domingo 16 de enero de 2022 - 12:00 AM

‘Shitposting’ y la nueva forma de hacer política

En Estados Unidos, el ‘shitposting’ fue una de las principales estrategias del equipo de Donald Trump en las elecciones presidenciales, mientras que en Colombia cada vez invierten más esfuerzos en estrategias como los memes y el TikTok.

Hace unos días, el exalcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández, publicó en redes sociales una animación de Mario Bros con su rostro, para celebrar los buenos resultados que ha tenido en los sondeos. En este se le veía saltando y ‘aplastando’ a otros candidatos a la Presidencia como Sergio Fajardo y Juan Manuel Galán.

Cuatro días después, ‘Colombia tiene futuro’ le contestó con una animación similar, pero esta vez con la cara de Alejandro Gaviria y en un nivel de juego más complicado. La leyenda fue la siguiente: “Dejemos que @ingrodolfohdez haga las jugadas fáciles. Que las difíciles las hace #AG para sacar adelante a Colombia”.

El uso de memes y videos cortos como estos se ha vuelto una constante en las últimas semanas. Es la nueva dinámica que han traído las redes sociales en las campañas políticas, no solo en Colombia, sino en todo el planeta.

Para los creadores de memes políticos, se trata de una forma de activismo político para expresar el sentir de muchos ciudadanos.

Trump hizo de los memes contra Hillary Clinton y Joe Biden su principal arma en las elecciones de 2016 y 2020, mientras que en Chile ambos candidatos a la Presidencia que llegaron a segunda vuelta, Gabriel Boric y José Antonio Kast, entendieron que gran parte de sus esfuerzos para atraer a los indecisos debían centrarse en redes como Twitter, Instagram y TikTok, donde navega la población más joven y que ha renegado de la política tradicional.

Esto le ha abierto la puerta a un fenómeno que en Internet se conoce como ‘shitposting’, que si bien no se aplica únicamente a la política, sí es una tendencia que, cuando es usada de forma creativa e inteligente, puede ser efectiva para atraer votos o posicionar la imagen de los candidatos.

¿Qué es el ‘shitposting’?

El ‘shitposting’ es lo que se relaciona con la publicación de contenidos que parecen irrelevantes o ‘basura’, usualmente con mensajes sarcásticos, de pobre calidad, para ‘trollear’ a otras personas y a veces incluso con errores de ortografía, pero que tienen una particularidad, buscan viralizarse rápidamente y causar una mayor reacción e impacto, pero con el menor esfuerzo posible.

Se desconoce el origen exacto del término ‘shitposting’. El registro más antiguo se tiene del 10 de abril de 2007, por parte del miembro ‘ohsnap’ bandeja en los foros de ‘Something Awful’.

Son contenidos que tienen dos elementos en común: primero, usualmente causan risa o burla, lo que facilita su viralización, y segundo, buscan generar un sentimiento o apelar a una emoción, como el miedo o la indignación.

Esto explica que a pesar de tener características de contenido ‘spam’, tienen un alto ‘engagement’, es decir, una alta conexión emocional con el usuario y por ende pueden ser efectivos para estrategias de marketing.

Como se vale de las redes sociales, normalmente no requiere de mayores recursos (se producen fácil y rápidamente) y ha encontrado en los memes y los videos cortos de TikTok e Instagram a sus mejores aliados (se consumen en pocos segundos y se comparten con facilidad).

Para los expertos, el shitposting se debe combinar con otras estrategias en redes como los directos, que permiten una mejor interacción del candidato con los potenciales electores.

Según un estudio de la British Journal of Politics and International Relations (BJPIR), la mayoría de los ‘shitposts políticos’ son producidos por los mismos usuarios o partidarios de los candidatos. De allí también radica la fuerza de esta tendencia, pues se da la percepción de que es algo espontáneo del sentir de la gente y no algo impuesto por un candidato, un grupo económico o un partido político.

De hecho, la BJPIR explica que los creadores de estos contenidos defienden que el ‘shitposting’ o los memes políticos son una forma de activismo político.

A pesar de esto, cada vez es más común que un candidato priorice e incluya este tipo de estrategias en sus campañas, especialmente porque es una forma efectiva de acercar el voto joven.

Trump, su mayor exponente

Durante las elecciones presidenciales de Estados Unidos, Donald Trump y sus seguidores hicieron del ‘shitposting’ su principal arma de marketing político.

A punta de memes, trataron de mostrar al candidato rival, Joe Biden, como un hombre viejo, senil e incapaz de tomar decisiones, con memes que decían que ‘América no estaría segura’ si votaban por Biden o insinuando que éste se podía ‘hacer en los pantalones’ o ‘dormirse’ ante una crisis política.

