domingo 17 de marzo de 2019 - 12:00 AM

Ventas ambulantes: “un cuento de nunca acabar”

Cerca de 400 vendedores informales fueron reubicados en 2008 en el Centro Comercial Popular, CPC. En 2015, 78 fueron trasladados al centro comercial La Playita. Sin embargo, en la actualidad las ventas callejeras en el sector comercial persisten.

En Barrancabermeja, los alcaldes que han pasado por la Administración Municipal han hecho de todo para desterrar a los vendedores informales que en los últimos 30 años se han tomado los andenes de la calle 49, desde la carrera 4 hasta la carrera 20, el corazón del Puerto Petrolero.

Represión, reubicación en centros comerciales especializados, permisos circunstanciales por temporadas navideñas, ofrecimiento de proyectos productivos, han sido las acciones que los gobernantes de turno han aplicado para despejar el espacio público del centro de la ciudad.

Sin embargo, no hay que ir más lejos, o consultar a entendidos en la materia, para darse cuenta de que nada de lo que han hecho las autoridades ha servido para liberar el espacio público, en la calle 49. El sector comercial de Barrancabermeja sigue invadido de vendedores ambulantes.

Los expertos locales, quienes han seguido de cerca la problemática, y han propuesto soluciones cada vez que la situación se sale de control, coincidieron en asegurar que “la invasión del espacio público por los vendedores informales es un cuento de nunca acabar”.

Varios han sido los periodos de tiempo en los que la 49 se ha visto liberada de los vendedores, que en casetas, carretas, vitrinas, mesas y sillas, ofrecen toda clase de productos ocupando sino la totalidad, una buena parte del sendero peatonal.

Factores

Los expertos consultados por Vanguardia Liberal señalaron que factores como la crisis económica, la falta de empleo, la arraigada cultura de la informalidad, la incultura ciudadana, la poca continuidad en los operativos de control por parte de las autoridades, han permitido que la informalidad reine en el espacio público de la calle 49.

“Inicialmente nadie quería reubicarse en La Playita, Pero nos dimos cuenta que era un buen sitio, que podíamos estar legales”.

“En el comercio estuve más de 20 años. Vendo ropa para dama y calzado infantil. La crisis económica me llevó a vender en la calle, pero me superé”.

Alcaldía: se han adelantado actividades de recuperación
La secretaria de Gobierno de Barrancabermeja, Francy Álvarez, aseguró a Vanguardia Liberal, que durante la actual Administración en el sector comercial se han realizado actividades de recuperación del espacio público. Advirtió que por lo pronto no habrá una nueva reubicación, porque las personas que ejercen la venta informal no han cumplido el tiempo que por ley las hace objeto de tal medida.
“Año a año se ha hecho recuperación de esta zona. Lastimosamente el tema es más de cumplimiento de la norma. Se han llevado a cabo jornadas pedagógicas, actividades de prevención, pero ese ya es un tema de cultura”, dijo. Álvarez advirtió que la Administración Municipal no está facultada, como lo era en el pasado a través de las Inspecciones de Policía, para realizar operativos de control y desalojo. “La Ley 1801 de 2016 determinó que la Policía tiene la acción inicial de prevención y control con relación al despeje del espacio público. La Secretaría de Gobierno ha solicitando los controles en el sector comercial”, indicó.
Los vendedores
reconocieron que
la legalidad paga
Adriana
Villalobos, vendedora
Sol
Cifuentes, vendedora
ejemplo de un artesano que de las calles pasó a un local
Argemiro Martínez, es el ejemplo claro de que si se puede lograr la formalización en el trabajo. El fiscal de Asoplayita, de 70 años, mudó su taller de artesanías, que hace cinco años estaba ubicado en el malecón del Cristo Petrolero, al local 83 del centro comercial La Playita. Argemiro recuerda los días en los que los agarrones con los efectivos del Escuadrón Móvil Antidisturbios, hacía más dura la carrera por la supervivencia en los andenes del sector comercial, hasta que la Administración Local del momento, en cabeza de Elkin Bueno, le dio a él, y a 19 artesanas más, la oportunidad de ubicarse en un sitio digno y legal. En la actualidad, en La Playita, con un pequeño taladro, cuchillos, y seguetas, talla la madera de abarco para dar forma a artesanías representativas de la economía barranqueña. “Fabrico artesanías en madera, alusivas a la industria petrolera. Elaboró machines, torres de perforación, pisapapeles, maquetas”, explicó el diestro artesano.
La crisis que llevó a una venezolana a vender en las calles del Puerto
Yesenia Álvarez Nieto, de 38 años, natural de Coloncito, estado Táchira, residía en Valencia, estado Carabobo. Allí se desempeñaba como auxiliar de mantenimiento en un campo petrolero de Pdvsa, cuando la crisis política y económica de Venezuela tocó a su puerta. Hace un año se vio obligada a empacar sus pertenencias, y con sus tres hijas (de 15, 19, y 20 años) coger camino hacia Colombia. Por el puente Simón Bolívar ingresó, y a Barrancabermeja llegó. Se radicó en el asentamiento humano La Bendición de Dios, sin conocer a nadie y sin recursos, le tocó trabajar para un tercero que le suministra el jugo de naranja, los mangos biches, y las micheladas que ofrece a diario en una carreta, en el sector comercia. A 200 metros, en inmediaciones del Centro Popular Comercial, CPC, donde hace 11 años fueron reubicados cerca de 400 vendedores informales, su hija mayor, quien pertenecía a la Guardia venezolana, también vende jugos en la calle.
Martín Porras, director ejecutivo de Fenalco Barrancabermeja
El representante de los comerciantes indicó que los diferentes gobiernos han intentado aplicar algunas soluciones, como la construcción del Centro Popular Comercial, CPC, en la calle 50 con carrera octava, durante la Administración del exalcalde Édgar Cote, inaugurado el 18 de julio de 2008 por el exalcalde Carlos Contreras; o la adquisición de un lote en la calle 50 con carrera décima, por parte del exalcalde Elkin Bueno, para construir en 2015 el centro comercial La Playita, donde unos 500 vendedores informales, en los dos lugares, fueron reubicados. Sin embargo, señaló que la ocupación del espacio público persiste, y se perpetuará, mientras no exista un control estricto en las calles.
Luis Alberto Martínez
Presidente de Asoplayita
Está a la cabeza de los 78 comerciantes, que el 2 de febrero de 2015, iniciaron actividades en el centro comercial La Playita, tras largos años de estar luchando por sobrevivir en los andenes de la calle 49. El vocero explicó que los gobiernos, como el actual, no han podido lograr acabar con la problemática, porque “bajan la guardia”.
“Las autoridades y vigías del espacio público trabajan uno, o dos meses bien, y luego dejan de hacerlo. No hay control. Es por eso que personas de otros municipios llegan a Barrancabermeja para dedicarse a la venta informal”, argumentó el presidente de la Asoplayita, quien precisó que el 40% de los vendedores que estaban en La Playita, regresó a las calles.
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