Ante las reiteradas quejas por parte de los usuarios y la desinformación que existe hasta en los mismos conductores de la empresa, Metrolínea dio a conocer por qué en ocasiones no puede efectuar la recarga electrónica de las tarjetas, y en su lugar tiene que entregar tiquetes que sirven para validar los pasajes en buses y estaciones.

Publicado por: JOSÉ LUIS PINEDA
Vanguardia Liberal dialogó sobre el tema con Ángela Farah Otero, Gerente de Metolínea, quien indicó que este problema suele presentarse cuando la fibra óptica que opera en el sistema, encargada de albergar y transportar todos los datos sobre el recaudo de dinero y el flujo de pasajeros, sufre algún tipo de falla o interrupción en su funcionamiento.
Así lo explicó la Gerente: “esta situación se presenta cada vez que hay cortes de luz, ya que el sistema actualmente no cuenta con energía alterna de respaldo y por ello no se pueden realizar las recargas electrónicas; la semana pasada se presentó este mismo problema porque una máquina de las que adelantan trabajos en las obras del tercer carril accidentalmente causó un daño en esta fibra óptica”.
Plan de contingencia
La funcionaria precisó que este problema es responsabilidad de Tisa, la empresa encargada de recolectar el dinero en las estaciones y de controlar la operación de las registradoras o torniquetes. Por tal motivo se le pidió a Tisa que creara acciones emergentes para estas situaciones.
“Teniendo en cuenta que este sistema no está exento de fallas, le hemos solicitado a Tisa que implemente un plan de contingencia para estos casos, y por ello se determinó hacer la entrega de tiquetes que sirven como pasajes”, dijo, Farah Otero.
Así las cosas, cada vez que se registre una falla en la fibra óptica y por consiguiente no se puedan hacer las recargas electrónicas, los usuarios recibirán un tiquete con número de serie, el cual deberán presentar al momento de hacer su ingreso en buses o estaciones.
Farah recalcó que en la actualidad se está socializando este plan emergente con todo el personal de la compañía, para prevenir los malos entendidos.















