Santander
Sábado 21 de febrero de 2026 - 08:55 AM

Así es el proyecto comunitario para proteger la ceiba barrigona en el Cañón del Chicamocha

En Cepitá, la comunidad lidera un proyecto de vivero, restauración ambiental y turismo de conservación para proteger la ceiba barrigona, especie emblemática del Cañón del Chicamocha.

Suministrada (Fondo Emerger, Fundación Caminos Nativos, Junta de Acción Comunal, Asociación de Guías del Cañón del Chicamocha) /Vanguardia
Suministrada (Fondo Emerger, Fundación Caminos Nativos, Junta de Acción Comunal, Asociación de Guías del Cañón del Chicamocha) /Vanguardia

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La ceiba barrigona, la que se aferra a pendientes imposibles, es una pieza clave en la riqueza biológica de Santander. Esta especie eligió el imponente Cañón del Chicamocha, donde la tierra se resquebraja bajo el sol, para echar raíz.

La barriga que la caracteriza, y se roba todas las miradas, es una estrategia para sobrevivir. Almacena lo necesario para soportar largos periodos sin lluvia. Sus ramas gruesas y cortas buscan la luz y sus hojas amplias capturan cada rastro de energía.

La ceiba barrigona es uno de los símbolos naturales más emblemáticos del cañón, pero también uno de los más frágiles, dado que se encuentra en grave peligro de extinción.

Este sábado 21 de febrero, en la vereda San Miguel, en Cepitá, habitantes, líderes comunitarios, organizaciones y voluntarios participarán en una jornada que hace parte del proyecto Ceibas Vivas del Cañón del Chicamocha, una iniciativa apoyada por el Fondo Emerger, que busca proteger esta especie y devolverle espacio en el territorio.

La actividad central será la construcción de un vivero comunitario, una apuesta que marca el inicio de un proceso de siembra, restauración y educación ambiental.

Suministrada (Fondo Emerger, Fundación Caminos Nativos, Junta de Acción Comunal, Asociación de Guías del Cañón del Chicamocha) /Vanguardia
Suministrada (Fondo Emerger, Fundación Caminos Nativos, Junta de Acción Comunal, Asociación de Guías del Cañón del Chicamocha) /Vanguardia

San Miguel tiene uno de los tramos con mayor cantidad de ceibas barrigonas, lo que otorga una panorámica con esta especie nativa como protagonista, y lo convierte en el espacio idóneo para este piloto.

Está enclavado entre montañas y bordeado por el río Chicamocha. El calor, la tierra y el viento marcan el ritmo de una travesía, pero su gente y los sabores de sus platos, le dan un toque especial.

“La calidez de su gente es increíble, igual que su comida. En San Miguel podemos probar la morcilla de cabro, que es un espectáculo gastronómico. Es lo máximo, tiene un sabor peculiar a cañón, a montaña. La comida es lo mejor”, cuenta Paola Arenas, cofundadora de Caminos Nativos.

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Fue recorriendo esos senderos que Paola Arenas conoció San Miguel. Llegó caminando, sin conocer el municipio, y encontró una mezcla que marcaría el rumbo del proyecto.

“Hay mucha riqueza natural y potencial turístico, pero también abandono”, explica.

Desde 2017, la fundación Caminos Nativos trabaja en zonas rurales de Santander con proyectos sociales. Con el tiempo, ese trabajo se conectó con el turismo comunitario, entendido no solo como una actividad económica, sino como una herramienta para visibilizar y proteger los territorios.

Suministrada (Fondo Emerger, Fundación Caminos Nativos, Junta de Acción Comunal, Asociación de Guías del Cañón del Chicamocha) /Vanguardia
Suministrada (Fondo Emerger, Fundación Caminos Nativos, Junta de Acción Comunal, Asociación de Guías del Cañón del Chicamocha) /Vanguardia

“Raíces que nos unen”

El proyecto Ceibas Vivas del Cañón del Chicamocha tiene como objetivo la conservación comunitaria del bosque seco tropical y la protección de la ceiba barrigona, una especie endémica en riesgo.

