Licitaciones sin pluralidad de oferentes, adiciones que ya alcanzan el límite permitido y falta de cierre financiero ante el cambio de destinatarios, hacen parte del sumario de presuntas irregularidades que no han permitido la construcción de la Ptar de San Silvestre seis años después de firmado su contrato.


Publicado por: Unidad Investigativa
Con millonarias adiciones que rozan el límite de la ley, retrasos de varios años y un cierre financiero aún sin calcular, el proyecto de construcción de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales, Ptar, de Barrancabermeja pasó de considerarse como el megaproyecto de infraestructura más importante del puerto petrolero en las últimas décadas, a convertirse en un posible ‘elefante blanco’ de la ciudad, con una inversión cercana a los $170 mil millones y solo 28% de ejecución, tras seis años desde que se firmó el contrato.
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La falta de planeación, las renuncias por parte de interventores y contratistas, además de la falta de diseño del 25%, hacen parte del sumario de posibles irregularidades que encontró la Unidad Investigativa de Vanguardia en el hoy fallido megaproyecto de saneamiento básico en Barrancabermeja.
Licitación de uno
En abril del 2016, el entonces gerente de Aguas de Barrancabermeja, Sergio Amaris Fernández, convocó la invitación pública mediante la cual se buscaba contratar el diseño definitivo para la construcción de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de San Silvestre, que prestaría sus servicios al municipio de Barrancabermeja y que tendría una inversión de $115.504 millones para ser ejecutados en cuatro años.
Tras varios meses en lo que se hicieron correcciones a los pliegos, tan solo dos oferentes se presentaron para participar en el millonario proceso licitatorio. Por un lado se encontraba Consorcio AAM San Silvestre, integrado por Acciona Agua SAU Sucursal Colombia (5%); Acciona Construcción SA Sucursal Colombia (70%) y CI Multiservicios de Ingeniería (25%); además del Consorcio Ptar San Silvestre 2016, conformado por Aqualia Intech y Construvicol, ambas firmas con el 50% de participación.
Aunque el Consorcio AAM San Silvestre estaba integrado por firmas con amplia experiencia en la ejecución de obras de infraestructura de saneamiento básico, tanto así que fue habilitado y obtuvo buen puntaje en la evaluación técnica y financiera del proceso licitatorio, finalmente no presentó la póliza de seriedad de su oferta (requisito habilitante básico en cualquier licitación), por lo que su oferta fue descalificada.
Así las cosas, el Consorcio Ptar San Silvestre 2016 quedó como el único oferente habilitado para ejecutar el millonario contrato de construcción de la Planta de Tratamiento de aguas negras de Barrancabermeja.
Construvicol, empresa que tiene la mitad de participación del Consorcio Ptar San Silvestre 2016, es propiedad del controvertido empresario Reynaldo Bohórquez, quien fue uno de los principales contratistas en la administración del exalcalde Darío Echeverri, ejecutando contratos de recolección y disposición de residuos sólidos en Barrancabermeja.
De hecho, el representante legal del Consorcio Ptar San Silvestre 2016 al momento de la adjudicación, era Carlos Alberto Bohórquez Villareal, familiar de Reynaldo Bohórquez y quien además funge como representante legal suplente de Construvicol.
Ese mismo día, el contratista recibió un anticipo de $23.086 millones, equivalente al 20% del valor del contrato.
millones cuesta actualmente la construcción de la Ptar de San Silvestre en Barrancabermeja.
Fallas en la planeación
Aún cuando el millonario proceso fue suscrito en septiembre del 2016, fue hasta mayo del 2017 cuando se firmó el acta de inicio para la ejecución de la megaobra.
Según la minuta del contrato, una vez firmada el acta de inicio el contratista tenía 37 meses, (poco más de tres años) para el diseño definitivo, construcción de las obras civiles, suministro y montaje de equipos, obras eléctricas y de control y puesta en marcha de la Ptar de San Silvestre, y 11 meses más para operación y mantenimiento de la planta.
Sin embargo, a pesar del paso del tiempo las obras no registraron avances y por el contrario los inconvenientes por las fallas en la planeación de la misma comenzaron a incrementarse.
