Pese a todo, la comunidad de Bucaramanga disfrutó de la jornada astronómica

Publicado por: Euclides Kilô Ardila
Si bien la Luna se interpuso en el camino de la luz del Sol, el eclipse en Bucaramanga se confundió entre las nubes grises y el amago de lluvia que se divisó en el cielo. La jornada astronómica en nuestra ciudad se vivió entre las 11:32 a. m. y se extendió hasta pasadas las 3:00 p.m.

“La Luna pasó por aquí y casi que no la vi”, esa fue la frase que pronunció Fernando Gómez, un joven que intentó con unas gafas especiales detectar el fenómeno natural desde el centro de Bucaramanga y que, al menos por estos lados, sólo experimentó una tenue oscuridad.
En la Universidad Industrial de Santander, UIS, gracias a la jornada organizada por el Centro Halley, se vivió una fiesta llena de entusiasmo y de muchos curiosos.
El espectáculo astronómico, que había sido esperado por muchos en Bucaramanga, prometía sumergir a la ciudad en una singular ‘tiniebla’. No obstante, a juicio de los expertos, la oscuridad fue leve y, en algunos minutos, bajó la temperatura.
Y más allá de que las expectativas de los habitantes de la ciudad no se cumplieran por completo, ya que el fenómeno ‘medio oscureció’ el cielo durante breves minutos, el avistamiento fue emotivo.

Desde tempranas horas de la mañana, los amantes de la astronomía y demás personas se congregaron en diferentes puntos de la ciudad, de manera especial en inmediaciones del auditorio Luis A. Calvo de la UIS, para presenciar el eclipse.
Con lentes de protección solar y cámaras fotográficas en mano, se preparaban para ser testigos de un evento celestial que ocurre con poca frecuencia.

A medida que la Luna comenzó a alinearse con el Sol, se pudo notar una disminución gradual de la intensidad de la luz solar. Sin embargo, a diferencia de otros lugares donde el espectáculo se percibió con mayor fuerza, en Bucaramanga ella apenas se percibió.
En la capital santandereana, el fenómeno alcanzó su punto máximo alrededor de la 1:30 p.m., momento en el cual la Luna estaba justo en el centro del Sol, creando un anillo de fuego en el cielo.

Por fortuna, la congregación en la entrada principal de la universidad pública y con expertos, se habló sobre los eclipses solares y las precauciones. Además, la gente contó con instrumentos astronómicos para visualizarlo y con la construcción de proyectores caseros para vivir el momento sin tener afectaciones en la visión.
Muchos compartieron sus imágenes y videos en las diferentes redes sociales, mostrando el anillo de fuego en medio de las nubes. Algunos hicieron sus propias apreciaciones, dejando en claro el asombro ante la belleza de la naturaleza.

Jhonattan Pisco, profesional del Grupo Halley, explicó que la falta de oscuridad en Bucaramanga se debió a la trayectoria específica del eclipse anular.
Mientras que en otras regiones del país, como el departamento de Chocó, se pudo apreciar en su máxima expresión, en Bucaramanga la alineación entre el Sol, la Luna y la Tierra no fue tan precisa, lo que resultó en un menor oscurecimiento.
El eclipse evidenció la importancia de valorar los fenómenos naturales que ocurren a nuestro alrededor. Aunque no se haya vivido en su totalidad o como la gente anhelaba, el evento astronómico despertó el interés y la curiosidad de muchos, recordándonos lo pequeños que somos en el inmenso universo.




















