Las obras perimetrales incluidas dentro de la construcción de la nueva infraestructura del Hospital de San Gil, impiden que la red Santander siga dentro de sus predios.

Publicado por: Jorge Andrés Ríos
A un mes de lo que se presume es la fecha final de entrega de las obras de primera fase de la nueva infraestructura del Hospital Regional de San Gil, se mantiene la expectativa sobre el futuro de la llamada tubería Santander.
Por un costado del terreno donde se construye la infraestructura hospitalaria - en los límites de la calle 9 - pasa la red de acueducto, que es una de las principales del municipio y responsable de la llegada del líquido a cerca del 60 % del área urbana.
Desde 2020, cuando se hablaba del reinicio de los trabajos en el seguimiento que hacía la Contraloría General de la Nación se puso sobre la mesa la necesidad de aprovechar el proyecto hospitalario para renovar la tubería, cambiándola de asbesto a PVC y retirarla de los predios del hospital.
En el Hospital Regional San Gil, tras un estudio contratado, decidieron no renovar el permiso de servidumbre para que la tubería siguiera pasando por los predios de la institución, previendo que ante cualquier daño se tengan que dañar las zonas verdes y obras civiles exteriores que dejará el nuevo proyecto.
Este año, en medio de la premura del tiempo, en reuniones sostenidas en mayo, Horbes Buitrago Mateus, gerente de la institución hospitalaria, explicó a la alcaldía y Acuasan la necesidad de correr el tubo.
La razón son las obras perimetrales que tendrá el hospital en su segunda fase y de la cual ya se adelantan las excavaciones pertinentes en el marco de los trabajos de primera fase, buscando dejar preparado el terreno para el siguiente contrato.
Dichas labores implican un movimiento de tierra que generaría rompimiento de la red Santander. Buitrago explicó que Acuasan – la empresa de servicios públicos de San Gil – presentó una opción de correrlo dejando el tubo dentro de los predios del hospital, pero en esa nueva ubicación también se afectaría.
Alcaldía y Acuasan negocian
Sobre la red Santander ya hay decisiones. La primera es que la alcaldía ya giró a Acuasan más de $300 millones para cambiar el tubo de asbesto a PVC. La segunda, quizás la más importante, es que las autoridades locales iniciaron negociaciones con la familia dueña de un predio vecino al hospital, en donde funciona un parqueadero y por donde se espera pueda pasar dicha infraestructura.
El lote debería ser una extensión de la calle 9, conectando la carrera 5 con la carrera 3, ya tiene una servidumbre y hay buena voluntad de las partes, indicó Hermes Ortiz Rodríguez, alcalde de San Gil sobre las conversaciones que se vienen teniendo con los propietarios.
Desde 2013, las autoridades sangileñas mantuvieron un proceso legal intentando conseguir la titularidad de dicho predio, sin resultados positivos.
El proceso fue fallado a favor del propietario privado en primera instancia, luego en segunda instancia fue al Tribunal Administrativo de Santander que confirmó el fallo y en 2015 el Consejo de Estado le volvió a negar el reclamo de propiedad a las autoridades locales.
La razón, según los documentos, es que para los jueces y magistrados los reclamantes no lograron demostrar la titularidad del predio.














