Libby Stefany Suárez Pico representa San Vicente de Chucurí, llevando orgullo, cacao, historia y misión como embajadora.

Así como el cacao se transforma en delicadeza, también lo hace la imagen de quienes lo representan, llevando consigo la dulzura, la fuerza y la historia de su origen.
Libby Stefany Suárez Pico, Señorita San Vicente de Chucurí, encarna esa belleza que brota del corazón cacaotero. Nacida en ese bello municipio, a sus 26 años y formada como psicóloga en la Universidad de Pamplona, ella no solo porta un título, sino una misión: ser embajadora de su tierra.
En cada paso, en cada palabra y en cada desfile ella refleja la riqueza de un municipio que ha hecho del cacao su legado y su carta de presentación ante el mundo: “Para mí, llevar una corona es llevar también las manos de los campesinos que cultivan el cacao con amor”, expresa Libby Stefany con emoción.

“Es entender que la belleza no está solo en lo visible, sino en la historia que uno representa. Yo soy la voz de mi tierra, y mi tierra sabe a cacao”. Su testimonio revela que el cetro no es solo un símbolo de elegancia, sino un puente que conecta tradiciones con escenarios internacionales.
En sus palabras también resuena el orgullo de pertenecer a una tierra fértil en sueños: “Cuando me preguntan de dónde vengo, respondo con el corazón: de San Vicente de Chucurí, donde el cacao es vida. Mi corona es una ventana para que el mundo conozca nuestra cultura, nuestra gente y nuestro sabor”. Así, su imagen se convierte en narrativa viva que posiciona al municipio como un referente de belleza natural y humana.
Porque sí, el cacao también está en la belleza, en la sonrisa de quienes lo cultivan, en la historia que se hereda y en mujeres como Libby Stefany, que con gracia y convicción, elevan su significado.
















