El Jardín Botánico ‘Eloy Valenzuela’ fue decorado este fin de año con criaturas prehistóricas y más de diez mil bombillos. El artífice de este proyecto es un artista local, que junto a la Fundación Arnat decidió sacar adelante la iniciativa.

Publicado por: XIOMARA MONTAÑEZ MONSALVE
En medio de orquídeas, heliconias, bastones del emperador, musas, bihaos, árboles frutales, árboles exóticos como el ‘Pedro Hernández’, representantes de la flora y la fauna del Cañón del Chicamocha y plantas en peligro de extinción, que se abrigan con la brisa fresca y la sombra de árboles milenarios del Jardín Botánico ‘Eloy Valenzuela’ de Floridablanca, un grupo de criaturas hoy se roban la atención.
Se les ve colgadas de las ceibas, escondidas en los arbustos, tratando de escapar del silencio que las envuelve en la mañana, tal vez, como ocurría en la era jurásica, cuando eran dueñas de la Tierra y todo lo que en ella se movía.
Pero en realidad están detenidas en el tiempo, esperando a que caiga la noche para cobrar vida propia y ser apreciadas en todo su esplendor.
Un stegosaurus, acompañado de un quetzalcoatlus, un pterodáctilo y un ankylosaurus. Un dragón oriental y un Pegaso, como sacados de un cuento fantástico, así como un árbol mitad hombre y mitad arbusto, y 22 figuras más, que representan la evolución de las especies, reciben a los visitantes.
Son obras de Néstor Manuel Jiménez Jaimes, un artista florideño, que trabaja desde hace dos décadas en la creación de figuras gigantes, para espacios de gran dimensión.
Persistencia
Tras su regreso de Bogotá, donde trabajó durante varios años para centros comerciales y empresas privadas, Néstor Manuel llegó al pueblo que lo vio crecer como artista, llevando debajo de su brazo el proyecto de los dinosaurios.
En esos momentos vino a su mente la época en la que en compañía de otros artistas se le midieron al reto de crear espacios como la organización Universitarios Florideños Asociados, así como lo que es hoy la Casa de la Cultura ‘Piedra del Sol’, en los años ochenta y noventa. “Lástima que muchos de estos espacios terminaron siendo la caja menor de muchos políticos hoy”, expresa el artista.
A su llegada este año a Floridablanca, diseñó una propuesta. Lo acompañaron en su nuevo proyecto artistas de la Fundación Arnat, quienes se empeñaron en darle vida esta Navidad al ‘pulmón verde’ más importante de este municipio.
Néstor quería que su obra, como ocurrió en varios centros comerciales de Bogotá, fuera mostrada en la región, como testimonio de la vigencia que aún tienen muchos artistas en Floridablanca. Sin embargo, no contó con suerte, pues no logró una negociación con la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, Cdmb, debido a que no contaban con recursos económicos para pagar el proyecto.
La Cdmb no le cerró las puertas. “Me dijeron que estábamos cortos de tiempo y que no tenían dinero, pero me prestaron la logística para adelantar la obra. Hicimos un convenio y me le medí. El resultado es el que estamos viendo. La ganancia se obtiene de las visitas que llegan a diario al lugar”, explica el florideño.
Contra el tiempo
Están hechas sobre armazones de hierro, cubiertas con mallas. Sobre estas estructuras reposan telas y piezas hechas de fibra de vidrio que los artistas pintaron a mano. Las figuras jurásicas se ven pesadas, pero en realidad son livianas y fáciles de transportar.
“Es un proyecto pensado para este lugar, sin duda. Creo que no se vería igual si se ubican en espacios de concreto. Lo que más me gusta es que son un homenaje a la naturaleza”, comenta Carlos Andrés Díaz, un visitante que aprecia las figuras.
“Da curiosidad tocarlas. A lo lejos se ven bastante reales; uno cree que tienen movimiento. Deberían permanecer en el lugar más tiempo”, dice Carolina Restrepo, turista que visita por primera vez el Jardín Botánico.
En menos de tres meses, corriendo contra el reloj, Néstor y Arnat elaboraron las figuras que permanecerán hasta mediados de enero en exhibición.
“Las figuras más pequeñas también están recubiertas con mallas. Son animales como la tortuga, zorrillos, iguanas y venados. “La idea es que en futuro se conviertan en topiarios, figuras que se cubren con plantas y luego, por medio da la jardinería, se les da forma”, explica Néstor.
Pasión por el arte
¿Puede un artista vivir de la elaboración de figuras gigantes? ¿Tienen compradores este tipo de obras?
Néstor asegura que es difícil vivir solo de esto, que desde el día que decidió retirarse de la carrera de ingeniería de Petróleos en la Universidad Industrial de Santander, y dedicarse al arte, su vida tendría toda clase de altibajos.
“No es fácil, pero con la Fundación Arnat tenemos claro que seguiremos luchando por el arte, por promocionar a los artistas locales y por mostrar nuestro trabajo. Esperamos que este trabajo sea una ventana para dar a conocer a pintores y escultores de nuevas generaciones”, concluye Néstor.
DATO
* 300 millones de pesos es el valor comercial de este proyecto.
* Néstor Manuel también es pintor. Algunos de sus cuadros también se exhiben en el Jardín Botánico.















