La problemática se presenta desde hace varios años, pero no se ha realizado ninguna acción de mitigación ni plan de contingencia que permita reducir el riesgo para los peatones.

Publicado por: Jorge Rios
Por lo menos tres metros de alto y cuatro de profundidad tiene un talud que ya se llevó gran parte de un tramo del paso peatonal en el malecón de San Gil.
El problema más grave, como lo confirmaron las autoridades locales, es que el tamaño del hueco va en aumento, un fenómeno que, de continuar, podría afectar el resto del tramo peatonal y llegar hasta la vía nacional.
No hay cintas amarillas ni señal que alerte a los peatones. Y con la baja iluminación nocturna, el riesgo de accidente es alto. Por ello, el llamado a las autoridades municipales es urgente, ya que el malecón es uno de los sitios turísticos más tradicionales del municipio.

El talud está ubicado a unos 20 metros del puente Rojas Pinilla, convirtiéndose también en un pequeño basurero donde habitantes de calle y caminantes dejan sus desperdicios. Otro foco de contaminación en la maltratada ribera del río Fonce.
No es claro desde cuándo se presenta esta situación, pero ya en un documento de Amenazas, Vulnerabilidad y Riesgo (AVR), emitido por la CAS en 2020 para el municipio, el desprendimiento era evidente, aunque en ese momento no estaba afectado el paso peatonal.
Desde la autoridad ambiental explicaron que esta es una situación que le compete atender al municipio.
¿Qué dicen las autoridades locales?
“Es un problema al que tenemos que ponerle atención; ya hemos hecho visitas desde el año pasado, pero tenemos que entrar a hacer estudios a profundidad, porque cada vez que se va a planificar una obra en la ribera del río hay que tener precauciones adicionales”, afirmó Juan Gabriel González Barragán, secretario de Control Urbano e Infraestructura del municipio.

Sobre las causas del desprendimiento de tierra y la socavación, que va en aumento con las aguas del río cuando sube su caudal, el funcionario explicó que esta es una problemática compleja porque se unen varios factores.
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En ese tramo desemboca uno de los vertimientos de aguas residuales del municipio; llegan las aguas lluvias que bajan por la calle 9; además, en su momento se habría presentado la rotura de un tubo de la empresa de servicios públicos, sumado a la socavación que genera el río Fonce.
El primer paso, entonces, para intentar atender el fenómeno sería la elaboración de los estudios por parte de la administración municipal sangileña.

Lo que sí está claro es que la Alcaldía no tendría la capacidad de solventar una obra de esta naturaleza y tendría que pedir ayuda al Instituto Nacional de Vías (Invías), la CAS y el organismo de Gestión y Atención del Riesgo del departamento.
Mientras todo esto sucede, solo queda esperar que el hueco no siga aumentando, porque está en riesgo la movilidad, la vida de quienes transitan por el sector y la imagen turística del municipio, que hoy por hoy es su mayor activo.













