
Publicado por: Gisela Ruiseco Galvis
gruisecog@yahoo.com
Ya de pequeña me di cuenta de que por el hecho de pertenecer al sexo femenino se me intentaba constreñir en mi ser o hacer. Como simple reacción a estas vivencias me he considerado feminista toda mi vida.
Todas hemos pasado por estas experiencias y sin embargo, llegamos a tomar por normales estos prejuicios y a ejercerlos, en detrimento de otras y de nosotras mismas. Es natural, pues las relaciones de poder las construimos entre todos y todas. Concientizarnos de esto es una tarea difícil, pero necesaria, para intentar cambiar el imaginario imperante. Ya desde la investigación social se han analizado las minucias de cómo se produce y se reproduce la discriminación en los discursos que permean a la sociedad. El discurso que reproducimos va de la mano con ciertas maneras de actuar y las posibilita.
Llegados a este punto quiero resaltar la labor que está haciendo la Alcaldía de Bucaramanga, a través del programa “Mujeres, equidad y género”, liderado por una persona incansable en su trabajo por las mujeres: Isabel Ortiz. Especialmente interesante para el tema que me incumbe es el proyecto de “Comunicación para la inclusión de la mujer al desarrollo”, que quiere “Desarrollar estrategias sostenidas en los medios de comunicación para transformar los imaginarios de discriminación y desvalorización hacia las mujeres, incrementando el conocimiento del enfoque de equidad de género por parte de periodistas, comunicadores y diversos medios de comunicación”. Primordial tarea, pues la prensa puede ser una importante fuente de reproducción de discursos discriminatorios.
Este programa tiene varios interesantes proyectos, por ejemplo el de “Fortalecimiento de la participación política, económica y social de las mujeres” desde el que se quiere “cualificar los liderazgos, avanzar en el empoderamiento y garantizar la sostenibilidad de las organizaciones de mujeres”. Podemos agradecer a que haya entidades oficiales que apoyen a lideresas sociales.
Este tipo de programas puede generar un cambio a largo plazo en la sociedad, más allá del gobierno de turno.












