Exceptuando Girón, los tres municipios restantes del área metropolitana fueron escenarios en enero pasado de una escandalosa cifra de 20 muertes y guerras entre bandas. ¿Qué nos pasa?

El mes de enero de 2025, que acaba de terminar, dejó en evidencia una preocupante crisis de inseguridad en el área metropolitana de Bucaramanga, con un total de 20 homicidios registrados en los referidos 31 días.
Este alarmante incremento de la violencia, según los expertos y la misma Policía Metropolitana, responde a múltiples factores que incluyen el crimen organizado, la expansión del microtráfico, la intolerancia social y, sobre todo, la falta de mecanismos efectivos de resolución de conflictos.
Uno de los principales detonantes de la violencia ha sido la disputa entre estructuras delictivas, particularmente en el ámbito del narcotráfico. El caso de Floridablanca es ilustrativo de esta problemática, ya que el primer y el último homicidio del mes estuvieron relacionados con enfrentamientos entre este tipo de bandas.
Vale decir que este municipio ha sido uno de los más afectados por el sicariato desde hace algunos meses, cuando alias ‘Chorizo’ inició una ola de asesinatos.
Bucaramanga, como capital del departamento, presentó el mayor número de homicidios con 12 casos, reflejando la escalada de violencia en distintos sectores urbanos.
La muerte de Lewis Athagualpa Martínez Evies, alias ‘Sony’, un mototaxista extranjero asesinado en la Plaza Guarín, sugiere que el transporte informal se ha convertido en un escenario de disputa entre bandas criminales, donde tanto los involucrados como trabajadores ajenos al conflicto pueden ser víctimas.
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En Piedecuesta, la violencia también se manifestó de manera contundente. Dos casos resaltan en este municipio: el asesinato de José Alfonso Rincón, en el cual estuvo involucrado un menor de edad, lo que evidenció el preocupante reclutamiento de jóvenes por parte de organizaciones criminales; y el homicidio de Dunny Alejandro Peña Leal, quien fue asesinado por su vecino tras una discusión, reflejando una preocupante tendencia hacia la violencia extrema en la resolución de conflictos cotidianos.
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Por otro lado, Girón se destacó como la única localidad del área metropolitana que no registró homicidios en enero de 2025. Si bien allí se presentaron muertes violentas, estas estuvieron exclusivamente relacionadas con accidentes viales, lo que contrasta con la situación de los demás municipios.

Los asaltos callejeros también afectan al ciudadano de a pie. El mes pasado se registraron más de 200 casos de hurto a personas en Bucaramanga, según datos de la Policía Metropolitana, que muestran que el centro de la ciudad, donde confluyen comerciantes, transeúntes y turistas, se ha convertido en un foco crítico, sumado a barrios periféricos y zonas con abandono del espacio público, como áreas sin alumbrado o con maleza alta, que son escenarios propicios para que el hampa opere con facilidad.
La inseguridad, que encabeza la principal preocupación, indica la necesidad de fortalecer estrategias de prevención del delito y promover iniciativas que fomenten la convivencia pacífica. De hecho, el 70 % de la gente que es robada en Bucaramanga ese víctima en la calle; el 14% es asaltada en el bus urbano; otro 10 % es intimidada en su casa o apartamento; un 4 % es atacada en un taxi; y el 2 % restante en otros sitios
¿Qué nos pasa?
Expertos como el sociólogo Julián Rueda Díaz han señalado que “la falta de oportunidades, el reclutamiento de menores y la ausencia de mecanismos de resolución pacífica de conflictos son factores determinantes en el aumento de la violencia”.
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“Esto indica la necesidad de una estrategia integral de seguridad que no solo involucre el accionar policial, sino también programas de prevención y desarrollo social que aborden las causas estructurales del crimen”, dijo.
En conclusión, la ola de homicidios en el área metropolitana de Bucaramanga durante enero de 2025 refleja un complejo entramado de criminalidad y deterioro del tejido social.
“La respuesta a esta crisis debe ser multifacética, combinando acciones de represión del delito con medidas de inclusión social y fortalecimiento de la convivencia ciudadana para frenar la espiral de violencia que amenaza al área metropolitana”, puntualizó Rueda Díaz.

















