Cada 8 de marzo llega para recordarnos la importancia del Día Internacional de la Mujer y de sus derechos, que, pese a las diferentes barreras que trae la desigualdad, se siguen articulando para alcanzar un lugar digno, equitativo y justo en la sociedad.

El 8 de marzo no es solo una fecha simbólica, sino un recordatorio de la lucha incansable de las mujeres por alcanzar un lugar digno, equitativo y justo en la sociedad. Aunque la desigualdad sigue presentando desafíos, las mujeres han demostrado una capacidad extraordinaria para organizarse, resistir y transformar realidades. En Santander, esta lucha ha tenido momentos históricos que han marcado el rumbo de los movimientos feministas y han impulsado cambios significativos. Hoy, queremos hacer un recorrido por esos hitos que han definido la historia de las mujeres en nuestra región, reconociendo su valentía y su aporte a la construcción de una sociedad más equitativa.
Línea de tiempo del movimiento de mujeres en Santander
1920s
Surgen las primeras organizaciones de mujeres en Santander, enfocadas en la educación y la participación social. Mujeres como Trinidad Parra de Orozco comienzan a promover la educación femenina como herramienta de emancipación.
El legado de Trinidad Parra de Orozco perdura como parte de la historia del feminismo en Santander. Su trabajo sentó las bases para que las mujeres de la región pudieran acceder a la educación y participar plenamente en la sociedad.
1930s
Se fortalece el movimiento feminista en Colombia, y Santander no es ajeno a esta tendencia. Las mujeres comienzan a organizarse para exigir derechos políticos, como el voto femenino. Ofelia Uribe de Acosta emerge como una de las líderes más influyentes.
Ofelia Uribe de Acosta fue una escritora, profesora, periodista y política colombiana pionera del movimiento de mujeres en Santander. Nacida en Oiba, en el año 1900, dedicó su vida al activismo feminista. Sus inicios en la divulgación se dieron en su programa de radio La Hora Feminista.
Esa misma década, se aprobó la Ley 28 de 1932, conocida como el “Régimen de capitulaciones matrimoniales”, que permitió a las mujeres administrar sus bienes directamente, sin depender de padres, hermanos o esposos. Además, en 1933, se sancionó el Decreto 1972, que reglamentó el ingreso de las mujeres a las universidades como estudiantes. Las santandereanas acompañaron estos procesos que se instauraron a nivel nacional.
La reforma constitucional de 1936 permitió a las mujeres acceder a empleos y cargos públicos con mando o jurisdicción.
1944
Ofelia Uribe de Acosta funda la revista “Agitación Femenina”, un medio clave para difundir ideas feministas y promover la participación política de las mujeres en Santander y el resto del país.
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El 25 de agosto de 1954 se aprobó el derecho al voto de la mujer en Colombia. Un logro que se obtuvo gracias a mujeres como Ofelia Uribe de Acosta y su publicación Agitación Femenina, las cuales @canelaflorez y yo homenajeamos en este fanzine. pic.twitter.com/5sXNez90zq
— Estefanía Henao B. (@hhestefania) August 25, 2022
1954
Se logra el derecho al voto para las mujeres en Colombia, gracias a la lucha de feministas como Ofelia Uribe y de la Unión de Mujeres Demócratas, fundado en 1953. Este hito es celebrado en Santander, donde las mujeres comienzan a participar activamente en la vida política.

1960s
Las mujeres de Santander empiezan a organizarse en cooperativas y asociaciones para mejorar sus condiciones laborales y económicas. Se promueve la inclusión de las mujeres en el mercado laboral y la educación superior.
La Unión de Ciudadanas de Colombia se consolida en gran parte del país para fortalecer la participación política, económica y social. Fue en 1967 que la UCC se conforma en Bucaramanga.
La Unión de Mujeres Demócratas llega a Bucaramanga para ser liderada por Helena Carrero y Zoraida de Gómez.
1970s
En el marco del Año Internacional de la Mujer, declarado por la ONU, se realizan en Santander eventos y marchas para visibilizar los derechos de las mujeres y denunciar la violencia de género, partiendo de la segunda ola del feminismo a nivel nacional.
En 1974, la bumanguesa María Antonia Cardozo Serrano, educadora e integrante de la Academia de Historia de Santander, llegó a la presidencia nacional de la Unión Ciudadanas de Colombia.

