Bucaramanga
Domingo 16 de agosto de 2026 - 04:24 PM

Así se podría fortalecer la supervivencia de la ceiba barrigona de los cañones de Santander

Un nuevo estudio identificó cómo mejorar su desarrollo y aumenta su capacidad para enfrentar periodos posteriores de sequía. El hallazgo podría aportar nuevas herramientas para la restauración de los bosques secos tropicales del Cañón del Chicamocha.

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Los esfuerzos por preservar la emblemática ceiba barrigona no se detienen. Su conservación suma ahora un nuevo aporte científico: una investigación de la Universidad Industrial de Santander (UIS) identificó una estrategia ecofisiológica que podría fortalecer la supervivencia de esta especie.

La tala de árboles, la expansión de la frontera agrícola, los cambios en el uso del suelo y los efectos del cambio climático han puesto en riesgo a numerosas especies nativas de la región y amenazan la conservación de sus hábitats.

Por eso, este nuevo aporte al estudio de la Ceiba Barrigona, una especie única del Cañón del Chicamocha que cumple un papel fundamental en el ecosistema, representa un avance para fortalecer las estrategias orientadas a su preservación.

Según explicaron los investigadores, el estudio demostró que “la irrigación suplementaria durante las primeras etapas de crecimiento mejora el desarrollo de la especie y genera una ‘memoria fisiológica’ que aumenta su capacidad para resistir periodos posteriores de sequía”.

Este hallazgo representa una nueva herramienta para fortalecer los procesos de restauración ecológica en los bosques secos tropicales de los cañones de los ríos Chicamocha y Sogamoso, ecosistemas donde sobrevive una de las especies arbóreas más representativas de Santander.

La investigación fue desarrollada por la Universidad Industrial de Santander, la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (CDMB) y contó con el apoyo de ISAGEN.

Por parte de la UIS, el estudio fue liderado por el profesor Nelson Rodríguez López, doctor en Fisiología Vegetal y docente de la Escuela de Biología de la Universidad Industrial de Santander, junto con la bióloga Ludy Archila Durán, estudiante de la Maestría en Biología de la UIS y directora del Jardín Botánico Eloy Valenzuela de la CDMB.

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¿Cómo llegaron a este resultado?

Los investigadores analizaron el desempeño ecofisiológico de ejemplares juveniles de Cavanillesia chicamochae, nombre científico de la especie, para determinar cómo las condiciones ambientales durante sus primeros meses de crecimiento pueden influir en su desarrollo y supervivencia futura.

Según lo informado, un grupo de plantas recibió las condiciones naturales de precipitación del cañón del río Sogamoso, mientras que otro grupo recibió irrigación suplementaria de dos litros de agua cada 15 días.

Con este proceso, los investigadores evaluaron los ejemplares bajo diferentes escenarios de disponibilidad de agua para analizar su respuesta frente a condiciones de sequía.

Más fuertes desde sus primeras etapas de vida

Los resultados evidenciaron que las plantas que recibieron irrigación suplementaria desarrollaron mejores características fisiológicas y estructurales. “Tenían sistemas radicales más robustos, mayor biomasa, mayor altura, mayor diámetro del tallo y una arquitectura más vigorosa”, precisaron.

Pero no fue lo único que encontraron. El hallazgo más importante fue que esas ventajas permanecieron incluso cuando las plantas volvieron a enfrentar condiciones naturales con menor disponibilidad de agua.

Así lo explicó el profesor de la UIS, Nelson Rodríguez López: “Las plantas que recibieron irrigación suplementaria durante seis meses, con dos litros de agua cada 15 días, mantuvieron sus ventajas fisiológicas incluso cuando se sometieron posteriormente a condiciones de precipitación local. Este fenómeno, conocido como memoria fisiológica o histéresis funcional, significa que las experiencias ambientales tempranas dejan una huella sobre el funcionamiento futuro de la planta”.

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¿Cómo aporta esta investigación a su futura conservación?

Según los investigadores, estos resultados aportan evidencia científica para mejorar los procesos de restauración ecológica, no solo a la hora de sembrar árboles, sino también para garantizar que las plantas lleguen al campo con mejores condiciones que les permitan sobrevivir.

“Un sistema radical fortalecido permite que la planta explore mejor el suelo, capte más agua y enfrente periodos prolongados de sequía, capacidades esenciales para sobrevivir en ecosistemas con limitada disponibilidad hídrica”, indicaron desde la UIS.

De hecho, como parte de los resultados, los investigadores concluyeron que el estudio puede aportar bases científicas para producir plantas con mayor capacidad de adaptación en el futuro y, de esta manera, contribuir a la preservación de la especie.

El bosque seco tropical colombiano conserva menos del 10 % de su cobertura original y enfrenta escenarios asociados al aumento de la temperatura y a cambios en los patrones de precipitación.

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Por ello, para los investigadores, generar estrategias que permitan producir plantas más resistentes constituye una herramienta clave para conservar especies amenazadas y recuperar ecosistemas estratégicos.

“Protegerla significa conservar procesos ecológicos, biodiversidad y servicios ambientales fundamentales para las futuras generaciones”, destacó el profesor Rodríguez López.

Según explicaron, se trata de uno de los estudios ecofisiológicos más completos realizados sobre esta especie y permitirá que autoridades ambientales, viveros forestales, organizaciones de conservación y proyectos de restauración ecológica utilicen sus resultados.

Desde la institución señalaron que es la primera vez que se demuestra este efecto en la especie. “Es la primera investigación que demuestra el efecto de la irrigación suplementaria sobre la plasticidad ecofisiológica de la Ceiba”, precisaron.

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Esta no ha sido la única investigación reciente sobre la emblemática especie. Durante este semestre, la Universidad de Santander (UDES), la Universidad Santo Tomás y la Fundación Federico Restrepo trabajaron en un proyecto para fortalecer el crecimiento y la supervivencia de este árbol mediante el uso de microorganismos naturales del suelo.

Dicha iniciativa contó con aportes de GIZ Colombia, The Nature Conservancy Colombia y Fondo Acción, que implementan esta estrategia por encargo del Ministerio Federal de Medio Ambiente de Alemania. Estos esfuerzos evidencian la importancia de la conservación de esta especie y el interés de diferentes instituciones académicas y ambientales en su protección.

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