Bucaramanga
Martes 29 de agosto de 2017 - 12:15 PM

Pasteleros de Santander recibieron galardón de manos del Cake Boss, Buddy Valastro

Un negocio pastelero de cuatro santandereanos encantó al reconocido empresario estadounidense Buddy Valastro. La pastelería Sueños Dulces fue la ganadora del tercer concurso nacional Sweet Fair Cake Design 2017 y representará a Colombia en un concurso internacional.

En la imagen, las hermanas Mónica y Viviana Beltrán y Jaime Aguirre junto a Buddy Valastro. (Foto: Suministrada/ VANGUARDIA LIBERAL)
En la imagen, las hermanas Mónica y Viviana Beltrán y Jaime Aguirre junto a Buddy Valastro. (Foto: Suministrada/ VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: Daniela Puentes Rueda

Mónica Beltrán junto a su hermana Sandra comenzaron la pastelería Sueños Dulces en su casa en el barrio el Prado hace cerca de 10 años. El pasado 27 de agosto, esta empresa familiar santandereana logró llegar a lo más alto del negocio cuando el reconocido pastelero Buddy Valastro eligió su torta entre 12 participantes como la ganadora del tercer concurso nacional de diseño de tortas.

Del 24 al 26 de agosto, los participantes diseñaron y armaron sus tortas inspiradas en la 'eterna primavera' de Medellín. En 40 minutos tenían que hacer el diseño en papel y en 20 horas llevarlo a cabo.

"Quisimos hacer la silletera porque es un símbolo de tradición y de la belleza de las flores de Antioquia. Además la pusimos dentro de un marco hecho 100% de chocolate, como un cuadro en 3D, que se vuelve un recuerdo eterno. Además, hacer una silletera anciana le dio aún más ese peso de tradición", explicó Mónica Beltrán.

Los concursantes debían realizar la torta acorde con el tema que midiera mínimo un metro de alto, aguantara largos recorridos de traslados sin que le pase nada y estuviera acomodada en una base de madera de 60 x 60 centímetros.

A estas reglas también se sumaron las de higiene como que si la estructura de la torta es de hierro, como en el caso de la silletera, lo comestible no podía tocar ese material. "Nosotros usamos el hierro porque es más estable y lo forramos todo con plástico. Por lo menos seis tortas se desbarataron por problemas de estructura. Usamos seis laminas de torta de 50 x 60 y con eso hicimos toda la escultura", explicó Beltrán.

Durante todo el concurso más de cuatro jueces vigilaron el proceso y se cercioraron de que todos los concursantes cumplieran las reglas. El domingo 27, cuando el Cake Boss llegó a revisar los pasteles se reunió con los otros jueces para oír sus comentarios. Pero Buddy Valastro tenía la última palabra.

"Muchas personas de Medellín quedaron enamorados de la torta. Incluso cuando Buddy estaba mirando nuestra torta alguien del público le gritó "el marco es de chocolate" y él escuchó y se sorprendió. Teníamos la posibilidad de usar 30% de material comestible que no fuera torta pero no usamos absolutamente nada falso. La muñeca, aparte de la estructura, es 100% torta desde la cabeza hasta el piso", afirmó la pastelera.

Sueños dulces logró pasar a los cuatro finalistas para luego ser elegidos como el mejor diseño en tortas de Colombia. Este reconocimiento también les dejó un cupo para representar al país en una feria pastelera internacional que se realizará en Perú y premios en insumos de las marcas patrocinadoras de la feria.

El proceso

En 2014 se lanzó la primera versión de la Sweet Fair organizada por Don Jacobo, Postres y Ponqués. Sueños Dulces participó en esa versión con una torta más grande que la actual pero en el reto del transporte no les fue tan bien.

"Así como en la vida real uno tiene que correr con la torta de un lado para otro. En esa época la teníamos que subir tres pisos por escaleras y cuando llegamos se le despegó un pedazo de fondant (una pasta parecida a la plastilina pero comestible) y quedamos descalificados", explicó la santandereana.

Para la segunda versión, realizada en 2016, los pasteleros se presentaron pero no lograron pasar el filtro pues tuvieron problemas con la inscripción. No tenían fotos de calidad que permitieran referenciar el tamaño de las tortas que han hecho.

Pero como la tercera es la vencida, Sueños Dulces se presentó junto con otros 40 negocios de pastelería y logró entrar entre los 12 que fueron a Medellín para concursar ante Valastro.

Para Mónica Beltrán sí es verdad que el que persevera alcanza. Sueños Dulces lleva preparando su propio fondant desde hace 9 años. Cuando empezaron la empresa Mónica hizo "la mezcla, la modifiqué, la arreglé a como a mí me gustaba. Cuando nos dieron la posibilidad de llevar nuestra propia masa al concurso nosotros descansamos, porque no somos expertos usando otro fondant. Y ahí viene el otro reto, porque si no sabes usarla bien la masa se seca, se agrieta o se escurre".

Negocio empírico familiar

Sin saber de tortas, Mónica decidió formar un negocio que se dedicara exclusivamente a la creación de pasteles personalizados hace cerca de 10 años.

Esta santandereana, tecnóloga electrónica y con conocimientos en escultura y plastilina, recibió ayuda de su suegra quien llevaba 20 años haciendo tortas en crema. El fondant y los conocimientos básicos de la escultura en pastelería lo consiguió en internet.

"Decidí aplicar lo que ya sabía en la pastelería. Toda la vida he hecho esculturas, lo diferente es el material que se puede caer puede desmoronar. Usé el internet para buscar más información de las esculturas que hacían con tortas y me encantó aún más la idea. Mi suegra me dio las recetas en cuanto a sabor y con esas empezamos. Ya con el tiempo y la práctica logramos muchos otros sabores".

Al negocio de Mónica y Sandra se unió Viviana Beltrán con su esposo Jaime Aguirre. Estos últimos trabajaban en Barranquilla ejerciendo sus profesiones, ingenierías electrónica y mecatrónica respectivamente, pero decidieron aprender de pastelería y montar la sucursal de Sueños Dulces en Bogotá.

Actualmente este negocio ejemplo de la pujanza santandereana funciona en Bucaramanga en un taller en el barrio Diamante 2 y en Bogotá. 

Como son tortas personalizadas requieren un trabajo más cuidadoso, por lo que no cuentan con un sitio físico donde sus clientes puedan ir a tomar un café y degustar sus productos. "Quisiéramos tener una pastelería pero es mucho trabajo. Lo que hacemos no es algo que se pueda realizar en serie. Incluso tenemos un límite de tortas por semana de aproximadamente 20", explicó Mónica. 

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Publicado por: Daniela Puentes Rueda

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