El subsecretario de Salud de San Gil, Víctor Chaparro, indicó que las primeras investigaciones hablan de un presunto consumo de clonazepam, un medicamento de venta controlada. Es decir, en las droguerías no se puede vender de forma libre. ¿Cómo llegaron las pastillas a manos de las estudiantes?

Publicado por: Jorge Rios
Cinco estudiantes de un reconocido colegio de San Gil habrían resultado intoxicados por el consumo de unas pastillas, que normalmente se usan para tratamientos psiquiátricos.
Los primeros indicios apuntan a que la sustancia que consumieron los menores de edad es clonazepam, un medicamento de venta controlada. Es decir, no es de venta libre en las droguerías.
El hecho llama la atención sobre lo está sucediendo con el consumo de sustancias en San Gil en los menores de edad, especialmente porque pone en duda cómo fue que ellos tuvieron acceso a las pastillas y bajo qué circunstancias las consumieron.
Los padres de familia denuncian que estas sustancias se están comercializando en las afueras de los colegios. Al cierre de esta edición, la Secretaría del Gobierno aún no había hecho un pronunciamiento oficial sobre estas advertencias.
Por lo pronto, los estudiantes fueron llevados al Hospital Regional de San Gil, donde están siendo atendidos. Según la institución de salud, los jóvenes presentaban náuseas, mareos y debilidad. Otras dos jóvenes fueron llevadas hasta la institución por desmayos, pero en estos dos casos los laboratorios no pudieron certificar que se ingirieron las sustancias.
Los hechos se presentaron en la mañana del miércoles y dos de las estudiantes fueron remitidas a un centro de atención psiquiátrica
Dos de las adolescentes esperaban ayer remisión para un centro de atención de salud mental.
¿Los tentáculos del microtráfico?
El padre de una de las menores que tuvo que ser remitida a un centro de salud psiquiátrico, y quien pidió reserva de su identidad, llamó la atención sobre la facilidad con la que los jóvenes están teniendo acceso a estos tipos de medicamentos y otras sustancias alucinógenas alrededor de los colegios del municipio.
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“Son pastillas que les están vendiendo, los colegios se están convirtiendo en una olla de venta de estupefacientes, el cartón se lo venden en $30.000 y a $5.000 la unidad (…) Las niñas llaman al jíbaro y se las pasan por un portón o a veces hasta dentro del colegio”, dijo el padre de la menor, preocupado y triste por la situación de su hija.
“Yo hago un llamado a los padres de familia para que estemos más pendientes de nuestros hijos, de sus amistades, de en qué se gastan la plata”, reflexionó entre lágrimas, añadiendo que es fundamental que las autoridades encuentren a las personas que les están vendiendo las drogas, que en este caso se consumieron en jugos y en cápsulas y que en los colegios se hagan más controles, porque no se “está haciendo nada” y los “muchachos”, llegan en motos a entregarles el consumo.
Al ser consultado sobre la posible problemática del microtráfico en y alrededor de los colegios, Chaparro indicó que se activaron las respectivas rutas de atención con Bienestar Familiar, Comisaría de Familia y se iniciaron las investigaciones correspondientes para identificar la forma en que estos medicamentos llegan hasta los jóvenes, pero advirtió que desde la Secretaría de Salud no se tiene conocimiento de ventas de sustancias alrededor de los colegios.
Esta redacción buscó reacciones sobre la realidad del microtráfico en el municipio y en las zonas escolares del secretario de Gobierno de San Gil, Orlando Quintero, pero no hubo respuestas.
Las estudiantes habrían recibido el medicamento en las zonas exteriores del Colegio Nacional San José de Guanentá, un sector en donde funcionan otros dos colegios, escenarios deportivos y un parque.

En este caso, hay que precisar, las versiones indican que una de las estudiantes habría hecho una llamada y en una moto le habrían llevado los medicamentos hasta una zona exterior a la institución.
Juan Sánchez Abreu, vocero de la Fundación Reserva Moral, que atiende a jóvenes con diferentes problemáticas en el municipio, destacó que desde hace dos años se viene alertando sobre una presencia de microtráfico en los entornos escolares.
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Frente al tema puntual de las estudiantes, refirió que lo preocupante en este caso es que las drogas sintéticas o farmacológicas están en el radar desde hace algunos años, pero hasta ahora se están haciendo visibles y, por ejemplo, si en el caso actual no se hubiesen presentado desmayos, nadie se habría percatado de la situación.
Lo que sí está claro para este profesional es que hay droguerías que venden estos medicamentos sin fórmulas y esto también ya se había alertado.
Se está fallando con los controles
Juan José Muñoz, presidente del Concejo Municipal, dijo que si bien no se puede afirmar que este hecho esté relacionado con el microtráfico todo apunta a que sí y eso es una muestra de como las políticas públicas de prevención y toda la institucionalidad está fallando.
El corporado recordó que en la sesión de seguridad en San Gil realizada esta semana se advirtió sobre la necesidad de contrarrestar esta problemática porque indudablemente si hay consumo de sustancias es porque hay quien la esté vendiendo y este fenómeno alimenta las economías ilegales, lo que se presume es uno de los causantes de los hechos de violencia que vienen incrementándose en el municipio en los últimos meses.
Sánchez expresó que es fundamental enfrentar la situación y no minimizarla, ni por las autoridades ni por los padres de familia, porque se necesita hacer una atención integral a los jóvenes, brindarles más espacios de escucha y mayores alternativas para usar el tiempo libre.
















