Apaciguado ya el fervor de la elección presidencial, el presidente electo y el presidente saliente concentran su atención en el empalme. Los equipos ya están integrados.
La Presidencia, a través del DAPRE, desde el 25 de marzo definió los lineamientos del proceso para que las 217 entidades de la rama ejecutiva del orden nacional consoliden, validen y entreguen la información estratégica de gobierno durante el periodo de 2022 a 2026. Desde la otra orilla, la tarea la liderará el vicepresidente electo.
La instalación de la mesa de empalme está prevista para los próximos días y se extendería hasta finales de julio. Más allá de la simple designación de los equipos por parte del mandatario saliente y del mandatario entrante, la actuación que adelantarán tiene una enorme importancia: el empalme es un proceso estratégico de interés público en el que al equipo de gobierno que iniciará el periodo el próximo 7 de agosto le entregarán los insumos para la elaboración del nuevo Plan de Desarrollo.
El empalme no es una simple formalidad; es el primer examen de responsabilidad del gobierno que sale y del que entra. La administración que termina debe entregar toda la información estratégica de gobierno dentro de los quince días hábiles de terminar el periodo. La administración que inicia tiene la obligación de recibirla y el deber de evaluarla y verificarla dentro de los treinta días hábiles siguientes a la firma del acta de entrega para determinar la existencia o no de irregularidades. Si las hay, debe ponerlas en conocimiento de los órganos de control.
La transición debería llevarse con tranquilidad, con objetividad, lejos de cualquier ánimo revanchista y ajena a cualquier forma de especulación. La campaña terminó el día de las elecciones, y el empalme no debe ni puede convertirse en la prolongación de una confrontación política que dejó tantas heridas abiertas. Si hay irregularidades, que seguramente las habrá, el equipo de empalme del gobierno entrante debe denunciarlas con responsabilidad institucional. Solo los órganos de control, y solo ellos, son quienes deben deducir las responsabilidades del caso.
Y el mismo énfasis que usen para salir a denunciarlas deberían usarlo para destacar los logros y bondades del gobierno que termina. No todo en él debe ser malo. Debe haber muchas cosas por destacar, mejorar y mantener.
Una última apreciación: ni a los miembros del equipo conformado por el presidente electo se les puede olvidar que el periodo del actual presidente termina a la medianoche del 6 de agosto, ni al presidente saliente ni a su equipo de gobierno, que, mientras tanto, deben obrar con prudencia y responsabilidad administrativa. Ojalá entiendan que el empalme no debe convertirse en un ajuste de cuentas.











