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Editorial
Sábado 06 de junio de 2015 - 12:01 AM

Las Cajas de Compensación Familiar

A las Cajas hay que restringirles las bonificaciones dadas a sus empleados, al igual que vigilar celosamente su actividad en la industria de la construcción de vivienda de interés social.

Las Cajas de Compensación Familiar (Foto: Archivo / VANGUARDIA LIBERAL)
Las Cajas de Compensación Familiar (Foto: Archivo / VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL

A las Cajas hay que restringirles las bonificaciones dadas a sus empleados, al igual que vigilar celosamente su actividad en la industria de la construcción de vivienda de interés social.

Una nota periodística reciente, en un país que se alimenta frecuentemente de escándalos y actos de corrupción, deja la sensación de que en las Cajas de Compensación Familiar hay abundantes irregularidades.

Al respecto, es prudente recordar aquel viejo proverbio: “ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre”.

La primera Caja de Compensación Familiar se creó en 1954 en Antioquia; es Comfama. Después, mediante el Decreto 118 de 1957 se reguló el subsidio familiar. De entonces a hoy ha corrido mucha agua bajo el puente de las Cajas y puede afirmarse que ellas han tenido benéfico impacto social, han contribuido a mitigar los impactos de las crisis sociales y económicas de los últimos 60 años, a superar inequidades sociales, han disminuido la tensión entre capital y trabajo. Además, han tenido capacidad de gestión empresarial y proyección social, sin ocultar que en más de una ha habido irregularidades.

Desde los años 60 del siglo pasado las Cajas han proporcionado a numerosos sectores sociales servicios de salud, supermercados de “venta sana”, dado subsidio a los trabajadores afiliados, ofrecido educación, capacitación, eventos culturales, servicios de recreación, hoteles, centros vacacionales, vivienda de interés social y han sido objeto de críticas provenientes -en especial- de gremios recreacionales y turísticos, que han señalado que incurren en competencia desleal al ofrecer servicios turísticos y recreativos con base en un régimen tributario especial, distinto al de los empresarios privados.

La actividad de las Cajas se lesionó al adoptarse el modelo económico vigente, pues disminuyó el número de empresas afiliadas a ellas y de haber casi 100 en los años 80, hoy son 43.

A las Cajas hay que restringirles las bonificaciones dadas a sus empleados, al igual que vigilar celosamente su actividad en la industria de la construcción de vivienda de interés social, a raíz de haber creado la Ley 49 de 1991 el Fondo Obligatorio de Vivienda de Interés Social (Fovis) y señalar que ellas deben adelantar planes de tal clase de vivienda, actividad que se presta para irregularidades, pero no por ello debe olvidarse que han hecho gestión e innovación empresarial, son sólidas, cumplen función social, tienen rentabilidad financiera y que la Constitución elevó a la seguridad social a la categoría de principio básico y fundamental de los ciudadanos.

Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL

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