Estamos cumpliendo con la ley. Se verificó el conteo del primer escrutinio y era de esperar la poca diferencia que se constató. Tenemos instituciones confiables y sanas.
No me sorprende reconocer la gran capacidad del Gobierno para intervenir en este proceso. Fueron muy atentos en verificar cómo su gran masa de empleados, que lo son, fue obligada a votar por Cepeda. Lo mismo ocurrió con una maquinaria muy aceitada, la que luchó tanto en la consecución del dinero que todo dictador que se precie utiliza para comprar conciencias.
Pero lo más triste fue el cumplimiento de la consigna “Todo por la vida”, que tanto vociferaba Cepeda (hijo de Manuel Cepeda, a quien usted hace referencia). Utilizó la trompetilla del fusil con la que, según se afirma, llevaron a un gran número de campesinos a votar por “la vida”, es decir, por Cepeda. Eso es lo que cuentan las malas lenguas. ¿Será coincidencia?

Esto es lo que dicen las redes sociales: “Han circulado numerosos comentarios de ciudadanos que atribuyen los resultados electorales en algunas zonas del Chocó y otros departamentos del Pacífico a la presunta influencia de grupos armados ilegales. Usuarios señalan que la presencia histórica de estas estructuras podría afectar la libertad del voto y condicionar la participación política de las comunidades.
Otro tema recurrente en las plataformas digitales ha sido la supuesta compra de votos en departamentos como Atlántico, Chocó, Valle del Cauca y otros del occidente. Diversos internautas han manifestado su preocupación por prácticas clientelistas que, según afirman, continúan afectando los procesos electorales en algunas regiones del país. Los comentarios reflejan desconfianza frente a la transparencia electoral y reclaman mayores controles institucionales para garantizar la libre expresión de la voluntad popular.
Asimismo, se han compartido fotografías de Iván Cepeda junto a Rodrigo Londoño, conocido como ‘Timochenko’, máximo comandante de las FARC durante varios años. Los críticos señalan que algunas de esas imágenes fueron tomadas antes de la firma del Acuerdo de Paz de 2016, por lo que consideran improcedente atribuir todos esos encuentros exclusivamente a actividades relacionadas con las negociaciones de paz”.

Podemos decir lo que afirmaba mi abuela: “Si el río suena, no es porque se ahogó la orquesta.” Hoy ya vemos cómo no quieren entregar el poder. El Presidente insiste en el cambio de nuestra Constitución. Tengo confianza en los organismos de control, que le pondrán el tatequieto, porque ya llega el Tigre.
Confiemos en el próximo presidente. Sabemos que Abelardo de la Espriella, con un gobierno bien estructurado y conformado por personas capaces para asumir las responsabilidades que se les encomienden, hará la tarea de rescatar este país, que está a punto de derrumbarse. Él es nuestra esperanza.










