Por sus colores y su gran pico, los tucanes siguen asombrando. En Santander, varias especies reflejan la riqueza de aves del territorio.

Publicado por: César Mauricio Olaya Corzo
Una gran parte de nuestros pensamientos e ideas, de construcciones visuales e imaginarios tienen sus raíces en elementos que por exposición repetitiva, se fueron fijando en nuestras mentes y pasaron a ocupar un espacio en el archivo de lo inconsciente y que sin mayores explicaciones se activa en un instante no necesariamente racional, emergiendo con fuerza para determinar un gusto, un recuerdo, un sentimiento, un gesto, una escogencia o cualquier otra expresión de reacción que sin mayor justificación, emana y se activa en virtud a ese fenómeno secretísimo que dinamiza nuestras emociones.

Un ejemplo aplicado al caso, es el de ciertas marcas, logos, figuras, formas y palabras que conforman el pilar de nuestra información sensible, es el de una conocida marca de colores escolares, cuyo elemento de identidad era un colorido tucán.
Es difícil para cualquiera que haya tenido este referente, no sentir una emoción especial cuando se está al frente de una de estas imponentes aves, del ¨avecedario alado¨ de nuestro país.
Y es que por sus colores, por la curiosa presencia dominante que le brinda su gigantesco pico y para los más especializados en el mundo de la pajarería, por ser un ave nada fácil de encontrar entre los ecosistemas que le son propios.
Colombia país de tucanes
Los números sobre las aves que vuelan sobre nuestro territorio es inmenso, al punto que hoy con orgullo nos presentamos ante el mundo, como el País de las Aves, con cerca del 22% del total de las casi 10 mil especies que tiñen de color, inundan de sonidos y encantan con sus mezclas cromáticas dignas del mejor de los pintores.
Una de las familias aladas con un registro importante de especies es el de los Ramphastidae, un nombre cuyas raíces griegas hacen referencia a un ser dotado de un grande y poderoso pico.
De acuerdo con la guía mundial de las aves, para la región neotropical donde estas aves tienen presencia, la ciencia ornitológica ha determinado la existencia de seis géneros y 42 especies, siendo Colombia el territorio con mayor número de estas particulares aves, de las cuales hacen parte los llamados Tucancillos, Tucanes y Aracaris (de tamaño mediano y caracterizado por la presencia de una especie de banda oscura sobre su pecho).
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Picos que enamoran en Santander
Para la cordillera oriental de Colombia, se cuenta con la presencia de cuatro géneros y más de 20 especies (incluyendo las subespecies o razas), la mayoría de ellas circunscritas a los bordes de bosque en alturas que van desde los 300 hasta los 2.200 metros sobre el nivel del mar, con uno solo que es propio de los bosques altos de borde de páramo.
Empezamos este encuentro con el científicamente Pteroglossus torquatus (Pichi Bandeado), una especie que registramos tanto en los bosques intermedios de la base de la Serranía de los Yariguies en San Vicente del Chucurí, como en los alrededores de la Ciénaga de Paredes en jurisdicción de Puerto Wilches y en el entorno de la represa de Topocoro.

El nombre científico de este tucán de mediano tamaño, proviene de las raíces griegas ¨Pterón¨ = pluma y ¨Glôssa¨ = lengua, lo que traduciría como ave con lengua emplumada, característica particular de la totalidad de los tucanes, cuya lengua se asemeja a una larga pluma, que le facilita impulsar los alimentos a lo largo de su pico hasta la garganta.
En Colombia se registran un total de seis especies de Pteroglossus, siendo la especie torquatus la única con registros para la zona andina, pues sus otros primos se localizan en la amazonía, los llanos del Ariari y el pie de monte llanero.
Perteneciente al grupo de las llamadas Tucanetas por ser notoriamente más pequeñas que el resto de sus primos, el Tucancito Esmeralda es otra de esos tucanes propios de los bosques intermedios.
Para Santander se registra el Aulacorhynchus albivitta, que se reconoce por la terminación roja intensa de su cola, en curioso contraste con el plumaje verde dominante.
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Los registros de la Tucaneta Esmeralda se hicieron en los bosques intervenidos próximos al paso del río Suárez en Barbosa, en la Vereda El Taladro del Municipio de Gámbita y las cercanías al Alto de Málaga en la Provincia de García Rovira.
Definitivamente uno de los tucanes que más nos acercan al mencionado personaje identificatorio de los colores de la infancia, que para el caso, correspondía al Tucán Caribeño / Ramphastos sulfuratus, para el departamento de Santander es el Tucán Pechiamarillo / Ramphastos ambiguus.
Con un tamaño promedio de 55 Cm, este ejemplar se caracteriza por el babero claro a la altura del pecho, que cierra con un encaje de color rojo sangre de toro. Su gigantesco pico registra una especie de marco superior color verde claro.
Esta especie generalmente se presenta con su pareja, anunciando su presencia con un grito que cierra con un chasquido característico que inunda los bosques donde hace presencia.
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Su alimento principal lo constituyen los frutos de todo tipo, huevos de otras aves y en ocasiones pequeños reptiles y ranas.
Los registros de esta hermosa ave se hicieron en la Reserva La Joya Escondida, Vereda Corintios, Municipio de Betulia en cercanías a Topocoro.

Con una pechera notoriamente más colorida, el Tucán Pechiamarillo / Ramphastus sulfuratus, es otro de los que se le suma a estas maravillosas aves, que igualmente pertenecen a una estructura biótica similar del bosque nativo pre montano o intermedio, por debajo de los 1.200 m.s.n.m.
Con dos subespecies (razas) identificadas para Colombia, el Ramphastus vitellinus citroalemus es el habitante de nuestras geografías, para el caso, registrado en el llamado Cerro de los Amores, jurisdicción del municipio de Lebrija, en el área cercana al embalse de Topocoro.
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Termina este reconocimiento a estas maravillosas aves de plenos referentes de nuestra infancia ya lejana, con el Tucán Pechiazul, que como ya lo habíamos dicho, registra presencia entre los 1.500 y los 3.500 m.s.n.m., un hábitat que corresponde a los bosques altos, casi sobre los límites donde los vientos helados nos indican la presencia del páramo.

En un ejercicio motivado por la curiosidad que suscitó la variedad de colores a modos de pequeños parches distribuidos por su cuerpo y usando el gotero de colores de una herramienta de edición fotográfica, se pueden contar más de 14 colores distintos sobre su cuerpo, lo que multiplica su espectacularidad.
Nuestro último modelo en tierras santandereanas se registró en el sitio conocido como La Nevera, sobre el kilómetro 40 de la vía entre Bucaramanga y Pamplona, muy cerca al Corregimiento de Berlín.
Esta galería de tucanes que vuelan sobre los cielos de Santander, solo nos confirma la gran riqueza avifaunística de nuestro territorio, donde se estima pueden contarse más de 900 especies aladas, de manera que una buena sugerencia sería la de disponerte a disfrutar de un bello e inolvidable pico santandereano.















