Una roca de unas 20 toneladas cayó el domingo y bloquea la vía rural entre Puente Mirando y la vereda Santa Teresa, en Valle de San José, Santander, afectando a la provincia de Guanentá. La Alcaldía pidió apoyo a la UGRD por riesgo de deslizamientos.

Publicado por: Jorge Rios
Una piedra que las autoridades estiman en alrededor de 20 toneladas cayó en la mañana del domingo sobre la carretera que comunica el sector de Puente Mirando con la vereda Santa Teresa, afectando la movilidad de familias campesinas y el tránsito entre varias veredas de Valle de San José. Ante la emergencia, la Alcaldía pidió apoyo al Gobierno departamental para la atención inmediata y la rehabilitación del tramo.
El alcalde Luis Eduardo Rueda señaló que el municipio no cuenta con los recursos suficientes para intervenir de manera integral el corredor y solicitó acompañamiento técnico y operativo de la Unidad de Gestión del Riesgo de Desastres de Santander (UGRD) para remover el material y mitigar amenazas asociadas.
Según el reporte preliminar, además del enorme bloque que actualmente obstruye el paso, este trayecto presenta deslizamientos recurrentes y alto riesgo de caída de rocas en distintos puntos, lo que expone a las comunidades rurales de San Gil, Mogotes y Valle de San José, que utilizan esta vía para llegar a colegios, puestos de salud y comercializar sus productos.
Las autoridades locales han tenido que apelar en otras ocasiones al uso controlado de explosivos para fragmentar material rocoso y habilitar el tránsito, y advierten sobre segmentos donde la banca se ha debilitado y existe peligro de desbarrancamiento, de ahí la urgencia de obras de contención y estabilización.
El corredor Puente Mirando–Santa Teresa hace parte de la red terciaria de la provincia de Guanentá, una zona de ladera con pendientes pronunciadas y suelos susceptibles a la inestabilidad, especialmente en temporadas de lluvia. Por este tramo circulan diariamente habitantes de veredas aledañas para abastecerse, transportar cosechas y conectarse con cabeceras municipales como Valle de San José y, a través de empalmes, con San Gil y Mogotes. La administración municipal insistió en que la atención no puede limitarse a retirar la roca: se requiere una evaluación geotécnica, maquinaria amarilla y un plan de intervención que priorice puntos críticos, cunetas, taludes y obras de protección para reducir el riesgo a futuro.















