La minería ha sido el motor económico y social de California, Santander, desde tiempos coloniales.
La riqueza aurífera de su territorio atrajo a exploradores y comerciantes, consolidando la extracción de oro como la base del desarrollo local. Con el paso de los años, esta actividad no sólo impulsó el crecimiento del municipio, sino que también moldeó su identidad y cultura.

En sus inicios, esta actividad era completamente artesanal, confiando en el azar y la intuición de los buscadores. Las vetas de oro se descubrían de manera fortuita en ríos o accidentes geográficos, y la extracción se realizaba con herramientas rudimentarias, lo que dejaba una gran parte del mineral sin ser aprovechado. Sin embargo, el panorama cambió con la llegada de empresas especializadas, que introdujeron estudios geológicos, perforaciones técnicas y maquinaria avanzada, transformando el sector y posicionándolo como un referente minero en la región.
“Estas empresas cambiaron la forma en que se extraía el oro, pasando de una minería empírica a una más estructurada y con mayor alcance”, señala Holmes Valbuena, residente del municipio.
Un llamado a la formalización y el desarrollo sostenible
Fabio Maldonado, minero tradicional nacido en California y profesional en ingeniería ambiental, ha dedicado más de 35 años a liderar procesos sociales en torno a la minería. Desde hace ocho años dirige el gran pacto social, una organización que reúne a más de 30 líderes de distintos sectores con el objetivo de impulsar el desarrollo socioeconómico y posicionar la región a nivel nacional.
En los últimos tres años, distintas iniciativas han buscado fortalecer el sector minero, como la organización regional Consotonorte, que agrupa a líderes empresariales, ambientales y sociales, además de juntas de acción comunal de toda la provincia. “Buscamos que nuestras ideas sean escuchadas, somos un municipio minero por naturaleza, y estamos orgullosos de nuestra vocación. Seguiremos luchando a pesar de las preocupaciones por algunas medidas del Gobierno, que impiden a muchos continuar con la legalidad”, enfatiza Maldonado.
Uno de los principales desafíos que enfrenta el sector es la falta de formalización de muchos mineros. Según Maldonado, esto se debe a la dificultad para obtener los permisos ambientales necesarios, a pesar de cumplir con los requisitos exigidos. “Desde el sector ambiental del país no se otorgan los permisos requeridos, a pesar de que hemos presentado estudios con todas las reglas necesarias. También propusimos al Gobierno Nacional un plan de recuperación del río Suratá y la implementación de plantas de tratamiento para las aguas residuales de la provincia, pero no fueron aprobados. Entonces, ¿dónde queda la verdadera preocupación por el medio ambiente? Lo que el minero necesita es hacer bien su actividad, no contaminar y mejorar sus procesos”, explica.
A pesar de los obstáculos, la comunidad minera de California sigue firme en su objetivo de lograr un desarrollo socioeconómico basado en la responsabilidad con el medio ambiente. No obstante, reconocen que para implementar prácticas sostenibles necesitan acceso a tecnología avanzada.
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“Nos seguiremos apoyando en el Proyecto Soto Norte, sus iniciativas pueden fortalecer y modernizar la minería en la provincia. A pesar de las diferencias con otras posturas, continuaremos trabajando para demostrar que la minería legal y sostenible es posible”, concluye Maldonado.

















