Yuli Marcela Ruiz Caballero encontró en la ortografía una herramienta de aprendizaje y un camino para conectar con quienes, como ella, alguna vez dudaron de sus palabras. En 2023 recibió el reconocimiento como mejor correctora de estilo de Colombia, hoy tiene una comunidad en redes sociales que bordea el millón de usuarios.

Cuando le escribí por Instagram, me quedé unos segundos más de lo normal frente al teclado. Borré una palabra, volví a escribir la frase, revisé una coma que no estaba segura de necesitar y leí el mensaje tres veces antes de enviarlo. Después, cuando hablamos por teléfono, respiré. Entre risas, Yuli reveló que no me pasa solo a mí.
“A mí muchas personas me dicen: ‘No, es que a mí me da miedo escribirte o me da miedo hablarte, porque siento que lo estoy haciendo mal. Prefiero enviarte una nota de voz porque realmente me da mucha pena o me da miedo equivocarme’”, cuenta la santandereana detrás de Yuligrafía, un espacio en redes donde comparte su amor por el lenguaje.
Lo admite riéndose y con total naturalidad. “Yo les digo: ¡No! Enseño ortografía, pero eso no quiere decir que estaré corrigiendo a una persona todo el tiempo, porque estamos en un proceso de aprendizaje”.
Yuli Marcela Ruiz Caballero es santandereana, comunicadora social, especialista en gerencia empresarial y está terminando una maestría en lingüística panhispánica. Y, luego de nuestra llamada, confirmé que es una apasionada por la enseñanza. Encontró en las redes sociales y en la ortografía una forma de compartir, de poner a disposición de los demás sus conocimientos, lo que ha cosechado en estos años de trabajo y aprendizaje.
En su voz confirmé que es una mujer llena de bondad y, para quienes aún tengan la duda, está dispuesta a leer y enseñar a quienes se atreven a escribirle un mensaje, sin llevarlos al tribunal.
También dejó en evidencia que lleva en la sangre la berraquera santandereana. Ha sido desde siempre una mujer que resuelve y se inventa el camino cuando no lo hay, como el día en que resolvió su encrucijada: un camión, unas vacas y una premiación.
Ocurrió en 2023. Para ese momento ya vivía en Villavicencio porque su camino profesional la condujo hasta allí. Un mensaje la empujó a subirse en una montaña rusa de emociones: debía viajar a Bogotá para ser reconocida como mejor correctora de estilo de Colombia, un Galardón Gacetas de Colombia, el que reciben quienes suman al país.
Había terminado su pregrado en 2019 en la Universidad de Investigación y Desarrollo (UDI), así que estaba gratamente sorprendida porque su trabajo, en lo que parecía ser poco tiempo, la había llevado hasta allí. Por otro lado, no tenía claro cómo iba a llegar a la capital del país, aunque se encontrara a solo tres horas de distancia. Un derrumbe en el kilómetro 58 llevó al colapso de la vía, y el vuelo, aunque corto, era demasiado costoso. “Yo dije: ‘No voy a poder ir’”.
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Sus amigos le propusieron intentar pasar en los camiones que transitaban por algunos tramos habilitados. La idea le generó dudas. “Yo decía: ‘¿Cómo me voy a ir en un camión si no conozco a nadie?’”. Aun así, fue. Se paró a la salida de la ciudad con su maleta y empezó a preguntar.
El conductor que la llevó transportaba ganado. “Le expliqué que tenía que llegar a Bogotá… le dio risa y me dijo que sí”. Se subió y el viaje fue ese: un camión lleno de vacas y el corazón cargado de agradecimiento.
“El señor fue muy amable, me llevó prácticamente hasta el lugar del evento. Me bajé, me cambié en un centro comercial y de una vez salí para los premios. Me imagino que olía a vaca, a de todo, pero lo importante es que llegué y recibí mi reconocimiento”.

Esa historia, que parece salida de un cuento, es apenas una parte del camino que ha recorrido la mujer que enseña ortografía en videos cortos a más de 534 mil personas en TikTok y 375 mil en Instagram.
De aprender con pena a enseñar sin miedo
Este capítulo de la historia empezó antes de Yuligrafía, en Piedecuesta, su tierra natal, donde encontró distintas formas de sortear la vida.
“Mis papás toda la vida trabajaron en un conjunto en servicios generales. Las personas de ese conjunto me ayudaron; trabajé haciendo aseo, barriendo, haciendo múltiples cosas para poder pagar la carrera. También trabajé como mesera, en lo que saliera”.
En medio de una conversación con una amiga apareció la posibilidad de convertirse en Señorita Piedecuesta. El premio era de $2 millones. “Eso era lo que valía mi semestre”.
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Se presentó con lo que tenía a la mano. “Todo era prestado… Todas las niñas tenían sus maquilladores y sus vestidos, y yo iba con mi papá; no había maquillador, no había nada”. Pese a que sentía tener todo en contra, ganó.
Ese resultado abrió otras posibilidades: fue virreina del Reinado Departamental de Turismo, viajó a Miss Mundo Santander, participó como Señorita Bucaramanga en el Reinado Nacional del Café y se convirtió en presentadora. Más adelante tuvo la oportunidad de ser docente universitaria. Tenía 21 años cuando empezó a dar clase en la jornada nocturna. “Llegué como docente y ellos pensaron que era otra estudiante. Conté esa experiencia en TikTok y recibí muchos comentarios negativos, como que mi papá me había conseguido la palanca para ser docente”.
Ese fue su primer video con un alto alcance. Fueron tantas las miradas que hasta pensó en cerrar su cuenta, pero, gracias al impulso de su madre, hoy continúa en el camino.
Yuli no creció con una ortografía impecable. “Mi ortografía nunca fue la mejor”. Recuerda, por ejemplo, una prueba de redacción que no pasó. “Me dijeron: ‘Mira, a mí me gustó mucho tu nota, pero estás teniendo problemas en tu ortografía’”.
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La vergüenza que la invadió se convirtió en su impulso. “A mí me dio muchísima pena… quería ese trabajo. Dije: ‘No, ¿cómo me voy a quedar con eso?’ y desde ahí empecé a estudiar”. Y hoy es una de las mujeres más respetadas en el uso correcto del lenguaje.
Cada día más personas se unen a su comunidad. Llegan con dudas, con mensajes que empiezan con una disculpa o con una advertencia sobre posibles errores. Ella responde siempre desde el mismo lugar: con paciencia, claridad y con el deseo de enseñar.
“Siempre ha sido partidaria de que, si queremos un verdadero cambio, una verdadera transformación social, solo lo podemos lograr a través de la educación”.
En Vanguardia nos unimos a su sueño y ponemos a disposición nuestros canales para ampliar su mensaje y aprender, día a día, a comunicarnos mejor.
Seré la primera en la fila. Para recibir correcciones, por si se me escapó alguna imprecisión en esta nota.
















