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Martes 18 de noviembre de 2025 - 11:46 AM

Así era el rincón de Bucaramanga que todos visitaban cada diciembre

Durante casi dos décadas, un barrio de Bucaramanga se convirtió en parada obligada cada Navidad gracias a un túnel de luces y estrellas que hoy solo sobrevive en la memoria de quienes lo visitaron.

Así era el rincón de Bucaramanga que todos visitaban cada diciembre. Foto suministrada/VANGUARDIA
Así era el rincón de Bucaramanga que todos visitaban cada diciembre. Foto suministrada/VANGUARDIA

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Publicado por: Redacción Cultural

Durante años, decir “vamos a ver las luces de La Victoria” fue sinónimo de paseo decembrino en Bucaramanga. Entre 1994 y 2011, las calles de este barrio se transformaban en un corredor luminoso: arcos de bombillos atravesando la vía, fachadas cubiertas de mangueras de luz, árboles envueltos en destellos blancos y amarillos, y una gran estrella coronando la cuadra principal.

Las imágenes compartidas recientemente por la página Historia de Bucaramanga muestran esa estampa que muchos recuerdan: familias caminando por el centro de la calle, niños señalando las figuras, vendedores ambulantes aprovechando el flujo de visitantes y vecinos en la puerta de sus casas cuidando cada detalle de la decoración. No se trataba de un montaje oficial de la Alcaldía, sino de una tradición comunitaria que terminó convirtiéndose en atractivo de ciudad.

Cada diciembre, los residentes se organizaban para “vestir” el barrio. Había quienes aportaban mangueras de luces, otros prestaban extensiones eléctricas, algunos levantaban las estructuras metálicas de los arcos y no faltaba el vecino encargado de probar, una por una, las series de bombillos para que nada fallara en la noche del encendido. El resultado era un gran túnel de luz que recorría varias cuadras y que, con el tiempo, se volvió punto de encuentro para miles de bumangueses.

La tradición de La Victoria se inscribía en una época en la que diferentes sectores de la ciudad competían de forma amistosa por tener la mejor decoración navideña. Sin embargo, pocas iniciativas alcanzaron la dimensión y continuidad de este barrio, que durante 17 años mantuvo sus luces encendidas y se ganó un lugar especial en la memoria ciudadana.

Con el paso del tiempo, la decoración masiva dejó de realizarse. Cambios en la organización barrial, el incremento de costos y nuevas prioridades en las familias hicieron que, poco a poco, las estructuras se desmontaran y el barrio apagara su gran túnel luminoso. Desde 2011, La Victoria ya no luce como aquel corredor de estrellas que atraía visitantes de toda Bucaramanga.

Hoy, son las fotografías y los recuerdos los que mantienen viva esa historia. La publicación que circula en redes ha despertado comentarios de nostalgia de quienes crecieron yendo a ver las luces o que, incluso, vivieron allí y ayudaron a instalarlas. Para muchos, más que una decoración, La Victoria representó una lección de trabajo colectivo: la evidencia de que un barrio organizado puede transformar el paisaje urbano y el ánimo de una ciudad entera.

Mientras Bucaramanga se prepara cada año para la temporada navideña, la memoria de La Victoria reaparece como referencia obligada. Sus estrellas y túneles de luz siguen brillando, al menos, en el recuerdo de quienes caminaron esas calles iluminadas entre 1994 y 2011.

Publicado por: Redacción Cultural

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