La construcción del vivero estará liderada por la comunidad de San Miguel. El proceso incluye la siembra de alrededor de 50 individuos, el monitoreo comunitario de las especies y acciones de sensibilización ambiental.

“El trabajo en esta etapa se centra en el monitoreo comunitario, la señalización participativa y las acciones de sensibilización a través de talleres. Concientizamos a la comunidad de un tema ambiental importante que debemos tener en cuenta: lo que necesitamos para que nuestras ceibas vivan y se multipliquen. También vamos a implementar un sistema piloto de manejo semiestabulado, con 10 unidades productivas caprinas, que crearán bancos de forraje comunitario para reducir la presión sobre el bosque seco tropical. Esto se hará con 10 familias, cada una con su unidad productiva y con acceso a capacitación para manejarla de la mejor forma”, explica Paola Arenas.

A esto se suma el diseño de un sendero interpretativo que integrará especies nativas y avistamiento de aves, pensado como una herramienta de educación ambiental y turismo de naturaleza. Esto de la mano de la Asociación de Guías del Cañón del Chicamocha.

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Las actividades serán lideradas por la comunidad con participación activa de mujeres, jóvenes y líderes locales, y acompañamiento técnico de la fundación.

Apuesta por el turismo comunitario y de conservación

Para Yahir Hernando Rico López, presidente de la Junta de Acción Comunal de San Miguel, el proyecto representa una oportunidad concreta para el territorio.

“La comunidad lo recibió con mucho entusiasmo y alegría, porque ayuda tanto al medio ambiente como a nosotros. Se han unido para preservar nuestro árbol emblema”, afirma el presidente de la JAC.

Uno de los cambios más visibles ha sido la participación de jóvenes y adolescentes, quienes han asumido la conservación como una tarea, tras identificar varios retos en su territorio.

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“Este proyecto nos ayuda a transformar el pensamiento y cambiar aquellas prácticas del libre pastoreo de nuestras cabras y lograr que crezcan muchas ceibas barrigonas en nuestro cañón”, agregó Yahir Hernando.

Suministrada (Fondo Emerger, Fundación Caminos Nativos, Junta de Acción Comunal, Asociación de Guías del Cañón del Chicamocha) /Vanguardia
Suministrada (Fondo Emerger, Fundación Caminos Nativos, Junta de Acción Comunal, Asociación de Guías del Cañón del Chicamocha) /Vanguardia

La comunidad espera convertir su vereda en un referente, y replicar este proyecto en otros municipios. “Nos imaginamos a San Miguel con más turismo, con mejores condiciones y con proyectos que se repliquen en todo el cañón”, agrega.

La jornada de este fin de semana convoca a todos los que están interesados en conocer, aportar y vivir el proyecto.

“Quiero hacer una invitación a todas las personas a que se vinculen a estas iniciativas pensadas para generar un impacto positivo en nuestra comunidad y en Santander. Como colectivo social, buscamos visibilizar las buenas acciones que se pueden hacer desde estos territorios que, aunque están un poco alejados, tienen mucho potencial. Estamos en medio de un tesoro natural como el Cañón del Chicamocha, reconocido a nivel nacional e internacional, y debemos aprovecharlo de la mejor manera, con acciones que aporten a su cuidado”, puntualiza Paola Arenas.

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Suministrada/Vanguardia
Suministrada/Vanguardia

¿Cómo llegar a Cepitá?

Desde Bucaramanga se debe tomar la vía hacia Bogotá o San Gil.

Antes de llegar al Parque Nacional del Chicamocha (Panachi), hay un desvío a mano izquierda que conduce hacia Cepitá.

Desde el casco urbano, una vía a mano derecha bordea el río Chicamocha durante aproximadamente 12 kilómetros hasta la vereda San Miguel.

Este recorrido desde el área metropolitana de Bucaramanga puede durar cerca de tres horas y media.

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