La Secretaria de Educación de Santander adelantó una mesa técnica para establecer compromisos que permitan el retorno a clases de los estudiantes del colegio la Candelaria de Cimitarra, el cual fue cerrado temporalmente por problemas sanitarios.

Publicado por: Lesly Adriana Cifuentes
Encontrar una solución que permita el regreso a clases de los 1.247 estudiantes de la Institución Educativa Nuestra Señora de La Candelaria, en Cimitarra (Santander), es ahora la prioridad de las autoridades educativas y la comunidad del plantel, que desde la semana pasada tiene suspendidas las actividades académicas por orden de la Secretaría de Salud de Santander, tras detectar varias deficiencias en las condiciones sanitarias de la institución.
Luego de las protestas adelantadas por padres de familia y de la realización de una mesa técnica por parte de la Secretaría de Educación de Santander con directivos y representantes de la comunidad educativa, se establecieron varios compromisos y se plantearon alternativas de corto plazo para superar la situación.
Según las directivas del colegio, durante esta semana se han adelantado trabajos de adecuación. Las labores han sido realizadas por la Alcaldía de Cimitarra, la institución educativa y algunos voluntarios, con el propósito de atender parte de las deficiencias identificadas y avanzar en las condiciones necesarias para el retorno de los estudiantes.
La expectativa es que los estudiantes puedan regresar a clases lo más pronto posible. “Se planteó buscar soluciones a corto plazo para buscar que la población estudiantil retorne a la institución educativa. Son 1.247 estudiantes que están por fuera del plantel educativo y, según los acuerdos establecidos, esperamos que el día viernes ya estén dentro de la institución educativa”, señaló Policarpo Figueroa García, rector de la institución.
Uno de los principales compromisos quedó en manos de la Secretaría de Educación de Santander, que remitirá la información correspondiente a la Secretaría de Salud de Cimitarra para que se realice una nueva revisión de las instalaciones sanitarias, luego de las labores de mantenimiento que adelantaron voluntarios, la Alcaldía y la institución.

“Tuvimos una reunión favorable acerca del colegio La Candelaria de Cimitarra, lo cual nosotros ya habíamos notificado al municipio acerca de toda la situación de la parte de baterías sanitarias para que tomaran acciones de acuerdo con la normativa, lo cual hoy nos lleva a que no se esté garantizando la prestación del servicio educativo”, afirmó Yaneth Karina Araujo Maestre, secretaria de Educación de Santander.
Además de las baterías sanitarias, durante la reunión se abordaron otras necesidades de infraestructura y dotación. Una de ellas está relacionada con el restaurante escolar, donde se busca mejorar las condiciones para la atención de los estudiantes.
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“Un compromiso de parte nuestra, de la gestión que hemos venido adelantando con Obras por Impuestos: unos empresarios nos van a ayudar a tener unas mesas y unas sillas para el restaurante escolar y a que tengamos unas mejores condiciones para nuestros estudiantes”, agregó Araujo Maestre.
La comunidad educativa también llevó a la reunión otras preocupaciones que, aunque no están directamente relacionadas con la situación sanitaria, consideran necesarias de atender. Entre ellas están las denuncias sobre presuntos maltratos hacia docentes de la institución. Los padres de familia pidieron que estos hechos sean investigados y que se determinen las responsabilidades correspondientes, en caso de comprobarse las situaciones denunciadas.

¿Por qué se suspendieron las clases?
La suspensión temporal de las actividades académicas se produjo después de una inspección sanitaria en la institución, en la que fueron identificadas varias deficiencias, principalmente en las baterías sanitarias y en el restaurante escolar.
El colegio cuenta con cinco baterías sanitarias y 36 servicios.
Según explicó previamente el rector Policarpo Figueroa García, 14 presentaban algún tipo de afectación y cuatro permanecían fuera de servicio debido a obstrucciones.
Durante la revisión también fueron identificados problemas en las tuberías, relacionados con la acumulación de residuos como papel, toallas higiénicas y otros elementos que terminaron afectando el sistema sanitario. A esto se sumaron problemas derivados de la presencia de palomas en diferentes áreas del plantel.
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El restaurante escolar, donde funciona el Programa de Alimentación Escolar, también fue objeto de observaciones sanitarias. Como alternativa, se planteó trasladar temporalmente la preparación y atención del servicio a la cooperativa escolar, aunque ese espacio requiere adecuaciones.















