Bucaramanga
Domingo 31 de mayo de 2026 - 02:16 PM

Educación media: apenas el 55 % se gradúa en Bucaramanga y en Santander

Menos estudiantes, menos oportunidades: la triste realidad de la educación secundaria en nuestra ciudad y en el Departamento.

Es preocupante la deserción en la educación secundaria. (Foto suministrada / VANGUARDIA)
Es preocupante la deserción en la educación secundaria. (Foto suministrada / VANGUARDIA)

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Que miles de estudiantes no logren llegar a los últimos años de bachillerato se ha convertido en una de las señales más alarmantes de la crisis educativa que enfrenta nuestro Departamento y, en general, toda Colombia.

Más allá de las estadísticas, esta realidad evidencia cómo una enorme cantidad de jóvenes queda excluida de oportunidades académicas, laborales y de desarrollo personal antes de culminar una etapa fundamental de su formación.

Cada estudiante que abandona las aulas representa un proyecto de vida que se ve limitado y, en muchos casos, una oportunidad perdida para el desarrollo social y económico del país. (Le puede interesar: ¿Por qué hay tanta deserción escolar en el área metropolitana de Bucaramanga?)

Durante un encuentro liderado por la Cámara de Comercio de Bucaramanga y el Pacto por la Educación en Santander, representantes de instituciones educativas, empresarios, universidades y organizaciones sociales analizaron los retos que enfrenta la educación media.

Y la principal preocupación giró en torno a cómo garantizar que los estudiantes no solo permanezcan en el sistema educativo hasta grado undécimo, sino que también desarrollen las competencias necesarias para construir un futuro con mayores posibilidades.

Preocupantes cifras

Deserción escolar.
Deserción escolar.

Los datos revelan una situación que amerita un gran cuidado. De acuerdo con el estudio Las implicaciones de la inacción en la educación media en Colombia, apenas el 55 % de los estudiantes que iniciaron primero de primaria en 2013 logró graduarse de undécimo diez años después. Esto significa que casi la mitad de quienes comenzaron su trayectoria escolar abandonó el sistema antes de culminar el bachillerato.

La situación se torna aún más crítica al analizar la cobertura de la educación media. Actualmente, solo el 51 % de los jóvenes que deberían estar cursando décimo y undécimo se encuentra matriculado.

En otras palabras, uno de cada dos adolescentes en edad de cursar estos grados está fuera de las aulas, una condición que reduce significativamente sus posibilidades de acceder a la educación superior, obtener empleos de calidad y mejorar sus condiciones de vida.

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Hablan los expertos

Gonzalo Ordóñez Gómez
Gonzalo Ordóñez Gómez

Para Gonzalo Ordóñez, experto en educación y desarrollo regional, este panorama constituye uno de los retos más serios para el país, pues no llegar a décimo o undécimo implica una ruptura temprana de la trayectoria educativa con efectos que pueden marcar de manera permanente el proyecto de vida de los jóvenes.

Según señala, “quienes abandonan el sistema antes de culminar la educación media enfrentan mayores barreras para continuar estudiando, ingresar al mercado laboral formal y alcanzar mejores oportunidades de desarrollo”.

Es alarmante la alta cifra de pupitres vacíos. Foto tomada de Internet/VANGUARDIA
Es alarmante la alta cifra de pupitres vacíos. Foto tomada de Internet/VANGUARDIA

A esta problemática se suma otro aspecto igualmente inquietante: la calidad de los aprendizajes. Entre quienes logran permanecer en el sistema educativo, una proporción significativa no alcanza las competencias básicas esperadas. Solo cuatro de cada diez estudiantes de instituciones oficiales desarrollan los conocimientos y habilidades suficientes para avanzar hacia sus metas académicas y profesionales, mientras que apenas una cuarta parte obtiene desempeños altos en las pruebas Saber 11, especialmente en áreas clave como matemáticas y lenguaje.

Otras razones de peso

Sobre este fenómeno, Anastacia Celedón Calderón, directora de Educación de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, advierte que la baja permanencia y las dificultades para consolidar aprendizajes esenciales responden a múltiples factores estructurales y sociales. Entre ellos menciona la insuficiente infraestructura educativa, la escasez de docentes y recursos pedagógicos, la desconexión entre la formación impartida y los intereses de los jóvenes, los problemas de convivencia escolar, así como contextos de violencia, migración y dificultades económicas que obligan a muchos estudiantes a abandonar sus estudios.

Las anteriores condiciones “reflejan que el desafío no se limita únicamente al acceso, sino también a la capacidad del sistema para ofrecer una educación pertinente, atractiva y de calidad”.

Las consecuencias de esta situación ya son visibles en la realidad social. Colombia ocupa uno de los primeros lugares entre los países de la OCDE en cantidad de jóvenes que ni estudian ni trabajan. Cerca de 3,2 millones de personas se encuentran en esta condición, una cifra que refleja el impacto de trayectorias educativas interrumpidas y la falta de oportunidades para continuar su formación.

Muchos estudiantes abandonan las aulas y no se gradúan de bachilleres.
Muchos estudiantes abandonan las aulas y no se gradúan de bachilleres.

Aunque Santander presenta indicadores superiores al promedio nacional, el reto sigue siendo enorme. El departamento registra mejores niveles de permanencia escolar entre noveno y undécimo y resultados académicos más favorables que otras regiones del país. Sin embargo, los especialistas coinciden en que estos avances resultan insuficientes si los estudiantes no reciben una formación pertinente, conectada con las necesidades del entorno productivo y capaz de responder a las transformaciones sociales y tecnológicas del presente.

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Ordóñez insiste en que la discusión no debe centrarse únicamente en cuántos jóvenes se gradúan, sino en qué tan preparados están para enfrentar los retos de la educación superior, el empleo y la vida ciudadana. Por ello, considera indispensable fortalecer la articulación entre el sector educativo, las empresas, las universidades y las organizaciones sociales.

Preocupa la deserción escolar. (Foto suministrada / VANGUARDIA)
Preocupa la deserción escolar. (Foto suministrada / VANGUARDIA)

La apuesta que hoy impulsa el Pacto por la Educación en Santander busca precisamente construir esa articulación. El objetivo es que la educación media deje de ser un simple paso hacia la graduación y se convierta en una etapa decisiva para ampliar las oportunidades de los jóvenes. Porque detrás de cada estudiante que no llega a décimo o undécimo no hay únicamente una cifra preocupante: hay sueños, talentos y proyectos de vida que corren el riesgo de quedarse sin futuro.

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