Miles de personas se congregaron a lo largo de la carrera 27 para apreciar las majestuosas carrozas del desfile ‘Pico de Oro’, en el marco de la Feria Bonita 2024. En esta ocasión, se revivió esta tradición que une a las provincias en una celebración única y espectacular.

La tarde soleada en Bucaramanga se llenó de vida, de colores vibrantes, música folclórica y una profunda conexión con la historia y cultura local. La ciudad, como si se tratara de un gran lienzo, acogió el tradicional desfile de ‘Los Pico de Oro’, un carnaval que recorrió la emblemática carrera 27 y trasladó a los ciudadanos a través del tiempo y las raíces de Santander.

Diez imponentes carrozas desfilaron ante la mirada atenta del público. Siete de ellas rendían homenaje a las tradiciones más profundas de la región, mientras que otras dos nos recordaban la algarabía y el colorido de los famosos carnavales de Barranquilla y Río de Janeiro. La carroza restante celebró la ansiada victoria del Atlético Bucaramanga, un hito que sigue resonando en el corazón de los hinchas locales.

Entre los aplausos y vítores, la carroza más ovacionada fue la de “Búcaros Campeón”, que representó con orgullo a la familia de leopardos, símbolo del equipo de fútbol, rememorando el reciente triunfo en el torneo colombiano. Los cánticos de gol y las melodías de las cumbias se mezclaron en un eco que parecía no tener fin.

En medio del desfile, la carroza dedicada a los Yariguíes también deslumbró. Con la imponente figura del cacique Pipatón al frente, rodeado de la biodiversidad de la serranía, transportó a los espectadores a un pasado ancestral.

Por otro lado, la carroza Paramuna destacó con un emotivo tributo a los bomberos y al personal del acueducto metropolitano, héroes silenciosos que protegieron el Páramo de Santurbán, un tesoro ecológico vital para la región.

Los paisajes aventureros de San Gil se materializaron en la carroza Guanentá, donde un indio Guane lideraba una escena que exaltaba el canotaje y el parapente, deportes extremos que han dado renombre a la provincia.

La carroza Comunera no se quedó atrás, transformando la historia rebelde en una vibrante celebración de la música, el café, el tabaco y el campesinado, elementos que definen la esencia santandereana.
Así se vive el carnaval de carroza y comparsas en medio de la Feria Bonita de Bucaramanga. pic.twitter.com/ckCNGrjIgs
— Vanguardia (@vanguardiacom) September 15, 2024
Por su parte, la carroza García Rovira hizo un recorrido por el tiempo, honrando el carnaval del oriente con figuras que han marcado más de cinco décadas de tradición.
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También fue bellísimo ver una danza singular, esa que representa a un baile tradicional -el de la chicha- que lo practicaban los nativos (solamente mujeres), al cierre de las grandes festividades. Este baile, en la Feria Bonita, lo interpretaron varias artistas con un vaso en la cabeza, lleno de esa bebida en plena efervescencia.

La carroza de las Artes fue un verdadero homenaje a la creatividad santandereana. La música, el teatro, la pintura y la literatura se unieron en un tributo especial a la Biblioteca Gabriel Turbay y otras instituciones que han sido pilares culturales en la región.

En el centenario de Vélez, su carroza no podía faltar. Con orgullo, presentó el proceso del bocadillo veleño, desde los cultivos de guayaba hasta la elaboración del dulce, acompañado por flores, toches y la icónica iglesia que enmarca la identidad de la región.
Uno de los momentos más significativos fue la aparición de la carroza Los Picos de Oro, que recreó el episodio histórico, cuando los comerciantes de Bucaramanga se enfrentaron a la competencia de productos importados, generando una revuelta que marcó la historia local.
La entonces pequeña y adormilada villa, se convirtió entre septiembre de 1879 y noviembre de 1880, en una bulliciosa ciudad, donde pululaban el comercio, el oro y los extranjeros atraídos por las políticas liberales y la abundancia de recursos. La Sociedad Democrática que surgió en 1869, llamada “Los Pico de Oro’, fue una agrupación política de artesanos, que buscaba el poder a favor de este gremio, en desventaja por el natural pie galopante del progreso.

Finalmente, los invitados especiales de Barranquilla y Brasil pusieron el toque festivo que cerró con broche de oro esta jornada cultural. La carroza de Barranquilla brilló con el rey Momo, Pericles Carnaval y las marimondas, mientras que la garota gigante de Brasil contagió con su ritmo y alegría, llenando de samba las calles de Bucaramanga.

Así, entre arte, tradición y memoria, Bucaramanga celebró un carnaval que no solo honró su historia, sino que dejó una huella imborrable en el corazón de todos los ciudadanos.
Desde esta Redacción, les enviamos un aplauso especial a los más de 40 artistas provenientes de García Rovira, Vélez y Río de Oro, quienes con su talento hicieron posible este inolvidable evento.
















