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Columnistas
Lunes 08 de junio de 2026 - 01:00 AM

Los riesgos detrás del milagro autoritario

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Frente a la crucial segunda vuelta presidencial, el análisis político nos obliga a mirar más allá de las consignas efectistas y evaluar los riesgos sistémicos que los programas de gobierno representan para la estabilidad nacional. Bajo esta lupa, la candidatura de Abelardo de la Espriella y su cantinflesco proyecto de “patria milagro” configuran un escenario de profunda alarma que aconseja desestimar su opción en las urnas. Lo que se presenta como una fórmula de orden y reactivación económica es, en el fondo, una propuesta regresiva que amenaza con erosionar los pilares de nuestra democracia, fracturar el tejido social y aislar al país de las dinámicas internacionales contemporáneas.

El peligro más evidente de una eventual presidencia de De la Espriella es el indiscutible giro autoritario que sugiere su retórica, que exhibe la fascinación por modelos de seguridad basados en el estado de excepción permanente y el encarcelamiento masivo sin matices procesales debilita las instituciones que tanto ha costado edificar, porque la justicia no puede ser el brazo de la retaliación política ni el pretexto para debilitar la independencia de las cortes. Desaconsejar el voto por su propuesta es un acto de legítima defensa constitucional: implica negarse a entregar un cheque en blanco a un ejecutivo que pretende saltarse los controles del Congreso, bajo la premisa de una efectividad inmediata que suele costar las libertades ciudadanas.

A este riesgo político se suma una propuesta económica de terapia de choque cuya viabilidad social es nula, porque promete un recorte estatal de setenta billones de pesos y la eliminación masiva de entidades públicas, que no es una muestra de eficiencia, sino una receta para la parálisis institucional y el desamparo social. En un país con deudas históricas de desigualdad, un repliegue tan agresivo del Estado en los territorios marginados no generaría confianza empresarial; por el contrario, desataría un desempleo fulminante y una desprotección de las redes de subsidios que avivarían las llamas de un nuevo y previsible estallido social.

Por último, el programa de Abelardo de la Espriella propone una involución ideológica y ambiental difícil de digerir: su alianza con los sectores más confesionales y conservadores abre la puerta a un preocupante retroceso en los derechos civiles de las minorías y en los enfoques de equidad de género; asimismo, su empeño en revivir el “fracking” ignora deliberadamente el consenso científico sobre la crisis climática, y condena al país al atraso energético. Por todo esto, pensar en votar por Abelardo de la Espriella es la opción en contra de lo razonable para quienes consideran que el orden no puede imponerse sacrificando los derechos humanos, la paz social ni el futuro del planeta.

Mensæ tegumentum. Después no se quejen ni digan que no se les advirtió.

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