jueves 04 de abril de 2019 - 12:00 AM

El Cartel de Ruitoque

¿Qué han hecho para que la justicia no los toque? Siendo inteligentes en el ejercicio de cooptar los puestos de los organismos de control
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Durante muchos años los santandereanos hemos sido testigos del crecimiento económico de un selecto grupo de contratistas, que entre otras particularidades tienen en común dos cosas: vivir en La Mesa de Ruitoque y ser amigos de alguien que ustedes mismos sabrán descubrir al final de esta historia. Esas fortunas se han formado el interior de la Cdmb, la Empas, la Esant, la Gobernación de Santander, el municipio de Piedecuesta y el infaltable municipio de Floridablanca, donde cada semana su alcalde Héctor Mantilla no ha dejado de hacer hasta lo imposible por mostrarse ajeno a todos los escándalos de corrupción que allí retoñan.

Dichos contratistas, con extrañas excepciones, tienen su residencia en lo que los indios Guanes llamaban “la mesa de las tempestades”, lugar en el que sostienen sus reuniones políticas mientras observan a sus hijos manejar los ostentosos autos que al igual que los de la señorita Jenny Ambuila, no tendrían ninguna justificación ante la pregunta más simple de cualquier fiscal. ¿Qué han hecho para llegar a esto sin que la justicia los toque? La respuesta es simple: siendo muy inteligentes en el ejercicio de cooptar los puestos más importantes de los organismos de control con personas allegadas a sus intereses, esquivar las operaciones bancarias, llenar de complacencias a un buen grupo de periodistas y lograr que los mandatarios de turno dependan de ellos. Nada difícil en una región donde la Fiscalía brilla por su ausencia, donde los personeros se limitan a decir “sí señor”, y donde el Procurador General solo aparece para asistir a uno que otro matrimonio de tinte liberal.

Poco a poco han ido quedándose con gran parte del presupuesto público de la región, y ya están preparando el ataque para apoderarse una vez más de los cargos de elección popular.

Quizás a muchos esto no les importe, pero a quienes seguimos creyendo en la democracia y entendemos el verdadero valor de la política, revelarle a la sociedad el oscuro rostro que nos aleja de la verdad es una tarea que nos llena de satisfacción. Comienzo entonces con la valiosa labor. Próxima columna: Los amigos del Empas.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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