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Editorial
Lunes 27 de abril de 2026 - 01:00 AM

El Municipio debe hacer la tarea con los colegios

Publicado por: Editorial

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La Alcaldía de Bucaramanga ha elevado su voz, con justa razón, para exigir la terminación de las obras en el colegio Santander, el Tecnológico y el Inem, lo cual, además de ser un trabajo sobre la planta física de las instituciones, representa la palabra empeñada a más de tres mil jóvenes que esperan desde hace tres años. El municipio adquirió una deuda millonaria para estos fines y hoy las comunidades educativas siguen padeciendo demoliciones sin reconstrucción, promesas sin cumplimiento y un silencio administrativo injustificable.

Es insólito que un contrato adjudicado en noviembre pasado aún no haya visto una pala removiendo tierra; el alcalde Portilla ha concedido plazos, ha hecho seguimientos, pero la paciencia no puede ser infinita cuando los estudiantes ven cómo demolieron su coliseo y sus aulas sin que nada nuevo se levante. Mientras tanto, Findeter no responde a los requerimientos y la licencia de construcción ni siquiera se ha obtenido. Esto es lo que logra un Estado que promete y dilata.

Pero hay aquí una lección aún más grave, y es la que transmitimos a quienes deben formarse en el cumplimiento del deber. Los profesores les inculcan a los muchachos la necesidad de ser aplicados, de no dejar tareas a medias, de honrar sus compromisos académicos.

Sin embargo, esos mismos jóvenes asisten a colegios donde el Estado y quienes lo gobiernan hacen exactamente lo contrario: incumplen, evaden responsabilidades y postergan sin fin lo que debió estar listo hace años.

¿Qué mensaje recibe un adolescente cuando le exigen puntualidad en la entrega de un trabajo, mientras su colegio lleva tres años sin el edificio prometido? Esta contradicción institucional derrumba cualquier discurso sobre la responsabilidad. Los mayores hablan de esfuerzo y constancia, pero sus actos muestran negligencia y desidia. Así se fractura la confianza en las reglas del juego social y se siembra en los jóvenes la idea de que el incumplimiento es moneda corriente entre quienes mandan.

El Tecnológico, con sus 138 años de historia, junto al Inem y el Santander son tres de los pilares históricos de la educación pública bumanguesa, formadores de generaciones ilustres.

Merecen una planta física moderna, segura y eficiente; los estudiantes necesitan laboratorios dignos, coliseos en pie, baterías sanitarias que funcionen y aulas sin filtraciones. La demolición de espacios deportivos sin una construcción paralela es un castigo inaceptable para quienes solo quieren aprender y recrearse en condiciones normales.

No se puede seguir dilatando lo que es urgente. La Alcaldía ha hecho bien en exigir, pero debe asegurarse de que esta vez sí se pase de las palabras a las acciones concluyentes.

Si Findeter y los contratistas no cumplen, que se apliquen las sanciones y se busquen alternativas viables. Los muchachos no pueden esperar por años a que les cumplan y, en este sentido, el municipio debe dar el ejemplo adecuado: que los gobernantes cumplen su palabra con la misma rigurosidad con que se les pide a los alumnos sus tareas.

Es necesario que el Estado recupere su credibilidad entre los jóvenes, pues es la mejor manera de forjar líderes para el futuro. No basta con conferencias sobre el valor del esfuerzo; hace falta que las obras terminen y que los colegios brillen como merecen, y es por eso por lo que se necesita que la exigencia del alcalde se convierta en realidad tangible y que el Tecnológico, el Inem y el Santander recuperen la calidad que la historia les ha aplaudido siempre.

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