Las fuertes lluvias y la creciente súbita de la quebradas y riachuelos generaron varios derrumbes que mantienen a esta hora cerrada la vía que comunica a Coromoro con Charalá.

Publicado por: Jorge Rios
Pequeños aljibes convertidos en quebradas y ríos que amenazan con llevarse todo a su paso, como si se tratara de gigantes bravucones, es el resultado de las lluvias que por estos días se sienten en Santander.
En las provincias del sur de departamento la situación no es diferente y cada semana se presentan nuevos hechos que generan alerta entre las comunidades que ven cómo las vías, las cosechas, los animales y hasta sus casas pasan de un momento a otro a estar en riesgo.
En una de las últimas emergencias, las fuertes lluvias y la creciente súbita de la quebradas y riachuelos generaron al menos tres derrumbes. Esto llevó a que se presentaran cierres en la vía que comunica a Coromoro con Charalá.
El agua empezó a bajar por la montaña desde la tarde del miércoles y generó la caída de piedras, tierra y árboles sobre la vía, dijo Rodolfo Sánchez, alcalde de Coromoro, que en la mañana de ayer intentaba despejar la vía con la escasa maquinaria existente.

Aunque los derrumbes no dejaron víctimas, sí hubo una ambulancia atrapada entre los derrumbes. Esta llevaba a san Gil a un soldado que había resultado herido por la caída de un rayo.
Para sacarlo de ahí fue necesaria la ayuda de todos. Lo tuvieron que llevar cargado en una camilla por dos kilómetros hasta el punto en donde lo estaba esperado otra ambulancia, expresó el mandatario de Coromoro, quien se mostró preocupado porque las lluvias no paran.
Mientras los funcionarios de la alcaldía de esa localidad visitaban las zonas rurales para evaluar los daños en viviendas y cosechas, el alcalde de Charalá, Jorge Vega, dijo que se requiere con urgencia que la Gobernación de Santander pueda enviar parte de la maquinaria amarilla, porque los municipios no dan abasto.

“Tenemos derrumbes y daños en las vías departamentales y también en las rurales. Cada municipio normalmente solo cuenta con una retro y una pajarita”, afirmó el funcionario, recordando que producto de las lluvias, las crecientes y los deslizamientos, el municipio tiene ‘tapadas’ las vías a Coromoro y Encino, con el agravante de que esta nueva temporada de lluvias se podría extender por varios días más.
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Precisamente, el alcalde de Encino, Norberto Díaz Tobar, dijo que la vía alterna que comunica con Boyacá presenta cuatro derrumbes que amenazan con dejar incomunicada a la comunidad, debido a los graves problemas que se presentan en el sector de Patios Bajos, por lo que se requiere la atención inmediata de la dirección departamental de gestión de Riesgos y Desastres para atender la situación que se presenta en los municipios de la región del Pienta.
Piden ayuda en Gámbita

En la provincia Comunera, Luis Pedraza Salazar, alcalde de Gámbita, llamó la atención sobre las crecientes constantes que se vienen dando en el río Ubasa, que se sale de su cauce, invade la vía y amenaza con llevarse el ganado de los potreros.
Los desbordamientos a causa de las crecientes inesperadas se dan cada semana y dejan incomunicados a los 600 habitantes del corregimiento La Palma, una zona rural en donde hay por lo menos 1.500 cabezas de ganado destinadas principalmente a la lechería.
Pedraza añadió que el agua invade la vía entre La Palma y Arcabuco en el kilómetro 1, por donde pasan desde los niños que van para el colegio hasta las personas con su producción. La solución en este caso es dragar el río y la propuesta fue presentada esta semana a la Oficina de Gestión del Riesgo del departamento durante una visita al municipio y el compromiso fue enviar la maquinaria necesaria para ello, afirmó el mandatario.