70%

De los republicanos creía, según una encuesta, que la elección había sido fraudulenta. La gran cantidad de información falsa que circuló en redes llevó a hechos históricos como la toma del Capitolio o la suspensión de las cuentas de Trump.

Cuatro años atrás, hicieron algo parecido con Hillary Clinton, aunque en ese caso también se destaca la influencia que tuvo Cambridge Analytica, la empresa de minería de datos que desarrolló noticias falsas que luego replicó a través de redes, blogs y medios.

Desde entonces, el ‘shitposting’ político ha sido una constante en todo el mundo, desde Reino Unido en los comicios ‘post-Brexit’ hasta en Latinoamérica con sociedades altamente polarizadas como en Colombia y Chile.

Cuando el ‘shitposting’ puede ser perjudicial

Y si bien el uso del ‘shitposting’ como estrategia de marketing político o comercial no es algo malo en sí mismo y su uso de forma creativa es un recurso válido, el problema es que sí puede usarse para promover fenómenos como la desinformación, la campaña negra contra otros candidatos o la simplificación intencional del debate político.

Margaret Sullivan, columnista de The Washington Post, y quien ha seguido de cerca las campañas políticas en Estados Unidos, indicó que en esos casos la táctica es similar a la que ha existido con la propaganda (con el nazismo, la Guerra Fría o el comunismo): repetir y repetir y repetir, hasta que en un punto el mensaje queda grabado (puede que inconscientemente), así sean datos manipulados o desinformaciones.

60%

De las personas adultas no son capaces de distinguir una noticia verdadera de una falsa, según un estudio hecho en Brasil en medio de las elecciones presidenciales.

En Estados Unidos, un estudio hecho por el portal Politifact encontró que más del 60% de los discursos de Trump que fueron sujetos a ‘Fact Checking’ (verificación de datos) tenían información ‘falsa’, descontextualizada o causaba desinformación.

Esto llevó a que, por ejemplo, luego del triunfo de Biden y una serie de afirmaciones y publicaciones en redes de Trump, el 70% de los republicanos creía, según una encuesta, que las elecciones habían sido fraudulentas y que le habían robado los comicios al candidato republicano. Semanas después, Twitter y Facebook bloquearon las cuentas del expresidente por divulgar noticias falsas.

La simplificación del debate político

De igual forma, algunos líderes políticos han criticado esta forma de hacer política en redes, pues según ellos distrae y desvía el debate político de las propuestas y programas de los candidatos.

En la campaña presidencial de 2021 en Ecuador, Xavier Hervas publicó varios videos en TikTok en una ‘scooter’, usando canciones pegajosas y afirmando que su campaña iba sobre ruedas, que rápidamente se viralizaron.

Entonces, el expresidente ecuatoriano Rafael Correa lo criticó fuertemente en Twitter:

¿Se debe reducir una campaña política a TikTok? Las preguntas: ¿Cuánto enriqueció esto a nuestros jóvenes? ¿Cuánto mejoró nivel del debate político? ¿Cuánto nos ayudó a superar la crisis? Tan solo nos divirtió...
Rafael Correa, en Twitter

Al respecto, también hace referencia el estudio del BJPIR, que afirma que ante estas preguntas la conclusión fue que, aunque tenían un altísimo ‘engagement’ y eran muy efectivas para convencer y atraer nuevos electores, era poco probable que aportaran significativamente en el debate político y en el incremento del ‘conocimiento político’ de los usuarios.

Al final, la conclusión es que, si bien las redes sociales son un buen espacio para ejercer el activismo político, la clave está en que cada ciudadano se informe y no se quede solo con lo que estas le aportan a la hora de votar, pues así como ha dejado un espacio nuevo para la deliberación política, también le ha abierto la puerta a peligros como las fake news y la desinformación.

Se desconoce el origen exacto del término ‘shitposting’. El registro más antiguo se tiene del 10 de abril de 2007, por parte del miembro ‘ohsnap’ bandeja en los foros de ‘Something Awful’.
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Juan Carlos Chio

Comunicador social y periodista egresado de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro de Vanguardia desde el 2008. Llegó a Lente Deportivo, trabajó en Q´hubo y retornó a Vanguardia en 2010 en Área Metro. Actualmente es el subeditor de la Unidad Investigativa y de la Unidad de Datos de Vanguardia.

Desde 2019 hace parte de la red nacional de chequeadores con NoSeaPingo, de Vanguardia.

Ganador de dos premios Simón Bolívar en los años 2012 y 2017, de dos premios regionales de periodismo Luis Enrique Figueroa en 2014 y 2021 y de diferentes premios nacionales como el Premio de Periodismo Camacol.

@jcarloschio

Jchio@vanguardia.com

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