La reserva natural, que reúne cerca de 294 hectáreas de bosque en la cuenca del río Suárez, fue reconocida como Otra Medida Efectiva de Conservación (OMEC). La decisión se suma a su registro como Reserva Natural de la Sociedad Civil y respalda un proceso que comenzó con el conocimiento de las especies que habitan este territorio.

Entre las imponente montañas que caracterizan a Santander, los bosques que son refugio para infinidad de especies y corrientes de agua que atraviesan como filos hilos, el Cañón de la Hondura conserva una parte de la riqueza natural de Santander que todavía tiene mucho por revelar.
En Gámbita, este territorio de 294 hectáreas, atravesado por el río Huertas, suma ahora un nuevo reconocimiento nacional por sus aportes a la conservación de la biodiversidad.
La Reserva Natural Cañón de la Hondura fue incluida entre las 27 nuevas Otras Medidas Efectivas de Conservación Basadas en Áreas (OMEC) anunciadas por el Ministerio de Ambiente durante la COP17 de Biodiversidad. En conjunto, las áreas reconocidas suman 13.342 hectáreas y elevan de 67 a 94 el número de territorios registrados bajo esta figura en Colombia.
En el caso de Santander, el reconocimiento corresponde al costado sur del cañón, un área de aproximadamente 130 hectáreas cuyo proceso de registro ante el Ministerio de Ambiente comenzó en 2023. El costado norte, con cerca de 164 hectáreas, ya había sido reconocido como Reserva Natural de la Sociedad Civil, ante Parques Nacionales Naturales de Colombia.
Aunque se trata de dos figuras distintas el único propósito es mantener la integridad ecológica de este territorio y dar continuidad a las acciones que buscan proteger sus ecosistemas.
“En el Cañón de la Hondura comenzamos a trabajar en 2019 con un primer paso fundamental en cualquier proceso de conservación: conocer la biodiversidad de esta zona que estamos administrando. Instalamos cámaras trampa, recorrimos el lugar y realizamos observación de aves. Durante los primeros años, logramos construir una base de datos muy interesante de aves, mamíferos, arácnidos y otras especies, que nos permitió dar nuevos pasos en el proceso de conservación”, expresó Felipe Velasco, director de la Fundación Montecito, quienes han liderado el proceso de conservación.
La fundación, creada en 2010 por Velasco y su esposa, Juanita Arango, administra la reserva bajo un acuerdo de comodato sobre un predio familiar. Desde allí ha impulsado acciones para conocer la biodiversidad del cañón, promover la educación ambiental y avanzar en el reconocimiento formal de sus áreas de conservación.
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Conocer el bosque para conservarlo
La información disponible sobre la reserva registra especies de mamíferos como la nutria de río, el ocelote, el venado soche y el armadillo, además de anfibios como la rana arbórea de Gámbita y la rana cohete. También se han documentado diferentes reptiles.
Sin embargo, conocer el territorio sigue siendo una tarea en desarrollo. Desde la Fundación Montecito reconocen que, pese a los avances en los registros, todavía hay mucho por investigar en estas 294 hectáreas de bosque.
La conservación también ha incluido actividades de educación ambiental con niños de la escuela de Chinata y de instituciones educativas de Palermo (centro poblado de Paipa, Boyacá) y Gámbita.
Entre las iniciativas desarrolladas está el festival ambiental en el cañón, concebido para acercar a los estudiantes a las temáticas relacionadas con la biodiversidad y el cuidado de la naturaleza.
Asimismo, la fundación ha adelantado actividades de restauración ecológica que incluyen trabajo en vivero, labores de campo y siembras.
“El Cañón de la Hondura es un área linda, muy especial y bien conservada, con un potencial muy importante para Santander por la riqueza de su biodiversidad. Nuestro anhelo es consolidar, a corto plazo, un centro de visitantes en el Cañón de la Hondura, dedicado a promover de manera permanente y rigurosa la educación y la cultura ambiental alrededor de este ecosistema”, agrega el director de la Fundación.
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No obstante, el trabajo en la reserva ha tenido una pausa durante el último año y medio, aproximadamente, por dificultades de financiación. Su continuidad dependerá de la posibilidad de conseguir recursos para retomar las actividades y avanzar en las iniciativas pendientes.
Un territorio con potencial para la educación ambiental
El Cañón de la Hondura se encuentra en los Andes orientales colombianos, en la cuenca del río Suárez. Su relieve se extiende desde unos 1.850 metros sobre el nivel del mar, a la altura del río, hasta cerca de los 2.200 metros.
Además de sus bosques y fuentes hídricas, su ubicación le otorga importancia para la conectividad ecológica con otros territorios naturales de la región, entre ellos los santuarios de fauna y flora Guanentá Alto Río Fonce e Iguaque.
“Esta zona de Santander es hermosísima y muy bendecida, porque está bien conservada y es muy rica en agua, con bellos ríos, quebradas, cascadas y montañas. El Cañón de la Hondura es un espectáculo. Sin duda, es como un diamante en bruto en términos de naturaleza, a la espera de comenzar a ser pulido y preparado para ofrecerlo a la comunidad”, destacó Felipe Velasco.
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La idea es ofrecer espacios de encuentro con el bosque a través de investigación, exploración en campo, hasta el arte y los festivales ambientales. El turismo de naturaleza también forma parte de esa visión, siempre ligado al reconocimiento de los valores ecológicos del territorio.
“Estos sueños los visualizamos de la mano de la comunidad local y de los gobiernos de los municipios de Gámbita, Paipa y Palermo, así como de la CAS de Santander y Parques Nacionales Naturales. Todos ellos conocen nuestro trabajo y esperamos reactivar esta articulación para avanzar nuevamente, generar sinergias entre los distintos actores y continuar con el proceso de conservación”, puntualizó el director de la Fundación Montecito.















