El Inpec y la UDES realizaron en Bucaramanga un foro regional sobre resocialización en Cárcel y Penitenciaría de Media Seguridad de Bucaramanga

En el auditorio mayor de la Universidad de Santander, UDES, se realizó el Primer Foro Regional “Leyendas penitenciarias y carcelarias que construyen sociedades resilientes”, un espacio liderado por el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario, Inpec, junto con la academia, que reunió a estudiantes, empresarios, autoridades y mujeres privadas de la libertad para hablar sobre resocialización, emprendimiento y segundas oportunidades.
El evento se desarrolló el pasado 7 de mayo y contó con la participación de directivos del sistema penitenciario, expertos en psicología jurídica, representantes empresariales y funcionarios del Inpec.
Entre los panelistas estuvieron Diana Milena Botello Gutiérrez, Richard Larrota Castillo, Teresa Villamizar Arenas, Diego Alonso Arias Ramírez, el capitán Eleasid Durán Sánchez y Álvaro Santos Ojeda.
Durante la jornada se abordaron temas relacionados con la humanización del sistema carcelario, la resiliencia, la cultura de legalidad y la reinserción social de las personas privadas de la libertad.
Además, se desarrollaron ponencias enfocadas en neurocriminología, emprendimiento inclusivo y estrategias de transformación dentro de los establecimientos penitenciarios.

“Uno de lo principales objetivos de este foro es buscar alianzas, a través de convenios interinstitucionales que nos ayuden a brindar un mejor servicio a nuestras privadas de la libertad y cumplir con eficiencia y eficacia nuestra misionalidad, que es transformar vidas, el tratamiento penitenciario y la seguridad”, señaló Teresa Villamizar Arenas, directora de la Cárcel y Penitenciaria de Media Seguridad de Bucaramanga.
La funcionaria destacó además la presencia de empresarios, estudiantes, grupos espirituales y organizaciones sociales en el foro, afirmando que todos hacen parte del proceso de transformación que se desarrolla al interior del penal.
“Nosotros somos escasos de recursos y este tipo de ayudas nos permite hacer el trabajo de manera más eficiente y poder entregarle a la sociedad una persona diferente”, agregó.
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Una historia de resiliencia dentro del penal

Uno de los momentos más significativos fue la participación de mujeres privadas de la libertad, quienes compartieron sus experiencias personales frente a estudiantes y empresarios.
Entre los testimonios que marcaron el foro estuvo el de Ingrid Daniela Rodríguez Caravalí, una mujer de 26 años interna de la institución, quien habló sobre el proceso de transformación que ha vivido durante sus siete años en prisión.
Actualmente se desempeña como auxiliar pedagógica en el espacio “Mis Huellitas”, donde trabaja con niños al interior del establecimiento penitenciario. “Este foro fue para hablar sobre mi resocialización, todo lo que ha sido mi cambio en el establecimiento porque en Bucaramanga me dieron una segunda oportunidad”, contó.
Según relató, el cambio comenzó cuando decidió transformar su vida pensando en su hija y su familia. “Quiero que los jóvenes no cometan los mismos errores que yo cometí. No todo el que dice ser amigo es amigo”, afirmó.
La joven aseguró que compartir su historia frente al público fue una experiencia difícil, pero importante para enviar un mensaje a otros jóvenes.
Empresarios y segundas oportunidades

El foro también contó con la participación de empresarios que actualmente trabajan con mujeres privadas de la libertad en procesos productivos y de emprendimiento.
Leidy Rodríguez, gerente de la empresa Martinas, explicó que desde hace tres meses mantienen una alianza con el penal para desarrollar procesos laborales con las internas.
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“Es una labor social que hacemos con mucho amor y cariño. Queremos que ellas, cuando salgan, tengan una oportunidad y una profesión”, señaló.
La empresaria aseguró que el proyecto ha generado resultados positivos tanto en productividad como en el comportamiento de las participantes.
“Las vemos más contentas, más entusiasmadas. Muchas han dejado de consumir y mantienen la mente ocupada. Uno como persona necesita sentirse útil”, comentó.
Rodríguez también hizo un llamado a otros empresarios para que se vinculen a este tipo de iniciativas y pierdan el temor de trabajar con personas privadas de la libertad.
“Muchas veces existe miedo porque son personas privadas de la libertad, pero con liderazgo, organización y compromiso se pueden lograr grandes cambios. Todos merecemos una segunda oportunidad”, concluyó.















