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Martes 04 de agosto de 2026 - 01:00 AM

El frenazo de Trump

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La guerra que emprendió Estados Unidos e Israel el pasado febrero 28 se ha caracterizado por sorpresas, engaños, ataques devastadores y una afectación inédita al mercado del gas licuado, del helio y del petróleo y sus destilados. Lo que se empezó con un misil que asesinó a 157 mujeres, la mayoría niñas, y con el asesinato del líder Jamenei, parte de su familia, ministros, generales, y otros, en un número que superó los doscientos , ha trascurrido entre ataques devastadores, un memorando de entendimiento (MOE) firmado por los respectivos presidentes, el cierre del estrecho de Ormuz, y para sorpresa de todos, el develamiento de la fragilidad del antes invencible poder militar norteamericano, y de la sorpresa de una estrategia milimétricamente planificada por los iraníes .

Después de haber anunciado un ataque mayúsculo contra la infraestructura energética para el fin de semana pasado, Trump emitió un comunicado en el cual anuncia que todo está preparado para un ataque de proporciones de “terrorismo militar”, pero que por petición tanto del enemigo como de sus aliados en el Golfo y por bien de la humanidad, cancela el ataque. Irán, conocedor del incumplimiento de los americanos en cuanto a promesas, palabras y firmas, se apresuraron a desmentir cualquier negociación que no sea la plasmada en el MOE y que por el contrario anunciaron que responderían cualquier ataque con un contrataque en proporción de diez a uno con unos objetivos ya definidos en materia de infraestructura energética sobre los países involucrados en los ataques.

La información que recibimos está totalmente censurada o autocensurada, por lo cual me ha sido necesario contrastarla con fuentes proclamadas como independientes, tales como Pepe Escobar, Danny Haiphong, Alfredo Jalife, Elijah Magnier, Daniel Davis y Lena Petrova, entre otras. De esta manera he podido comprender como el interés de Israel de extender su dominio desde el rio Nilo hasta el Éufrates y consolidar su hegemonía en el medio oriente, hizo causa común con el interés del imperio americano de controlar el petrodólar al tiempo que cerraba la llave de combustibles a la economía China con el fin de ralentizarla. Pero apareció el cisne negro y está pasando lo que nadie veía: la victoria estratégica de Irán que hoy controla la negociación, y que tiene contra los palos a la administración norteamericana.

Fallas protuberantes de inteligencia, estrategia deficiente, mal calculo de riesgos y consecuencias, la geografía del objetivo, y la impotencia para proteger militarmente los activos propios y de los aliados, atraparon a Trump, quedándole solo dos caminos: el sensato: validar lo acordado en el MOE, o lo absurdo, escalar el conflicto con consecuencias devastadores para la economía mundial y para el propio imperio. Todo es posible.

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