“Es una construcción supremamente sofisticada. Lo primero que tuvieron que sortear fue que Barrancabermeja es una ciudad con muchas mangueras y tubos, polioductos, gasoductos y oleoductos, un montón de conexiones que en su momento cuando plantearon el diseño de los tanques y toda la planta no contemplaron, para saber cuál iba a ser el conducto a la entrega final del agua, bien fuera en la ciénaga o en río, pero entonces, bajar ese tubo lo suficientemente profundo sin interferir la líneas de conexión de la ciudad también implica licencias ambientales con el Anla, permisos con Ecopetrol. En pocas palabras, la planeación fue pésima, porque no tuvieron en cuenta las relaciones conflictivas que pudieron tener sus líneas con las demás tuberías existentes en una ciudad como Barrancabermeja”, explicó a Vanguardia un experto cercano al proyecto, quien pidió reserva de su identidad.
Los continuos retrasos y la suspensión de las obras por cuenta de la pandemia del COVID-19 finalmente conllevaron a que en mayo del 2021 se cumplieran los cuatro años de plazo inicial y el contratista no logró construir ni mucho menos tener en funcionamiento la plata de tratamiento de aguas residuales para Barrancabermeja.
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Adiciones al límite de la ley
A pesar del incumplimiento en la ejecución de la obra, en octubre del 2019, dos meses antes de terminar el periodo del alcalde Darío Echeverri, Aguas de Barrancabermeja aprobó una adición de $54.565 millones para subsanar los inconvenientes que se habían registrado en las obras y ejecutar los nuevos trabajos.
En consecuencia, el proyecto pasó de costar $115 mil millones a un valor actual de $169 mil millones, es decir, un aumento del 49% de su costo inicial, rozando el límite permitido por la ley de contratación pública de máximo 50% en adiciones, a pesar de no tener un avance superior al 28% de su obra.
El 25 de enero del 2022, la aseguradora del proyecto advirtió que del valor inicial se ha ejecutado la suma de $51.896 millones, en consecuencia el saldo por ejecutar asciende a $118 mil millones, y estaría por fuera de los plazos establecidos, situación que llevo a incrementar los costos de la Ptar.
Hoy la Ptar que urgentemente necesita el distrito especial de Barrancabermeja está en ‘cuidados intensivos’.
Sin emisario final
Los problemas financieros del proyecto de la Ptar de San Silvestre están lejos de resolverse debido a la metodología ‘open book’ que la entidad contratante, Aguas de Barrancabermeja, decidió implementar para esta megaobra.
Según Óscar Sampayo, líder ambiental del Magdalena Medio, aunque en la mayoría de obras públicas la entidad contratante realiza una convocatoria con base en unos estudios y diseños ya establecidos y listos para ser ejecutados, con la metodología ‘open book’ la responsabilidad del diseño (total o parcial) de la obra, así como su construcción y puesta en funcionamiento queda en manos del contratista generando que el cierre financiero del proyecto sea responsabilidad del mismo, en este caso, Consorcio Ptar San Silvestre 2016.
“El principal tema es el emisario final. Cuando se firmó el acta de inicio de esta obra todavía hacía falta el 25% de ingeniería de detalle en este contrato que es Open Book, en el cual la empresa que realiza ingeniería de detalle es la misma que construye la obra al igual que Reficar o Hidroituango. Cuando se firmó el acta de inicio aún hacía falta el tema del emisario final, es decir del tubo que iba desde la Ptar hasta el vertimiento que está ubicado desde el 2013 en un punto del río Magdalena. Desde el año pasado nos hemos venido enterando que el consorcio junto con Aguas de Barrancabermeja y la administración municipal pretenden modificar el punto de vertimiento que ya no sería en el río Magdalena sino en la ciénaga Palotal, que es un cuerpo de agua en Barrancabermeja en el que habitan manatís, de hecho, hace menos de un mes se hicieron avistamientos de varios de estos animales en esa ciénaga. Si se cambia el punto vertimiento del río Magdalena a la ciénaga Palotal se podrían generar impactos sobre el humedal afectando el hábitat del Manatí. Aunque el agua esté tratada, como dice la administración, son precisamente tantos elementos químicos usados para limpiar el agua residual lo que afectaría el cuerpo de agua y a los manatís”, indicó el líder ambiental.
Y es que precisamente es el emisario final, el tubo que llevará las aguas residuales ya tratadas a su destino final, aún no tiene definición.
Actualmente Aguas de Barrancabermeja y el contratista evalúan la viabilidad de seis nuevos puntos para verter las aguas de la Ptar, todos ellos llegan a la Ciénaga.
