Un centro de abastos eficiente y bien organizado en una ciudad garantiza el suministro regular de alimentos frescos y de calidad para la población, lo que contribuye a una alimentación saludable y equilibrada.

En el año 2023, comparado con otros 32 mercados mayoristas de 24 ciudades, Centroabastos de Bucaramanga se consolidó como el tercer centro de mayor abastecimiento de alimentos, después de Bogotá y Medellín. Incluso supera a los centros mayoristas de Cali y Barranquilla, ciudades que tienen mas del doble de la población del área, o Cúcuta que tiene una población similar.
Lo anterior representa una ventaja para el área metropolitana de Bucaramanga porque en caso de emergencia, como sucedió durante la pandemia originada por el COVID-19, con todas las dificultades de un contexto tan difícil, se logró aprovechar esa mayor capacidad logística para la distribución de alimentos.

Los alimentos que llegan a Centroabastos provienen en su mayoría de afuera de Santander (58 %) y en ese sentido, desde el punto de vista de la logística del abastecimiento al por mayor, el Departamento no es totalmente autosuficiente porque depende de otras regiones, incluso de los productos alimenticios que llegan del exterior.
Incluido el área metropolitana, en el año 2023 Santander participó con un 42 % de los alimentos que llegaron a Centroabastos; seguido por Boyacá, con 21%; Norte de Santander, 11 %; y los departamentos de Arauca, Cundinamarca, cada una con 4 %; y productos que vienen del exterior, también con un 4 %.


Según la analista Yani León Castañeda, economista y experta en este tipo de mediciones, durante 2023, de las casi 517 mil toneladas que ingresaron a Centroabastos, la mayoría de alimentos pertenecía al grupo de verduras y hortalizas con 35 %, seguido por las frutas (31 %) y tubérculos, raíces y plátanos (28 %).
El resto de alimentos corresponden en su orden a: pescados (1,4 %), granos (1,2 %), carnes (0,3%) y lácteos y huevos con (0,1 %).
Estos grupos de alimentos tienen diferentes lugares de procedencia. Así, por ejemplo, casi la mitad de las verduras y hortalizas provienen de Santander (incluida el área metropolitana), seguido por Boyacá y Cúcuta.
Sobre este grupo de alimentos, llama la atención que el 61 % concentra variedades de tres productos: cebolla, tomate y zanahoria, lo cual, indirectamente, da cuenta de lo poco variado que está siendo nuestro consumo.
Publicidad
En el grupo de frutas, el 63 % proviene de Santander y resulta particularmente importante la participación de los municipios del área, con un 19%. En este grupo existe un poco más de diversidad, ya que nueve frutas participan del 60 %.
Piña gold y perolera tiene el 13%; limón Tahití, 10%; naranja valencia y/o sweet, 7 %; guayaba pera, 7 %; mora, 5%; manzana importada, 5%; tomate de árbol, 5 %; maracuyá, 5 %; y banano criollo, 4 %.
El grupo de tubérculos y raíces proviene en su mayoría de Boyacá, seguido por Santander, Norte de Santander, Cundinamarca y Arauca, principalmente. La papa en sus diferentes variedades es la ‘reina’ de este grupo y abarca un 77%, seguido de lejos por el plátano (13 %) y la yuca (8 %).
En el grupo de los procesados, la mayoría proviene de Valle del Cauca, seguido por una importante participación de los municipios del área metropolitana, especialmente Bucaramanga; y luego Córdoba y otros países.
El 85 % de este grupo lo constituyen cuatro productos: azúcar, con 33 %; harinas, 28 %; sal yodada, 13 %; y aceites, 11 %.
¿Cómo se hace esa medición?

Para tener alguna idea de qué tantos alimentos disponemos en Bucaramanga y su área metropolitana se tienen las estadísticas del principal mercado mayorista de alimentos: la Central de Abastos, Centroabastos.
Publicidad
Este centro de acopio es uno de los 32 mercados en 23 ciudades que cubre el Sistema de Información de Precios y Abastecimiento del Sector Agropecuario- SIPSA del Dane.
A partir de la información suministrada por los conductores de los vehículos de carga que llegan a estos lugares, diariamente el Dane consolida la información sobre el tipo de alimento, el lugar de procedencia y las cantidades, entre otras variables estratégicas que permiten a quienes toman las decisiones relacionadas con la seguridad alimentaria, contar con más elementos de análisis para poder prever acciones que permitan, nada menos ni nada más que garantizar el derecho a la alimentación que tiene la ciudadanía.
Como puede observarse, en los últimos diez años, mientras la población del área y de Santander ha tenido incrementos sostenidos, el abastecimiento de alimentos registra subidas y bajadas considerables, siendo 2017 el año con la disponibilidad más baja con 304 mil toneladas; mientras en la pandemia (año 2020) se registró un pico importante de 502 mil toneladas; seguido por bajas significativas los dos años siguientes para luego alcanzar el valor más alto de la década en el año 2023, con 517 mil toneladas.














