Santander
Domingo 19 de abril de 2026 - 01:00 AM

Las aves que habitan los paisajes cacaoteros de Santander

Más allá de su valor económico y gastronómico, el cacao en Santander se consolida como un aliado de la conservación ambiental. Este cultivo alberga una sorprendente diversidad de aves.

Elkin Briceño/Vanguardia | Piranga (Piranga rubra) en Árbol de Cacao y Fruto en la Serranía de La Paz.
Elkin Briceño/Vanguardia | Piranga (Piranga rubra) en Árbol de Cacao y Fruto en la Serranía de La Paz.

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El cacao es un jalonador de la economía, una exquisitez para la mesa y una oportunidad para dejar en alto el nombre de Santander. Pero también es fundamental como hogar de muchas especies de fauna y flora.

“El paisaje cacaotero de Santander representa una alternativa viable de producción conservacionista, capaz de sostener altos niveles de biodiversidad en armonía con las prácticas campesinas tradicionales”, así lo expresa el especialista en conservación Elkin Briceño Lara, quien adelanta estudios de aves en el paisaje cultural cacaotero de Santander con biólogos de la empresa Biótica Consultores Ltda.

En las fincas de las familias cacaoteras, el cultivo crece bajo la sombra de árboles nativos como guamos, yarumos, naunos, abarcos y guayacanes. Estos lo protegen del calor y ayudan a mantener la humedad del suelo. Ese mismo entorno, que para el campesino es clave para la producción, se convierte en refugio para muchas especies de aves.

Fernando Cáceres/Vanguardia | Capito Dorsiblanco (Capito hypoleucus)/Vanguardia
Fernando Cáceres/Vanguardia | Capito Dorsiblanco (Capito hypoleucus)/Vanguardia

Según información de los especialistas, en zonas como San Vicente de Chucurí, El Carmen de Chucurí y El Playón, habitan aves como el nacumero (Driophlox gutturalis), una especie que solo se encuentra en Colombia y que está cerca de entrar en riesgo. También está el torito dorsiblanco (Capito hypoleucus), que ya está en la categoría En Peligro (EN), según la Lista Roja de Especies Amenazadas de Colombia (Resolución Minambiente N.° 0126 de 2024).

A esta lista podría sumarse el loro saropoi (Pyrilia pyrilia), especie casi amenazada, que necesita árboles frutales nativos y bosque para alimentarse y desplazarse. El carpintero bonito (Melanerpes pulcher), una especie endémica, por su parte, es más común en estos paisajes que combinan cultivos y bosques. También es posible avistar la cotinga azul (Cotinga nattererii), endémica del norte de Sudamérica. Los bosques de cacao son muy importantes también para buena parte de las 74 especies migratorias en Santander.

Elkin Briceño/Vanguardia |Tucán Vitelino (Ramphastos vitellinus) en Árbol de Cacao en la Serranía de La Paz.
Elkin Briceño/Vanguardia |Tucán Vitelino (Ramphastos vitellinus) en Árbol de Cacao en la Serranía de La Paz.

“Las fincas cacaoteras en sistemas agroforestales pueden albergar una riqueza significativa de aves”, destaca Briceño, quien además explica que muchas de estas especies contribuyen directamente al cultivo: algunas controlan insectos que pueden afectar el cacao, mientras otras favorecen la dispersión de semillas y el equilibrio del agroecosistema, además de aportar valor a productos de chocolatería amigables con las aves.

En este territorio, que va desde zonas bajas hasta áreas de montaña, se han registrado más de 500 especies de aves.

La cifra, que representa el 56 % de las aves registradas en Santander, deja ver, para los expertos, que el cacao no solo hace parte de la cultura y el patrimonio de la región, sino de un sistema que contribuye a la conservación.

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