Un terremoto puede causar lesiones, muertes y pérdidas productivas en el campo. Expertos explican cómo proteger al ganado y evitar riesgos sanitarios.

Publicado por: Redacción Agropecuaria
Los terremotos, como el ocurrido en Colombia el pasado 10 de agosto de 2026, no solo generan daños en viviendas, vías e infraestructura. En las zonas rurales, los movimientos telúricos también pueden provocar graves afectaciones en los animales de producción y comprometer el sustento de las familias campesinas.
El colapso de establos, corrales, galpones, cercas y bodegas puede ocasionar lesiones, atrapamientos y muertes. A esto se suman problemas relacionados con el suministro de agua, el alimento, la atención veterinaria y las condiciones sanitarias.
De acuerdo con Diego Alexander Hernández Pulido, docente de Medicina Veterinaria de UNIAGRARIA, el impacto de un terremoto comprende factores como la salud de los animales, la infraestructura, el agua, el alimento, la sanidad, la producción, los medios de vida y la seguridad alimentaria. Además: ¿Por qué ocurrió el terremoto en Colombia? SGC explica la causa del fuerte sismo este lunes 10 de agosto

¿Qué daños pueden sufrir los animales después de un terremoto?
Ganado y otros rumiantes
Los rumiantes pueden sufrir heridas provocadas por estructuras metálicas, cercas y escombros, además de fracturas y traumatismos. En animales destinados a la producción de leche, la interrupción del ordeño puede aumentar el riesgo de problemas sanitarios como la mastitis. Lea: ¿Siente que el piso todavía se mueve tras el terremoto? Cinco consejos para las horas siguientes
La pérdida de crías y la alteración de los ciclos productivos también representan consecuencias importantes para las familias que dependen de la actividad ganadera.

Equinos
Los caballos pueden reaccionar ante el miedo intentando escapar de las instalaciones. Esto puede generar fugas masivas, lesiones ocasionadas por cercas, vidrios, metales y escombros, además de episodios de estrés y comportamientos impredecibles.

Porcinos
En las explotaciones porcinas, el colapso de instalaciones puede provocar atrapamientos y lesiones. También pueden presentarse interrupciones en el suministro de agua, fallas eléctricas, problemas en los sistemas automáticos de alimentación y ventilación insuficiente.
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Después del terremoto, el estrés térmico y la concentración de animales en espacios reducidos pueden aumentar los riesgos sanitarios.

Aves de corral
Las aves son especialmente vulnerables cuando se encuentran en sistemas intensivos. El colapso de los galpones puede generar aplastamientos y una alta mortalidad.
Además, las fallas de ventilación, electricidad, alimentación y suministro de agua pueden alterar las condiciones de temperatura y bioseguridad necesarias para mantenerlas con vida.

¿Qué hacer para rescatar a los animales después de un terremoto?
La primera recomendación es proteger la vida de las personas. Antes de ingresar a establos, corrales o galpones afectados, es necesario verificar que las estructuras sean seguras.
Hernández Pulido advierte que la seguridad del productor y de los rescatistas debe ser prioritaria antes de intentar intervenir una instalación que pudo quedar comprometida.
Una vez garantizada la seguridad, se recomienda identificar y separar a los animales de acuerdo con su condición: muertos, heridos, atrapados, desaparecidos, desplazados, hembras gestantes, crías y animales con necesidades especiales. Le interesa: Todo lo que debe saber para activar o desactivar la alarma de terremotos de Google
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El agua debe ser una de las primeras prioridades
Después de un terremoto, se deben revisar las fuentes de agua, tanques, tuberías y bebederos. También es indispensable verificar que el líquido no haya sido contaminado por aguas residuales, cadáveres, sustancias químicas u otros materiales peligrosos.
El agua debe revisarse antes de suministrarla a los animales, pues una fuente contaminada puede provocar enfermedades y agravar la emergencia sanitaria.
Revisar el alimento antes de suministrarlo
Una vez garantizada la hidratación, se debe evaluar la disponibilidad y seguridad de los alimentos. Es necesario revisar bodegas, concentrados, heno, ensilajes, pasturas y los suministros destinados a animales jóvenes.
No se debe suministrar alimento que haya tenido contacto con sustancias químicas, aguas residuales, cadáveres u otros contaminantes.
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No siempre es necesario evacuar a los animales
La evacuación debe evaluarse de acuerdo con las condiciones de cada instalación. Si un establo, corral o galpón presenta daños estructurales, se debe buscar un espacio alternativo que sea seguro.
La planificación previa puede marcar una diferencia. Las instalaciones agropecuarias deberían contemplar salidas múltiples, acceso al agua, ventilación adecuada, zonas de cuarentena y espacios que permitan movilizar a los animales durante una emergencia.
La atención veterinaria es clave
La intervención de un profesional veterinario permite evaluar las lesiones, determinar tratamientos y establecer medidas para evitar la propagación de enfermedades.
No todas las emergencias requieren vacunaciones o desparasitaciones masivas, por lo que estas decisiones deben tomarse de acuerdo con la situación sanitaria y bajo orientación profesional.
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Además de garantizar la supervivencia de los animales, la atención posterior al desastre debe contemplar la recuperación de la capacidad productiva de las unidades agropecuarias.

Proteger a los animales también significa proteger a las familias campesinas
Los animales de producción representan una fuente de alimento, ingresos y patrimonio para miles de familias rurales. Por ello, su protección debe formar parte de los planes de prevención y respuesta frente a terremotos y otras emergencias.
Una respuesta rápida que garantice agua segura, alimento, refugio, atención veterinaria y condiciones sanitarias puede reducir las pérdidas y facilitar la recuperación de las comunidades afectadas.













