Vanguardia en mi barrio: hoy, San Miguel

Publicado por: Euclides Kilô Ardila
Este barrio evoca el nombre de un hombre que fue considerado como el abogado del pueblo elegido de Dios: San Miguel.
Y el bautizo no es del todo gratuito pues el día en el que de manera oficial se cristalizó la fundación de este sector de Bucaramanga, el 29 de septiembre de 1952, es la fecha de ese patrono católico.
Los primeros pobladores llegaron a ese terreno hace ya casi siete décadas a la laderas centro-occidente de la meseta de la capital santandereana.
San Miguel es un barrio céntrico y está bordeado por una de las arterias viales de la denominada ‘espinal dorsal’ de Bucaramanga: la Diagonal 15.
Y no se trata solo de su ubicación estratégica, sino del talante comercial que engalana a su vecindario.
No en vano allí se confecciona el mejor zapato del país. En las casas de este popular sector tomaron asiento las principales microempresas del calzado, al punto que de este negocio vive el 50% de los allí residentes.
Argemiro Becerra Delgado, presidente de la Junta de Acción Comunal del sector, resalta el tesón y el emprendimiento que se respira en la zona.
A la par con el desarrollo empresarial del lugar, hay que decir que hoy San Miguel muestra una cara renovada.
El barrio se transformó a través de expresiones artísticas en el espacio público, de manera especial en el tramo de la carrera 15, entre las calles 50 y 53.
Esta zona fue objeto de una intervención que contempló valiosas mejoras en cuanto a la movilidad peatonal, el reforzamiento los muros que bordean la escarpa del barrio y, sobre todo, las diversas adecuaciones del paisaje urbano.
Aquí se adquirieron unos predios, comprados durante la administración anterior, para la construcción de la ciclo-ruta. Y como para ello quedaron elementos de las viviendas, los residuos se aprovecharon para crear memorias a través del arte
El proyecto estableció puntos vivos de interacción, orientación y participación que reivindicaron la esencia, la identidad y el espíritu del sector.
Por intermedio de esta página, lo invitamos a recorrer tanto el pasado como el presente de este bonito sector de la Comuna Seis.
‘Barriografía’
Nombre: San Miguel.
Ubicación: Entre las calles 49 y 53 con las carreras 12 y 17.
Número de unidades residenciales: 750. El dato no incluye los apartamentos de los nuevos edificios allí construidos; hablamos del ‘Rivera Maya’, ‘Castilla del Viento’, ‘Austral’ y ‘Quinta de San Miguel’, entre otros.
Comuna a la que pertenece: Seis.
Estrato: Tres.
Barrios vecinos: Candiles, Centro, La Concordia y La Ciudadela Real de Minas.
Fundación: 1952.
Población: Aproximadamente 3 mil 600 personas.
Cañadas que lo bordean. El Loro y La Rosita.
Establecimientos educativos: El Instituto Técnico Empresarial ‘José María Estévez’, el Colegio Castillo del Rey y el Colegio del Perpetuo Socorro.
Organismo cívico: La Junta de Acción Comunal, presidida por Argemiro Becerra Delgado.
Establecimientos comerciales: San Miguel es la sede oficial de la Asociación de Industriales del Calzado y Similares, que preside Wilson Gamboa Meza. Allá también están: la Fábrica de ‘Colecciones Sami’; el ‘Calzado Pedman’; ‘Variedades Sofía’; las tiendas de ‘Don Pedro’ y ‘La Mona’; la Sala de Belleza Noema’; el ‘Mekato Restaurante’, la ‘Tienda Leoparda’ y ‘Pizza Los Gordos’.
Sitios de sano esparcimiento: El Parque de las ‘Tres B’; las canchas de fútbol, microfútbol y baloncesto; una zona especial para el paso de las bicicletas; y el ‘Barrio Museo San Miguel’. También está el Parque ‘Juan Barragán’, construido tras la adecuación de la estación de Metrolínea.
Templos católicos: Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y una capilla que existe en Candiles.
Los orígenes del sector
El ruido de los aviones ‘susurraba’ en los oídos del vecindario del barrio San Miguel. Y es que el sector se construyó un poco más allá de las antiguas pistas del aeropuerto, en un lote de 140 hectáreas, rodeado por las cañadas de La Rosita y del Loro.
El lugar, antes de los años 50, era una finca llamada La Hacienda, de propiedad del médico Tréver Orozco.
El 29 de septiembre de 1952 llegaron los Carvajal, los Uribe, los Gómez, los Tapias, los Landazábal, los León, los Zabala y los Cristancho, quienes conformaron allí sus hogares.
Una firma constructora, de nombre Robledo, vendió cada lote a $800, según recuerdan los vecinos más antiguos. La urbanizadora se había puesto en la tarea de edificar 18 casas en los alrededores del mismísimo aeropuerto ‘Gómez Niño’.
El ‘fantasma’ de la terminal aérea hizo creer que el barrio no prosperaría. Pero el aire era puro y la brisa de las cañadas, que golpeaba los coloniales tejados del San Miguel, se convirtió en paso obligado de todos. Dicen que hasta los pilotos de la época se apostaban en una tiendita de la zona.
Antes el barrio solo tenía una vía: La calle 51; el resto era puro monte. Los que querían salir al Centro, tenían que ir a la 17 para tomar la mítica ruta de bus Chapinero-San Mateo.
La Junta de Acción Comunal se creó en 1964 pero al principio el organismo cívico figuró como Junta de Mejoras Públicas.
Este popular organismo contó con los timoneles de Jesús Cristancho, Juan Gómez y Lisandro Tapias. Después llegó la ‘profe’ Carmenza, quien colaboró con la construcción del plantel ‘José María Estévez’.
Más tarde, a finales de los 70, la firma Martínez Villalba construyó el barrio gemelo de San Miguel, al cual bautizaron Candiles. Las nuevas casas se confundieron con San Miguel.
Y con el paso inexorable de los años, el área se pobló lo suficiente como para perderse en los aires y el tiempo.
Se fue el aeropuerto y con él huyeron las colosales aves que timonearon los cielos de la urbanización.
Hace poco, en San Miguel se construyó una zona de ciclo-ruta que, de manera literal, le dio un nuevo aire al barrio.
Hablan los vecinos del sector:
Sandra Milena Parra: “Nos caracterizamos por producir el mejor calzado del país. Aquí usted encuentra en cada casa una microempresa de este bello arte”.
Mercedes Ortiz: “Cuando se construyó el barrio San Miguel, uno se emocionaba al ver entrar y salir los aviones del antiguo aeropuerto Gómez Niño”.
Noema Castro: “El barrio combina muy bien el área residencial con la parte comercial. Aquí tengo mi unidad de negocio: una sala de belleza”.
Álvaro Ojeda: “He vivido toda mi vida en este barrio y aquí tengo mi ‘Tienda Leoparda’. Para mí este es uno de los mejores barrios de Bucaramanga”.
Luis Fernando Carreño: “Agradezco mucho la construcción de la ciclo-ruta de San Miguel. Se trata de una obra importante, que rescató el urbanismo urbano”.
César Hernández: “Soy del Tolima, pero llegué hace 40 años a San Miguel. Desde entonces vivo aquí y me amaño mucho; este barrio es la cuna del cielo”.
Argemiro Becerra Delgado: “Como líder cívico del barrio destacó mucho el civismo de la gente; además me agrada la proximidad que tenemos con el Centro”.
Wilson Gamboa Meza: “En San Miguel se articula bien el concepto del ‘trabajo en casa’: hay fábricas de calzado junto a las unidades residenciales del vecindario”.
















