Bucaramanga
Martes 15 de octubre de 2024 - 08:43 PM

Entre la Casa Lubinus, pasando por la Casona de los Sorzano, hasta llegar al edificio Colseguros de Bucaramanga

En la sección del ayer de Bucaramanga, evocamos una reseña periodística que es una prueba fehaciente de que el patrimonio urbanístico de nuestra ciudad no es un pasivo de la nostalgia, sino un activo de la memoria. ¡Acompáñenos a este singular viaje!

La mítica casona se encontraba entre la calle 36 y la calle 37 con carrera 15, justo en donde hoy está el gran edificio Colseguros. (Archivo / VANGUARDIA)
La mítica casona se encontraba entre la calle 36 y la calle 37 con carrera 15, justo en donde hoy está el gran edificio Colseguros. (Archivo / VANGUARDIA)

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Aunque fue la prestigiosa Familia Sorzano la que le dio el protagonismo a lo largo de su historia, al principio se conoció como la ‘Casa Lubinus’. Y se le decía así porque fue Gustavo Lubinus, procedente de Hamburgo, Alemania, quien la construyó.

Bucaramanga del ayer. (Archivo / VANGUARDIA)
Bucaramanga del ayer. (Archivo / VANGUARDIA)

Trasladémonos a los años 20 y 30 del siglo pasado. La edificación se levantó en lo que hoy son las calles 35, 36 y 37, a lo largo de la carrera 15. Si ella aún estuviera en pie, para atravesarla usted casi que tendría que recorrer dos cuadras de lo que en la actualidad es el ‘corazón’ del Centro de Bucaramanga.

Bucaramanga del ayer.
Bucaramanga del ayer.

Fue hecha en tapia pisada y con tejas de barro, pero su diseño fue inspirado en las casas europeas de finales del siglo XIX. La casona era bella por fuera y por dentro. En su interior, los pisos y los muebles eran importados. También llegaron de otras partes las vajillas, las cortinas y demás enseres.

Esta era la decoración de la casa. (Archivo / VANGUARDIA)
Esta era la decoración de la casa. (Archivo / VANGUARDIA)

Cuando la familia de Lubinus quiso traspasar la otrora ‘frontera’ de la Avenida Quebradaseca y se trasteó al barrio Alarcón, al nororiente de la ciudad, este predio fue vendido a Francisco Sorzano González.

Foto del ayer de Bucaramanga. (Archivo / VANGUARDIA)
Foto del ayer de Bucaramanga. (Archivo / VANGUARDIA)

La casa tenía la siguiente nomenclatura: Calle 37 No. 15-53. Siempre fue una especie de ‘casa hacienda’ con espacios amplios, techos altos, un amplio patio interior y lindos jardines. Obvio fue una construcción elegante y se convirtió en un auténtico ‘hito’ en Colombia.

Las casonas del ayer de Bucaramanga. (Archivo / VANGUARDIA)
Las casonas del ayer de Bucaramanga. (Archivo / VANGUARDIA)

Como predominaba su estilo extranjero, tan característico en las edificaciones más antiguas de Bucaramanga, todo el mundo tenía que ver con ella.

En las imágenes que presentamos en esta edición se pueden apreciar la hermosa sala que tenía esta casona; incluso se puede ver una mítica foto de Matilde Jiménez de Sorzano, esposa de Francisco Sorzano González; Pola Bautista de Sorzano; y Matilde y Miriam Sorzano Bautista.

Gustavo Sorzano, hijo de Francisco y destacado profesional de la época, fundó allí la primera emisora en Santander y mantuvo a los bumangueses ‘en sintonía’ con esta linda casona.

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Viejas instalaciones de Radio Bucaramanga, sobre la calle 36 con carrera 15. (Archivo / VANGUARDIA)
Viejas instalaciones de Radio Bucaramanga, sobre la calle 36 con carrera 15. (Archivo / VANGUARDIA)

Y es que allí funcionó durante muchos años Radio Bucaramanga, la institución que estuvo al aire promocionando a decenas de artistas en los ámbitos locales y nacionales.

El radio-teatro, de gran concurrencia por la variedad de artistas que venían a la ciudad, funcionó durante muchos años en el predio que luego adquirieron Gustavo Sorzano Jiménez, su esposa Pola y Ludwig Haskpiel.

Tal y como ocurre en nuestros tiempos, siempre será muy triste que una casa emblemática termine destruida. No obstante dicen que esa casona, que significó una memorable página de la arquitectura urbana de nuestra ciudad, ‘murió de pie’ como los árboles. Pese a ello, el desarrollo urbanístico la hizo trastabillar de manera definitiva en la década de los años 70.

Lea además: ¡Así se construyó otro grande!

Cuando se prolongó la calle 36, muchas casonas de la época fueron derribadas. (Archivo / VANGUARDIA)
Cuando se prolongó la calle 36, muchas casonas de la época fueron derribadas. (Archivo / VANGUARDIA)

La casona fue, de manera literal, despedazada cuando se abrió la calle 36 y terminó devorada por otro gigante, Colseguros, el edificio que muchos consideran como uno de los precursores de los ‘cielo rasos’ de Bucaramanga.

La demolición de la casona, protagonista de esta página, se dio de manera más exacta en 1973 y quedó sepultada bajo la gigantesca mole, echando por tierra su bella historia.

Al fondo se aprecia los trabajos de construcción del edificio de Colseguros de Bucaramanga. (Archivo / VANGUARDIA)
Al fondo se aprecia los trabajos de construcción del edificio de Colseguros de Bucaramanga. (Archivo / VANGUARDIA)

A la postre la edificación que desplazó a esta bella casa, el edificio Colseguros, también terminó convirtiéndose en un emblema de Bucaramanga.

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Ese fue un proyecto que fue diseñado por Mario Pilonieta para la Compañía Colombiana de Seguros. Fue edificado por la Constructora Martínez Villalba y Compañía Limitada.

La moderna estructura de Colseguros, que fue inaugurada el 9 de noviembre de 1973, impactó por sus ventanas de cristal y su cubierta en mármol. Tuvo un costo de $30 millones, lo que era una suma considerable para la época de los años 70.

Así se ve hoy la pileta de Colseguros Norte. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)
Así se ve hoy la pileta de Colseguros Norte. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)

Los recuerdos que guarda la imagen de Colseguros estuvieron y están asociados a una bella pileta que, por años, ha sido la ilustre compañera de la edificación. Recordemos que, después de 16 años de estar fuera de servicio y tras décadas de su construcción, esta icónica pileta volvió a funcionar a finales del año 2022.

Edificio Colseguros de Bucaramanga
Edificio Colseguros de Bucaramanga

Sea como sea, aún hay generaciones que recuerdan la Casa de los Sorzano o la Casa Lubinus con gran nostalgia por su estilo arquitectónico, por la historia de quienes la construyeron y por quienes allí vivieron.

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