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Bucaramanga
Miércoles 03 de abril de 2024 - 11:00 PM

El 45,6 % de los ocupados en el área metropolitana de Bucaramanga está en la informalidad

La informalidad se relaciona estrechamente con la dificultad para acceder a un empleo estable, ante lo cual los ciudadanos optan por este camino para sobrevivir.

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Las ventas ambulantes invaden el espacio público.
Las ventas ambulantes invaden el espacio público.

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La informalidad laboral en el área metropolitana alcanzó el 45,6 %. El dato, calculado por el Dane e interpretado por el programa Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos, BMCV, dejó ver que durante 2023, cerca de 273 mil personas residentes en la capital santandereana, Floridablanca, Piedecuesta y Girón, en promedio, estuvieron ocupadas en oficios informales.

Y aunque este preocupante índice evidenció la precaria situación laboral de un gran número de trabajadores en la región, se destacó una tendencia a la baja, pues durante los últimos tres años el indicador presentó valores inferiores al 50 %.

Datos calculados por el Programa Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos.
Datos calculados por el Programa Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos.

La recopilación de la información sobre la economía informal en la ciudad de Bucaramanga abarcó parte del sector comercial de la ciudad, ubicado en el norte, sur, oriente y occidente.

Según las edades de las personas que en Bucaramanga se dedican a la economía informal, es claro que la edad promedio de los informales oscila entre los 26 y los 39 años.

Esto permite argumentar que este fenómeno se debe a que, en el rango de edad productivo, es difícil la obtención de un empleo formal en la ciudad, ya que se les considera “viejos” para obtener un trabajo por primera vez.

Ventas informales

El Paseo del Comercio está inundado de ventas ambulantes.
El Paseo del Comercio está inundado de ventas ambulantes.

Los vendedores estacionarios representan el mayor porcentaje de las personas que ejercen su oficio en las calles de Bucaramanga, quienes también expresan su dificultad para acceder a empleos formales y estables.

“Trabajar en la informalidad es una lucha diaria para mí. No tenemos seguridad social ni garantías laborales, pero es la única opción que tenemos para llevar el sustento a nuestras familias”, comentó Luis Carlos Moreno, vendedor ambulante, de 36 años, quien recurrió a la informalidad ante las pocas posibilidades laborales.

En Bucaramanga la clasificación del trabajo informal incluye a las personas que atienden en las casetas, establecimientos que generalmente reportan mayores ingresos al trabajador informal, ya que en algunas de estas funcionan desde ventas de dulces, ventas de revistas y periódicos, hasta ventas de artículos celulares.

En segundo lugar, se encuentra la clasificación de puestos semifijos, comprendidos como puestos de comida, lustradores del calzado, ventas de artesanías y ventas de ropa; es decir, aquellos puestos en los que los vendedores son estacionarios.

La carrera 33, adscrita a la Comuna Cabecera de Bucaramanga, es una de las más invadidas con las ventas ambulantes.
La carrera 33, adscrita a la Comuna Cabecera de Bucaramanga, es una de las más invadidas con las ventas ambulantes.

También están los vendedores que deambulan por la ciudad, que circulan por todo el municipio caminando, como la venta de tinto y aromáticas, discos compactos, lentes de sol, entre otros productos. Por esta razón, estas clasificaciones se encuentran dispersas por toda la ciudad, pero a pesar de esto tienen una gran aglomeración en el Centro, en San Francisco y en Cabecera del Llano.

Se requieren políticas públicas que promuevan la formalización del empleo y brinden mayores oportunidades de trabajo digno para todos los habitantes del área metropolitana.

Voz de la experta

Ventas por doquier.
Ventas por doquier.

Según Johanna Cárdenas Acevedo, directora del Programa Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos, “la informalidad tiene consecuencias negativas en la economía local”.

“Uno de los grandes retos que tienen los gobiernos del área es, de manera precisa, reducir ese alto índice de trabajo informal, al menos que baje al 40 %”.

“Ese porcentaje fue la meta que se fijó para toda el área en un instrumento muy importante de planeación que, de manera desafortunada, casi no se tiene en cuenta en los planes de desarrollo que están construyendo las nuevas administraciones”.

“Ese indicador de la informalidad da cuenta del mercado laboral y proponer bajarlo sería una muestra de compromiso de las administraciones entrantes”, puntualizó.

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