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Martes 26 de mayo de 2026 - 01:00 AM

El verdadero voto útil es pensar en Bucaramanga

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En 2006 fue anunciado el proyecto de ampliación de la Vía a la Costa por el norte de Bucaramanga bajo la figura de Concesión Vial “Zona Metropolitana de Bucaramanga” (ZMB), que luego derivó en el convenio “Vías de La Cigarra”. Tras veinte años de anuncios, reuniones y cambios institucionales, no se ha avanzado un solo kilómetro de vía. Hoy el municipio apenas se notifica de que el tramo seis es de su administración, mientras el avance en estudios técnicos y financieros sigue siendo nulo.

En las últimas dos décadas han pasado cuatro presidentes de distintas ideologías, siete alcaldes de Bucaramanga, seis gobernadores y seis composiciones distintas de concejos municipales y asambleas departamentales. Y la obra de infraestructura más importante para la ciudad y el departamento continúa paralizada. Esto demuestra que el problema no es de ideologías ni de colores políticos; ha sido de incapacidad administrativa, debilidad institucional, falta de voluntad y ausencia de visión para garantizar la ejecución de proyectos estratégicos de largo plazo.

A pocos días de las elecciones presidenciales, la polarización irracional aumenta; las familias se separan y los amigos dejan de hablarse por ideologías que muchas veces ni siquiera comprenden. Se prioriza pertenecer a una tribu electoral y pelear por ideas que, en muchos casos, son utópicas y poco útiles para el desarrollo social y económico de nuestra ciudad. De poco les ha servido a los bumangueses discutir si son de izquierda o de derecha, adherirse a algún “ismo” o defender políticos que ni siquiera conocen, mientras la movilidad empeora cada día y, con ella, la calidad de vida, especialmente la de miles de habitantes del norte que siguen aislados del resto de la ciudad y aún no ven una solución cercana al problema.

Si bien el concepto de democracia parte de la premisa de que el poder reside en el “pueblo”, este no es un concepto homogéneo. El pueblo está compuesto por individuos con necesidades distintas; sin embargo, más allá de los intereses particulares, Bucaramanga es algo que nos compete a todos. Aunque tratar de convencer a alguien de votar por un candidato afín resulta inútil en medio de tanto fanatismo, sí les pido que ese “voto útil” no se entienda como elegir a quien tenga mayores opciones de ganar, sino a quien realmente conozca los problemas de la región y de Bucaramanga, presente propuestas viables y realizables, esté bien rodeado en lo local, tenga una buena hoja de vida y, sobre todo, capacidad real de administrar.

Es necesario dejar de votar con la emoción y empezar a hacerlo con la razón. Mientras seguimos discutiendo ideologías, el norte de Bucaramanga sigue esperando una carretera que debió existir hace veinte años.

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