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Alberto Enrique Pacheco
Martes 05 de noviembre de 2024 - 01:04 AM

La Vitamina D

Su deficiencia está asociada a raquitismo (enfermedad que afecta el crecimiento y desarrollo de los huesos), a osteomalacia y osteoporosis , es vital prestarle atención a los signos de fatiga, dolor óseo, debilidad muscular y/o deformidades óseas.

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Es una vitamina liposoluble, que puede ser sintetizada por el cuerpo humano en respuesta a la exposición a la luz solar, específicamente a los rayos UVB, que desempeña múltiples funciones en el organismo para el mantenimiento de la salud ósea, el sistema inmunológico y el equilibrio de calcio.

Su principal función es regular el metabolismo del calcio y el fósforo, dos minerales esenciales para la formación y el mantenimiento de los huesos y los dientes; el primero, mediante su absorción en el intestino, facilitando su depósito en los huesos y contribuyendo a su fortaleza y, el segundo, tras nivelar adecuadamente el calcio en sangre, evitando que este mineral se extraiga de los huesos cuando es insuficiente, ocasionando un debilitamiento óseo.

Adicionalmente, modula el sistema inmunológico previniendo enfermedades autoinmunes, infecciosas e inflamatorias.

De hecho, estudios han arrojado que su deficiencia podría aumentar la susceptibilidad a infecciones respiratorias y a enfermedades como la esclerosis múltiple y la artritis reumatoide.

Dada su importancia, para su producción es indispensable la exposición solar, pero, para su síntesis dependen factores como la latitud, la estación del año, la hora del día, el uso de protector solar, el tipo de piel y la edad; de allí que zonas con baja exposición solar pueden generar personas que presenten estas deficiencias, especialmente durante los meses de invierno. Igualmente, es necesario administrarla de forma natural, en alimentos como el pescado graso (como el salmón, la trucha y el atún), el hígado y las yemas de huevo; o cuando exista dificultad en forma de suplementos, en forma de vitamina D2 (ergocalciferol) y la D3 (colecalciferol), siendo esta última la más efectiva para elevar y mantener los niveles en sangre.

En conclusión, toda vez que su deficiencia está asociada a raquitismo (enfermedad que afecta el crecimiento y desarrollo de los huesos), a osteomalacia y osteoporosis (debilidad ósea y el aumento del riesgo de fracturas), es vital prestarle atención a los signos de fatiga, dolor óseo, debilidad muscular y/o deformidades óseas; así mismo, a las náuseas, vómitos, debilidad y, en casos graves, daño renal y problemas cardíacos, signos de la hipercalcemia (niveles elevados de calcio en sangre) cuando ocurre exceso de vitamina D; es necesario consultar a un profesional de la salud quien determine la dosis adecuada según las necesidades individuales (entre la ingesta equilibrada entre exposición solar, dieta o suplementos), la cual es recomendada entre los 400 y 800 UI para adultos, con monitoreo continuo para no afectar la salud y gozar de una buena salud ósea, sistema inmunológico y metabolismo del calcio, y prevenir así deficiencias o evitar problemas asociados con su carencia por exceso.

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