Entre los detalles entregados por el afectado se destaca que cada colmena tiene en promedio cerca de 50.000 insectos, es decir que murieron cerca de 2,4 millones de animales; también que solo instalar un apiario cuesta alrededor de $800.000 y se demora un año en empezar a producir.

Publicado por: Jorge Andrés Ríos
Una vez más los apicultores de la regiòn ven como sus animales se mueren de un momento a otro, un hecho que se repite cada año en diferentes zonas de las provincias Guanentá y Comunera, dejando un manto de duda sobre el uso de insecticidas en los cultivos.
Ayer en las instalaciones de la Corporación Autónoma Regional de Santander, CAS, se desarrolló una reunión en la que el objetivo era revisar la muerte de 48 colmenas de abejas en zona sural de Ocamonte sucedida a finales de marzo.
La víctima o el propietario de los apiarios de los que se tuvo que quemar todo fue Yonson Arley Pinzón Marín, quien desde hace 25 años dedica con su familia a la producción de miel, polen, propóleo y otros subproductos que salen de los pequeños animales.

Las pérdidas son incalculables dijo el apicultor, debido a todo el trabajo, el tiempo, la inversión y la producción que se deja de tener con la pérdida de solo una colmena.
Por ejemplo, entre los detalles entregados por el afectado se destaca que cada colmena tiene en promedio cerca de 50.000 insectos, es decir que murieron cerca de 2,4 millones de animales; también que solo instalar un apiario cuesta alrededor de $800.000 y se demora un año en empezar a producir.
“Para mi es una perdida muy grande, es lo que ahorramos, lo que trabajamos está ahí, cada colmena produce hasta 30 kilos de miel en un año, una cosecha maluca por ahí 20 kilos, entonces la perdida es muy grande”, dijo Pinzón.
El habitante de la vereda El Palenque contó que otro apicultor también vio como sus abejas estaban falleciendo, con el temor de que este fenómeno continúe en las cerca de 50 familias que se dedican a esta actividad en el municipio.
Sergio Andrés Chacón Reyes, alcalde de Ocamonte, expresó que recibieron la notificación y por eso se va a verificar con las diferentes instituciones qué causó esta muerte.
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“Este es un tema que nos preocupa porque sabemos de la labor que cumplen las abejas en los ecosistemas y nosotros en Ocamonte somo totalmente agrícolas y se va a ver afectado en la producción de alimentos y la economía de las familias”, afirmó el mandatario local.

Causa de muerte de abejas sería el uso de insecticidas usados en cultivos de café
Hasta la finca de Pinzón ya fueron los funcionarios del Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, para evaluar la escena y recoger las muestras de los insectos para ser analizadas, del que hasta ahora la principal causa de la muerte sería el uso de insecticidas usados en cultivos de café.
Justamente, el apicultor relató que “curiosamente” que a mitad de marzo la agremiación cafetera estuvo promocionando unos insecticidas y una semana después se empezaron a morir las colmenas.
Ante estas dudas y casi con la certeza de que las abejas murieron envenenadas al ingerir los químicos de los cultivos durante el proceso de polinización, Pinzón solicitó a la CAS ordenar que se suspenda el uso de este tipo de productos nocivos para los polinizadores, que se usen otro tipo de métodos y que se controle la venta de venenos en los negocios.













