Con recibos en mano, miles de ciudadanos denuncian que el controvertido cambio de estrato de sus predios duplicó el valor de los servicios públicos. ¿Qué responde la Alcaldía de Bucaramanga?

El golpe llegó sin aviso y cayó directo al bolsillo de las familias más humildes de la ciudad. Para Luisa Fernanda Ortiz Flórez, residente en la carrera 63 No. A19B-25 del barrio Buenavista, al oriente de Bucaramanga, el cambio de estratificación no fue un simple trámite técnico: fue un remezón que sacudió de raíz su economía y puso en vilo la estabilidad presupuestal de su hogar.

La razón es tan contundente como inesperada: durante años, su humilde vivienda estuvo clasificada en el estrato 2. Sin embargo, “en un abrir y cerrar de ojos”, como ella misma lo describe, su predio pasó a estrato 3, sin previo aviso ni una explicación que, a su juicio, justifique el impacto que hoy enfrenta.
El efecto fue inmediato en sus ya limitadas finanzas. Las facturas de servicios públicos comenzaron a escalar sin tregua y, como si fuera poco, quedó por fuera del Sisbén. Esto último es crítico: no solo la afecta a ella, sino también a su esposo y a sus hijos, quienes dependían de esas ayudas para sostenerse en medio de la precariedad.
“Yo no tengo cómo pagar esos recibos ahora. Apenas nos alcanza para comer. Y lo del Sisbén es la tapa porque ahora cómo accederemos a la atención en salud”, relata con la voz cargada de angustia Luisa Fernanda.

Su historia dista de ser un caso aislado. Como ella, centenares de hogares en Bucaramanga enfrentan hoy las consecuencias del controvertido Decreto 0737, firmado en septiembre del año pasado por la Alcaldía, mediante el cual se adoptó la revisión general de la estratificación urbana.
La medida, que en el papel buscaba actualizar la clasificación socioeconómica de los predios, ha terminado por desatar una creciente ola de inconformidad en sectores como las comunas Norte, Morrorrico, Nororiente, Cabecera y García Rovira, donde los residentes denuncian incrementos abruptos que no corresponden con su realidad económica.

Según se informó a los usuarios, “los estratos socioeconómicos asignados en muchos predios presentan modificaciones (se incrementan), lo cual se refleja a partir de la factura correspondiente al mes de abril de 2026”. En la práctica, esto significa que el ajuste no se queda en el papel: se traduce en un encarecimiento directo del costo de vida, golpeando con mayor fuerza a quienes tienen menos.
Habitantes de los sectores afectados aseguran que nunca fueron visitados ni encuestados de manera adecuada antes de que se tomara una decisión que hoy altera profundamente sus condiciones de vida.
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Las críticas no se han hecho esperar. El cabildante Diego Armando Lozada Trujillo, quien alertó a las comunidades sobre el tema, anunció que se prepara un debate de control político en los próximos días. El objetivo: exigir respuestas y buscar salidas a una problemática que, según advierte, está golpeando con dureza a los sectores más vulnerables.
“Se debe hacer una socialización y concertación real con los afectados. Ellos alegan que no los han visitado ni han hecho una caracterización idónea para justificar estos cambios. Hay personas que pasaron de estrato 1 a 2, de 2 a 3, sin explicación clara”, señaló LozadaTrujillo.
El concejal fue enfático en advertir que el impacto económico es muy grave: “Se les incrementó el valor del agua, la luz, el gas y todos los servicios atados al estrato”, subrayó.
Mientras tanto, en barrios como Buenavista, la incertidumbre crece a ritmo de recibo. Familias enteras hacen cuentas que no cuadran, recortan gastos esenciales y temen perder lo poco que han logrado sostener. Para Luisa Fernanda, la preocupación es permanente: “Uno siente que lo castigan por vivir donde vive. Pero la casa es la misma, la vida es la misma… lo único que cambió fue el recibo, y ahora no sabemos cómo pagarlo”.
La revisión de la estratificación, lejos de percibirse como una actualización técnica necesaria, se ha convertido en una pesada carga económica que hoy recae sobre muchos hogares bumangueses. La inquietud que queda en el ambiente es inevitable: si realmente existió un estudio justo y transparente… o si, como denuncian los afectados, se terminó trasladando el peso de la decisión a quienes menos pueden soportarlo.
Del estrato 1 al 2: el salto que duplicó los recibos

- Carmen Rosa Ortiz, residente en el barrio Buenavista, denuncia que las cuentas de cobro de todos los servicios públicos se le dispararon hasta en un 50 %, afectando su presupuesto familiar. Según explicó, el incremento se originó tras el cambio de estratificación de su vivienda, ubicada en la Calle 63 No. 19A-BIS 25, que pasó de estrato 1 a 2 sin una explicación clara. Asegura que este proceso ha sido inconsistente, pues mientras a algunos vecinos les modificaron el estrato, a otros en condiciones similares no. Esta situación le genera indignación, ya que no entiende los criterios aplicados. “Lo único cierto es que nos metieron la mano al bolsillo”, afirma.
Subieron el estrato y bajaron las ayudas: denuncia Doña Fidelina

- La sorpresa para Fidelina Lozada Angarita fue tan inesperada como preocupante: al revisar su recibo del agua, pasó de pagar $47 mil a $97 mil, más del doble de lo habitual. Al pedir explicaciones, la entidad le indicó que el alza se debe al cambio de estratificación de su vivienda, que pasó de estrato 1 a 2, una decisión que golpea directamente su economía. Fidelina, residente en la carrera 62A No. 17B-51, en el sector de Morro Alto, considera la medida “injusta” y alejada de su realidad, pues sus condiciones de vida no han mejorado. La situación es aún más difícil porque ella y su esposo padecen problemas de salud, lo que limita su capacidad para asumir estos costos.
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¿Que responde la Alcaldía de Bucaramanga?

El Municipio defendió el proceso de actualización de la estratificación urbana frente a las críticas recientes de la comunidad, y aseguró que se trata de “un ejercicio técnico que ha mantenido estabilidad en la gran mayoría de los predios”.
La Administración Local respondió con datos oficiales para contrarrestar versiones erróneas, indicando que la revisión se ajusta a la Ley 142 de 1994 y sigue los lineamientos técnicos establecidos por el DANE, que desde 2019 implementó una metodología basada en la evaluación de predios individuales.
El jefe de Gobernanza, Jhon Manuel Delgado, explicó que el estudio se desarrolló entre 2020 y 2025, fue validado por el Comité de Estratificación y quedó oficializado mediante el Acto Administrativo 0737 de septiembre de 2025.
Según los resultados, el 97,6 % de los inmuebles conservó su estrato, mientras que el 1,1 % lo redujo y el 1,2 % lo aumentó. Para la Alcaldía, estas cifras evidencian que “no hubo incrementos generalizados” y que “el proceso se realizó con criterios de equilibrio”.
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La entidad también enfatizó que el trámite se realiza por predio y no por sectores, lo que permite mayor precisión en la clasificación.
Finalmente, recordó que la atención a la ciudadanía se brinda exclusivamente a través de la Oficina de Estratificación y el sistema PQR del portal institucional, e hizo un llamado a consultar fuentes oficiales y “evitar la difusión de rumores que generen incertidumbre en la población”.














