La UBPD recuperó 17 cuerpos en el cementerio San Pedro Claver y uno más en zona rural de Puerto Boyacá (Boyacá). Los cuerpos, que serían de desaparecidos en el marco del conflicto, serán estudiados para establecer sus identidades.

Publicado por: Lesly Adriana Cifuentes
Diecisiete cuerpos que podrían corresponder a personas dadas por desaparecidas fueron recuperados por la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) durante una intervención humanitaria realizada en el Magdalena Medio, exactamente en el municipio de Puerto Boyacá (Boyacá). Dieciséis de ellos fueron encontrados en el cementerio católico San Pedro Claver y uno más en zona rural, en el sector de Hato Negro.
La recuperación hace parte de la tercera fase de intervención adelantada por la UBPD en este municipio, donde se concentran 511 casos de personas dadas por desaparecidas incluidos en el Plan Regional de Búsqueda Puertos del Magdalena Medio. Los cuerpos recuperados entran ahora en un proceso técnico-científico que permitirá avanzar en su posible identificación y establecer si corresponden a personas buscadas por sus familias.
“En su gran mayoría son personas dadas por desaparecidas en las temporalidades que se conectan con casos emblemáticos y muchos de ellos se encuentran en litigio internacional ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Estas investigaciones nos conectan con el caso de los 19 comerciantes y el caso de la vereda La Esperanza”, explicó Daladier Jaramillo, coordinador de la UBPD en el Magdalena Medio.
Estos dos casos tienen una importancia particular para las familias que llevan décadas buscando a sus seres queridos. La Corporación Jurídica Libertad recordó que una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos ordenó al Estado colombiano fortalecer las acciones para establecer el paradero de las personas desaparecidas.

La investigación que permitió llegar hasta el cementerio San Pedro Claver tomó varios meses. El antropólogo Carlos Ariza, de la regional Nororiente de la UBPD, explicó que el lugar fue identificado como un sitio asociado a la disposición de varios centenares de cuerpos que podrían corresponder a personas desaparecidas desde la década de 1980.
“El proceso de investigación humanitaria extrajudicial adelantado por el grupo interno de trabajo de Magdalena Medio región ha permitido identificar al cementerio católico San Pedro Claver del municipio de Puerto Boyacá como un lugar asociado a la disposición de varios centenares de cuerpos que podrían corresponder a personas dadas por desaparecidas desde la década de 1980”, explicó el profesional.
En el proceso fueron rastreadas necropsias médico-legales y documentados más de 180 lugares de interés forense dentro del cementerio. Estos elementos permitieron delimitar los puntos en los que debía concentrarse la intervención.
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El siguiente paso será avanzar en los análisis que permitan establecer identidades y contrastarlas con la información disponible sobre las personas desaparecidas.

Años sin dejar de buscar a sus seres queridos en el Magdalena Medio
Detrás de los 17 cuerpos recuperados están las familias que durante años han mantenido la búsqueda de sus seres queridos. Algunas llevan casi cuatro décadas preguntando por ellos y enfrentando la incertidumbre de no saber qué ocurrió.
Para Zuneidy Jauregui Jaimes, mujer buscadora que lleva 39 años en esta búsqueda, el hallazgo representa un mensaje para las familias que todavía esperan una respuesta. Su llamado es a no abandonar la búsqueda, incluso cuando los años hagan más difícil mantener la esperanza.
“Nunca crean cuando alguien les diga que ya no van a aparecer, que no sigan buscando. No. Nunca crean en eso. Porque si nosotros llevamos ya 39 años en esto y no nos vamos a cansar, todos podemos seguir buscando, porque la obligación del Estado es hacer esto”, expresó.
Por su parte, Gloria Mancilla de Díaz, otra de las mujeres que ha acompañado estos procesos de búsqueda, habló del impacto que la desaparición tiene sobre las familias y de la necesidad de persistir hasta encontrar respuestas.

“Yo creo que hay que persistir. La desaparición es una práctica que es muy dolorosa. Es uno de los peores inventos que se ha craneado la humanidad para generar el dolor, la angustia, muchas cosas, y creo que la desaparición es una afectación que tiene mucha relación con lo cultural, con nuestras costumbres y por eso es que afecta tanto”, dijo.
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Las familias buscadoras ahora esperan que los análisis permitan ponerles nombre a los cuerpos y devolverles una parte de la historia que la desaparición y la violencia les arrebataron hace años.