1980s
Los colectivos feministas en Bucaramanga y otras ciudades de Santander toman un lugar en la lucha contra la violencia doméstica y la discriminación laboral.
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Se crean organizaciones como la Fundación Mujer y Futuro, que nació en 1989 a cargo de Isabel Ortiz, Patricia Luna, María del Rosario Romero, Cecilia Ortiz y Magdalena León, que brinda apoyo a víctimas de violencia de género. Además, en apoyo de grupos universitarios y sindicales, se crearon espacios de divulgación y participación para visibilizar el movimiento.
En 1982, grupos de mujeres lideraron la construcción del barrio Manuela Beltrán en Bucaramanga, un homenaje a su legado, e impulsaron también la creación de una institución educativa, fortaleciendo así su comunidad.
1991
Con la nueva Constitución Política de Colombia, se consagran derechos fundamentales para las mujeres, como la igualdad ante la ley y la protección contra la violencia. Las mujeres de Santander participan activamente en la defensa de estos derechos.
En el marco del conflicto armado, grupos como la fundación Luz y Vida Asociación de Mujeres Artesanas apoyaron los procesos de desplazamiento forzado de madres y mujeres de Santander.
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2000s
Se fortalecen las redes de mujeres en Santander, con organizaciones como la Red Feminista Antimilitarista y el Colectivo Mujeres al Derecho, que trabajan por la equidad de género y la paz. También se dio la constitución de la Red Metropolitana de Mujeres, que unió a mujeres independientes y organizaciones de mujeres que eran pocas en la época, con el objetivo de buscar una agenda común.
2010s
Las mujeres de Santander participan masivamente en movilizaciones nacionales como el 8M (Día Internacional de la Mujer) y la Marea Verde, que exige la despenalización del aborto y el acceso a derechos sexuales y reproductivos.
2020s
2020s: En Santander, la lucha se fortalece con enfoques en la erradicación de la violencia machista, la participación política de las mujeres y la defensa de los derechos LGBTQ+. Agrupaciones como Coordinadora 8M, Mujeres Resurgiendo, Mujeres de Red Rojo y Violeta, Madres y Comadres y muchos colectivos más, mantienen su trabajo en la ciudad.
¿Cómo es el panorama actual en Santander?
La situación actual de los derechos de las mujeres es alentadora por los cambios significativos en la agenda política y las conversaciones cotidianas.
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No obstante, la activista Christiane Lelièvre, de la Fundación Mujer y Futuro, los esfuerzos de las instituciones oficiales del departamento no son suficientes, pues pese a los marcos legales y las iniciativas gubernamentales dirigidas a mujeres emprendedoras, cuidadoras y grupos vulnerables, persisten creencias que perpetúan la idea de la mujer como un ser que necesita protección, en lugar de ser vista como autónoma e independiente.
La psicóloga agrega que aún existen barreras que contribuyen a una resistencia al cambio de ideales tradicionales, como la religiosa, la presión de ciertos grupos políticos y la percepción de que ser ama de casa es más fácil que ser independiente.
Esto demuestra que la lucha por la igualdad de género es un proceso continuo que requiere la participación activa de la sociedad.
Mecanismos que protegen a las mujeres
Para garantizar el acceso a la justicia, existen diversas herramientas legales y mecanismos de participación que pueden emplearse.
Laura Meneses, coordinadora de proyectos de la Fundación Mujer y Futuro, cuenta que estas incluyen acciones colectivas como veedurías ciudadanas, acciones populares y cabildos abiertos, que permiten monitorear y exigir respuestas del Estado. Además, existe el escrache, una forma de denuncia pública, que está protegido por la jurisprudencia como parte de la libertad de expresión. Sin embargo, antes de recurrir a este tipo de activismos, Meneses señala que es necesario evaluar los efectos que puede tener, tanto a nivel comunitario como personal. Cada persona debe preguntarse: ‘¿Estoy lista y dispuesta para afrontar lo que el escrache genere en mi vida?’
También son clave el derecho de petición y la acción de tutela, que cuentan con apoyo gratuito en consultorios jurídicos universitarios.
La movilización social (marchas, plantones) ha sido efectiva para visibilizar casos y presionar a las instituciones. “En casos como los feminicidios, estas acciones logran que la institucionalidad escuche y actúe. A esto se le llama incidencia, y es una forma poderosa de generar cambios”, agrega la abogada.
Además, es vital que se conozca la ruta de protección, que incluye seguridad, atención psicosocial y acceso a la justicia. En Santander, la línea 155 ofrece orientación y apoyo inmediato en casos de violencia de género.

















