Cuando en 1990 se construyó y se entregó a la comunidad el Paseo del Comercio en Bucaramanga, el trayecto se visualizó como un área peatonal para el disfrute de los bumangueses. Hoy, 34 años después, la otrora calle 35 es un auténtico ‘mercado persa’.

Las ventas informales, los habitantes en situación de calle, la basura, los daños del baldosín adoquinado y, sobre todo los delincuentes, se confunden en una prolongada calle que a lo único que conduce es a la inseguridad. Nos referimos al Paseo del Comercio, una céntrica vía de Bucaramanga que hoy está convertida en el gran ‘mercado persa’ de la ciudad.
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También es el improvisado estacionamiento de carros y motocicletas y, lo que es más grave, es el ‘sanitario’ permanente de docenas de personas que convierten el frío pavimento de esa vía en su improvisado ‘dormitorio’.
Desde la carrera 12 hasta la carrera 19, los peatones se tienen que enfrentar a vitrinas estacionarias de comerciantes informales, relojes que no saben qué hora es, bancas rotas, faroles destruidos o que no encienden y semáforos peatonales que dejaron de dar vía desde hace rato.
Por los lados de las carreras 18 y 17, es la típica zona bancaria, atestada de gente. Se observan allí largas filas de impacientes clientes en espera de operar un cajero automático o de ser atendido en el banco.
A la impaciencia ciudadana, se suma la inseguridad que ronda por estas calles, debido a la poca vigilancia que se presta. Además, esta es la zona del centro en donde los informales no le dejan ni un centímetro al espacio público: es la típica área del rebusque.
Del puente peatonal sobre la 35 con 15 hasta la carrera 12, es el mismo ‘paseo’: congestión, mendicidad, malos olores y basuras por doquier. A lo largo del paseo también hay 16 canecas de basura deterioradas o rotas. Por eso, es común observar las pocas zonas verdes y las esquinas llenas de mugre.
De las farolas instalados a lo largo de la calle 35, es mejor ni hablar. Once están averiadas y la iluminación de las restantes es deficiente creando espacios oscuros, tal como ocurre entre las carreras 14 y 15.
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Las pequeñas estructuras de cemento, así como algunos tramos del piso del paseo, sólo son reflejos del abandono que allí reina: baldosas curtidas y desbaratadas hacen parte del piso. Mejor dicho: ¡Así podríamos resumir las siete cuadras de lo que, en el pasado, fuera una gran obra para el disfrute del peatón!

Algo del ayer
La primera fase del Paseo del Comercio fue diseñada durante la administración del entonces alcalde de Bucaramanga, Alberto Montoya Puyana, hace 34 años. La idea era clara: convertir la calle 35 en un espacio dedicado, de manera exclusiva, al uso peatonal.
Fue la Corporación del Espacio Público, la encargada de darle vida a esta gran obra. Se cambiaron las fachadas de la casi totalidad de las áreas comerciales, se adoquinó la vía y se construyó un camino de grandes ‘ladrillos’ peatonales.
En sus inicios, el proyecto fue todo un éxito. La razón: voceros de las corporaciones bancarias, artistas, comerciantes y, por supuesto, la Alcaldía pusieron sus ‘granitos de arena’ para darle vida a la adecuación de bancas, obras de arte, farolas y todo el ornato típico de un paseo como el que se soñó.
Le fue tan bien a esa obra, que el hoy desaparecido alcalde Alfonso Gómez Gómez, optó por hacer una segunda fase y prolongó el Paseo del Comercio hasta la carrera 19. De esa época, a decir verdad, hoy no queda absolutamente nada por culpa del abandono de las administraciones locales y la falta de civismo de muchos. ¿Usted qué opina? Escríbanos al correo electrónico: eardila@vanguardia.com













