sábado 30 de noviembre de 2019 - 12:00 AM

El amor es la cura poderosa en el Centro Terapéutico El Redentor

El Centro Terapéutico El Redentor lleva 16 años rehabilitando a personas con adicción al alcohol o las drogas. Actualmente busca apoyo para retomar su antigua sede en Lebrija y darles una recuperación completa a sus pacientes. Esta es otra institución en Santander que trabaja sin límites y requiere del apoyo de la comunidad para seguir con su misión.
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Trece años tenía Guillermo* cuando por primera vez le dio drogas a su cuerpo. Lo increíble del caso es que fue su hermano, su más grande héroe y a quien veía como su mayor ejemplo, quien lo indujo a este mundo; y no porque lo obligara, sino porque al ver que él lo hacía, seguramente no habría poder humano que Guillermo le dijera no.

El tiempo corría y él, quien proviene de una familia acomodada, era cada vez más adicto. Eso sí, nunca vivió en las calles o llegó a la indigencia. A su casa siempre llegaba como pudiera, en el estado que estuviera, para continuar con el consumo. Sabía que su familia le daría todo y el dinero para comprar su ‘vicio’ no le haría falta.

Lo internaron en tres institutos de rehabilitación del país y pagaron millones en cada uno. Sin embargo, la plata no compra la voluntad y de todos se escapó para seguir consumiendo. Por fortuna, hace unos meses encontró el lugar que lo sacaría de ese oscuro mundo en el que duró casi toda su vida y lo hizo un ser nuevo, con otra mentalidad y con ganas de nuevas cosas: el Centro Terapéutico El Redentor.

En la actualidad Guillermo tiene 54 años, duró más de 40 andando por las calles; recuerda que lo último que consumió fue bazuco. Ahora está rehabilitado y conduce un taxi... Una historia de no creer.

Casos como los de Guillermo pasan frente a nuestros ojos y en medio de la indiferencia, a menudo no los notamos. Pero para El Redentor estas historias son el pan de cada día, además de su motivación para seguir adelante y trabajar.

La Casa Terapéutica existe hace 16 años y Édinson Kleyman Beltrán es su presidente. Cuenta que siempre le ha gustado trabajar con estos temas y que hacerlo allí es una de sus más grandes pasiones.

”El Redentor nació por la necesidad de ayudar a personas con problemas de consumo, por una problemática que tuvo un miembro de la junta directiva con un hijo, y al no encontrar respuesta en ninguna institución nacional decidimos aunar esfuerzos para crear una institución que brindara una solución integral concibiendo al ser humano como un ser tridimensional: espíritu, alma y cuerpo”, cuenta Kleyman.

El centro de rehabilitación inició con cero pacientes. Luego de un día de abrir la sede llegó el primero, cuenta su presidente. “Recuerdo que era un adolescente de 16 años que llevaba cerca de cuatro en la calle y era adicto al bazuco. Se enteró de que existíamos por referidos, y mientras tanto íbamos trabajando para que se corriera la voz. Después tuvimos la página web, repartimos publicidad en las estaciones de servicio, hicimos campañas en los semáforos y así poco a poco fueron llegando”.

Durante estos años han tenido una gran casa en Lebrija que cuenta con numerosas habitaciones, jardines, salones y hasta una piscina, pero mantenerla les ha costado mucho y en este momento tuvieron que salir de allí por falta de recursos económicos.

“El centro terapéutico se sostiene, en gran parte, por mis recursos. La otra parte en un 30 o 40% lo financian las familias de los jóvenes, pero para todo el personal profesional con el que trabajamos no nos alcanza. Para ellos tenemos siempre psicólogos, un psiquiatra que es excelente, las señoras de la cocina, los vigías de seguridad, los de terapia ocupacional, y pagarles a ellos es muy costoso”, añade Edinson.

En este momento la sede de Lebrija está abandonada y tanto Édinson, como su equipo de trabajo esperan ayudas económicas para abrirlo nuevamente y llevar allí a quienes están poniendo todo de su parte para salir del amargo mundo de las drogas. Los pacientes que están en rehabilitación se encuentran en una sede que les prestaron y allí comparten espacio con otras personas.

“En este momento reeducamos los que teníamos en Lebrija y los que no se lograron reeducar los llevamos a una sede filial mientras los ubicamos en Bucaramanga, pero no tenemos recursos para financiar esto. En la sede de Lebrija queremos que ellos inviertan su tiempo en proyectos, como una granja, o en actividades que les enseñen a autosostenerse”, agrega el encargado.

Por ello, quienes quieran apoyar la causa con recursos económicos, pueden comunicarse con Édison al 315 6253090 para hacer su aporte. Si tienen mercados o elementos de dotación para llevar a cabo sus proyectos, también lo pueden hacer.

* Nombre modificado por petición del entrevistado.

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