El nuevo enfoque busca equilibrio económico, control de precios y estabilidad laboral en el país sin afectar el ingreso real.

Publicado por: Redacción Vanguardia
El debate sobre el salario mínimo en Colombia vuelve a tomar fuerza a pocos meses de iniciar una nueva discusión nacional. Esta vez, el enfoque no solo gira en torno a cuánto subir, sino a cómo hacerlo sin afectar el equilibrio económico del país, en medio de un cambio de gobierno que ya empieza a marcar distancia frente a decisiones recientes.
Aunque cada año el incremento del salario mínimo se define entre noviembre y diciembre, desde ya el equipo económico entrante ha empezado a dar señales de lo que podría venir. En particular, el nuevo ministro de Hacienda designado, Miguel Gómez Martínez, ha dejado claro que la fórmula para calcular el aumento no seguirá la misma línea de los últimos años.

Un enfoque económico de presidencia de Abelardo De La Espriella basado en productividad
Según lo expresado por el futuro jefe de la cartera, el aumento del salario mínimo deberá estar más alineado con variables como la inflación y, especialmente, la productividad laboral. La idea, explicó, es evitar incrementos que superen ampliamente la capacidad real de la economía, como ocurrió en decisiones recientes.
El Gobierno saliente decretó un aumento cercano al 23 % para 2026, llevando el salario mínimo a dos millones de pesos con auxilio de transporte. Sin embargo, desde el nuevo equipo económico advierten que este tipo de incrementos, cuando se ubican por encima del crecimiento productivo, pueden generar efectos secundarios como presiones inflacionarias, menor competitividad y dificultades para la generación de empleo.
Gómez Martínez ha sido enfático en que el salario debe crecer en la medida en que crece la economía. De lo contrario, el aumento del ingreso puede traducirse, en el corto plazo, en mayor consumo, pero también en alzas de precios que terminan afectando el poder adquisitivo de los mismos trabajadores.

Más peso a empresarios en la negociación durante el mandato de De La Espriella
Otro de los cambios que marcaría el nuevo gobierno tiene que ver con la participación de los empresarios en la discusión. La intención es lograr decisiones más consensuadas, pero también “responsables” frente al comportamiento económico del país.
En ese sentido, el ministro designado señaló que no se trata de frenar el crecimiento del salario, sino de hacerlo de manera sostenible. El objetivo será proteger el poder adquisitivo de los trabajadores sin comprometer la estabilidad financiera de las empresas ni la generación de empleo.
Además, insistió en que uno de los principales retos será controlar la inflación desde el consumo, un factor que ha incidido en el costo de vida durante el último año. Para ello, considera clave evitar incrementos desproporcionados que puedan seguir presionando el índice de precios.
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Este cambio de enfoque se da en un contexto en el que el país muestra señales mixtas: por un lado, una mejora en indicadores como el desempleo, pero por otro, retos fiscales importantes y una economía que aún busca estabilidad.
Por ahora, la discusión apenas comienza, pero todo indica que el próximo ajuste del salario mínimo en Colombia estará marcado por un giro hacia criterios más técnicos, donde la productividad y la sostenibilidad económica tendrán un papel central.















