Nunca antes en Colombia se había visto un espectáculo como éste. Conozca la historia completa.

Publicado por: Melissa García Neira
Era 27 de julio de 2021, Juan Diego y los realizadores Álvaro Hernández y Camilo Otero que conformaron el equipo audiovisual de esa expedición de El Viaje del Cóndor, estaban en el tercer día de una travesía que tenía como propósito hacer más fotografías del cóndor de los Andes. Los dos días anteriores el cóndor se había asomado en el paisaje, pero siempre distante y muy lejos. El tercer día, el cronograma que tenía como destino los páramos del municipio de Guaca, Santander, tuvo que modificarse a última hora, pues el guía les informó que no podrían ingresar, porque había un brote de Covid en el municipio y por medidas de bioseguridad habían entrado en cuarentena total. Como plan B decidieron incluir en la expedición un lugar conocido como Cruz de Piedra en el municipio de San Andrés, Santander.
Al llegar se sentaron junto a un cerro a mirar el paisaje y a esperar. Juan Diego después de un rato empezó a caminar solo y sin rumbo, guiado por su instinto. Se detuvo en un lugar en donde ya no veía al resto del equipo. De repente, a lo lejos divisó un cóndor que descendía rápidamente, así como cuando las aves pescan en el mar. Enseguida apareció otro y luego otro y otro haciendo lo mismo, rápidamente a través de su teleobjetivo vio que había una res muerta tirada en el suelo y entendió la razón por la cual los cóndores se dirigían a ese lugar.
Recordó entonces las familias lugareñas que contaban las veces que habían logrado ver hasta doce cóndores juntos. En ese momento lo alcanza Álvaro y con la ilusión de estar cerca de vivir una experiencia irrepetible, se acercan lo que más pueden, con la precaución de no espantarlos, registrando el momento en memorables fotografías y videos.
Minutos después Camilo llega corriendo y se les une, todos estaban muy emocionados y como por arte de magia, el cielo se llenó de más y más cóndores y la felicidad era tan grande que Juan Diego, Álvaro y Camilo no podían creer lo que estaban viendo. Dos largos años habían transcurrido desde que empezaron a hacer el libro, el cóndor los había acompañado en todas las expediciones, pero siempre a lo lejos, normalmente uno o si acaso dos. Y ese día, como un regalo del universo, en el cielo aparecieron 27 cóndores, sí 27 de aproximadamente 63 que se reportaron en ese momento en Colombia.
Todos estaban ahí danzando para ellos, posando y diciéndoles que había llegado el final, que ese día se tomarían las últimas fotos. En medio de la danza, se une a ellos Carlos Grimaldos del Parque Jaime Duque, a quien también la danza de cóndores lo toma totalmente por sorpresa, pues se encontraba haciendo la liberación de un águila de páramo.
La alegría en el corazón era inmensa, la satisfacción del deber cumplido, todos habían recibido su recompensa, y el editor audiovisual Jaime Rueda, que no fue a ninguna expedición, pero las vivió como si hubiera estado allí, tenía en sus manos un video alucinante para contar la historia. Nunca antes en Colombia se había visto un espectáculo como éste.

Juan Diego por su parte, tenía sentimientos encontrados, pues su corazón se llenaba de felicidad, pero también de nostalgia al llegar a lo que sería el final del viaje. Imposible un mejor desenlace para esta travesía que culminó con broche de oro, premiando así la paciencia y la constancia.