Según el contrato 134 de 2016, Aguas de Barrancabermeja entregaba el 75% de los estudios y diseños en detalle para la construcción de la Ptar y el contratista se encargaba de los diseños finales del 25% restante de la obra.
Las fallas en los diseños iniciales no ha sido el único problema que se ha tenido que sortear en la construcción de la Ptar de San Silvestre. A mitad de camino y argumentando falta de liquidez, el consorcio Inalpro renunció y pidió la liquidación de su contrato como interventor de la obra, obligando a un cambio de supervisor externo de la construcción de la Ptar.
A pesar de que Aguas de Barrancabermeja asumió la supervisión del proyecto mientras buscaba un nuevo interventor, esta novedad terminó afectando la ejecución eficaz de las obras.
Tras varios meses sin interventoría, Aguas de Barrancabermeja contrató a través de un concurso de méritos al consorcio interventor Ptar San Silvestre, integrado por K2 Ingeniería y por Artificial Intelligence Stuctures, (sucursal Colombia), esta última firma representada legalmente por Raúl Hernando Buriticá Sandoval, el mismo que actualmente realiza los estudios y diseños para la contrucción de la Ptar de Río de Oro, en Bucaramanga.
Tan solo un años después de la renuncia del interventor, la multinacional Aqualia Intech decidió renunciar y ceder su parte en el Consorcio Ptar San Silvestre 2016, alegando que había una reestructuración al interior de la empresa que no le permitía continuar con la construcción de la Planta de Tratamiento ya que este tipo de proyectos no eran parte de su alcance contractual.
En octubre del 2019 Aguas de Barrancabermeja aceptó la salida de Aqualia Intech y autorizó el ingreso de Fypasa Construcciones SA DE CV como su reemplazo en el consorcio contratista.
A finales del año pasado, Construvicol (de Reynaldo Bohórquez), también vendió su participación accionaria en el Consorcio Ptar San Silvestre 2016, argumentando falta de liquidez. Sus acciones fueron adquiridas por Macromed SAS, firma representada legalmente por Bernardo Pacheco Maldonado.
A pesar de que Macromed fue admitida en el Consorcio Ptar San Silvestre 2016, por su gran músculo financiero, tal y como afirmó en su momento el gerente de Aguas de Barrancabermeja, Carlos Arturo Vásquez. Lo cierto es que Macromed no tiene ninguna experiencia en la ejecución de obras públicas y menos en la construcción de Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales.
De 22 contratos que Macromed tiene con entidades públicas, todos están relacionados con insumos hospitalarios o suministro de medicamentos.
Este cambio de socios conllevó a que la construcción de la Ptar de San Silvestre se retrasara aún más, debido al cambio de pólizas de garantías de la obra.
“Los contratistas comienzan a vender su parte en el consorcio, tanto así que la empresa Macromed entra al consorcio y le alquila toda la maquinaria a Construvicol. Lo que hizo el señor Bohórquez fue el lobby para ganarse el contrato y luego vender su parte, alegando su incapacidad financiera para ejecutar el contrato. Lo que hizo fue negociar con las entidades financieras para ceder su cupo en la integración del consorcio y de hecho ahí el problema fue después porque luego tocó cambiar hasta las empresas aseguradoras, pero no pueden asegurar a una empresa que no tiene experiencia”, contó una fuente cercana al proceso licitatorio.
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Las renuncias de los interventores y contratistas provocaron que Aguas de Barrancabermeja tuviera que emitir una ‘corriente’ de otrosí modificando el contrato de construcción de la Ptar de San Silvestre.
En los últimos tres años el municipio de Barrancabermeja ha emitido seis documentos modificatorios del contrato 134 de 2016, tanto para realizar las millonarias adiciones como para cambiar los socios integrantes del consorcio contratista.
Estos cambios contractuales generaron una serie de incertidumbre, especialmente con las aseguradoras del proyecto ya que en múltiples ocasiones la cifra inicialmente amparada no correspondía con los nuevos valores del contrato ni las sumas ya ejecutadas.
En el último otrosí se estableció por parte de aguas de Barrancabermeja que la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de San Silvestre estará en funcionamiento en enero del 2025. Es decir, nueve años después de firmado el contrato.
Esta redacción intentó comunicarse con Carlos Arturo Vásquez, gerente de Aguas de Barrancabermeja, pero no hubo respuesta por parte del funcionario.
















