El desespero ante la inevitable derrota en segunda vuelta, obligó al presidente Petro, ordenar al comité promotor, detener la recolección de firmas y retirar el proyecto para convocar a una Asamblea Nacional Constituyente. La orden, claro, la dio el jefe de la campaña de Cepeda; el comité solo actuó de conformidad y al candidato le tocó comerse ese sapo, algunos dicen que uno más, de los tantos; como tener que soportar como una sombra a las senadoras petristas Pizarro y Florez; a propósito, alguien sabe dónde anda la senadora de la UP Aida Abella? . dicen que la bajaron de tarima a codazos, por aquello de los celos políticos. El vocero del comité miente, cuando argumenta razones de causa nacional, polarización política desbordada y hasta se atrevió a citar el propósito de salvaguardar la Constitución de 1991. Hace 4 años, el hoy presidente hizo lo mismo, pero en mármol, lo mismo quiere decir: mintió. Todos sabemos, todos tenemos presente esa declaratoria, que el tiempo se encargó de evidenciar en una descarada movida electoral. El candidato Cepeda también miente, cuando horas después lee un comunicado altruista agradeciendo al comité de la decisión; cuando lleva más de dos años, siendo jefe de debate en el senado de la iniciativa y hace solo una semana ratificó en plaza pública, las bondades de la iniciativa. Como la fábula del pastorcito mentiroso, ya nadie les cree; todos sabemos que es una calculada medida electoral y el proyecto será revivido la noche misma del 21 de junio.
El propósito de la decisión, es desde luego, conquistar votantes potenciales de centro que ya participaron y, esa franja de indecisos que se guardaron para segunda. El error es descomunal e infantil; es que olvidan que el centro que ya votó y los indecisos hablan el mismo idioma: El voto de opinión.
Esa comunidad de electores calificados, solo se mueve por la fuerza de los argumentos, por la coherencia y por un ingrediente que los seguidores de Petro, perdón de Cepeda están desconociendo sin tregua: “cero polarización”. La toma de las universidades, y el ataque a las sedes del candidato Abelardo de la Espriella son conductas anticentro, que alimentan la consigna del caos, la barbarie y cero diálogo. Insisten en representar frente a los micrófonos la concertación, pero paralelamente, guardan silencio ante las realidades que la calle desnuda.

El libreto ya lo conocemos, también sus consecuencias y las víctimas de igual forma.
Estimado lector; Hay un pastorcito mentiroso y hay un tigre suelto, que necesita de su voto este 21 de junio. Esto no es fábula, nos vemos en las urnas.









